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Brea de Tajo: 120 millones para un pueblo de 500 habitantes

El municipio madrileño reparte 300 décimos del primer premio

Los vecinos de Brea de Tajo celebran el Gordo de la Lotería.

La calle principal del municipio madrileño de Brea de Tajo, situado a 70 kilómetros al este de la capital, se ha quedado pequeña para acoger a los vecinos. El continuo ir y venir de esta localidad de 500 habitantes se ha debido a que la Asociación de Amigas de Brea del Tajo, una organización formada por 26 mujeres, ha repartido 300 décimos del primer premio de la Lotería de Navidad (66513). En total, 120 millones de euros en una población dedicada a la agricultura (olivar, sobre todo) y que tiene graves problemas de paro y de empleo precario.

Antonela Basca, una vecina rumana de 39 años y con 14 en el municipio, ha sido una de las que más se ha alegrado. Hace poco que se había separado y su marido le había dejado muchísimas deudas que le habían pagado incluso los tres últimos recibos del agua. “Cuando me han llamado y me lo han dicho no me lo podía creer. Estaba en casa de unos amigos. Casi no tenía ni para comer. Lo estoy pasando muy mal”, reconoce esta empleada del centro de día de la localidad, llorando y casi sin poder articular palabra. “Voy a seguir trabajando porque me gusta mucho lo que hago, que es ayudar a los demás”, añade. Lleva un décimo del 66513 para ella sola, su pareja y su hijo de 19 años que no trabaja.

El que está exultante es el alcalde de la localidad, Rafael Barcala Gómez (PP), que ha puesto la megafonía del Ayuntamiento con villancicos y canciones populares. También llevaba un décimo, que le regalaron. “La verdad es que es una asociación muy activa, que siempre organiza rifas, sorteos y que vende lotería para hacer muchas actividades”, destaca el regidor.

Viaje a París

La alegría no se va a quedar en el reparto de los décimos repartidos en el sorteo. La Asociación de Amigas de Brea de Tajo se ha reservado un décimo con el que se pretende ir de viaje a París. “Es muy caro y no nos lo podíamos permitir. Ahora seguro que lo hacemos”, recordaba Manuela González.

El pueblo se dedica casi por completo a la agricultura y a los servicios.

Tiene un centro de acogida de menores infractores y algunos residentes trabajan en las industrias de los pueblos de los alrededores. “A mucha gente le ha pillado en el campo recolectando las aceitunas. Cuando se han enterado, todo el mundo ha arrugado las mallas y se ha venido”, explicaba gráficamente una vecina.

La presidenta de la Asociación, Antonia Reyes, compró los 300 décimos en agosto en la administración de la avenida de la Esperanza, número 4. Y lo repartió entre sus asociadas y los vecinos del pueblo, con un pequeño recargo de dos euros por décimo para sufragar los actos del colectivo. Durante toda la mañana no ha estado porque se encontraba en Getafe, cuidando de su nieto. Era la persona más buscada de Brea. “Siempre lo compra en esa administración y que termine en 13. Lo repartimos entre todos”, explicaba Manuela González, una mujer de 80 años que vendió unos 40 décimos.

El premio ha viajado a muchas zonas limítrofes a Brea, ya que las familias los han repartido entre sus familiares. Fue el caso de Florentina Copa, que compró diez décimos y los repartió entre sus seis hijos. También se quedó una para ella, pero le sobraban dos. Se los compró su primo, Jesús Copa, párroco de la iglesia de Santa María la Antigua, en el distrito madrileño de Vicálvaro.

Como el pueblo no tiene bancos, han llegado representantes de dos entidades de otras localidades cercanas. “Ya nos costó que nos pusieran un cajero de Bankia, tras cederles un espacio del Ayuntamiento de manera gratuita”, ha explicado el alcalde, que lleva 19 años en el puesto.

“Esta mañana he puesto en Facebook que era un día feliz porque a mi tocó la lotería hace 32 años cuando nació mi hija, pero horas después me ha tocado el gordo y no me lo creía”, explicaba María Ángeles Velasco Copa, de 61 años. “Estaba en el supermercado comprando poco para ahorrarme unos euros y mira, al final, nos ha tocado la lotería. Ahora todo es alegría”, afirmaba sonriendo.

Una de las que más lo ha celebrado ha sido María del Mar Salcedo, que tal día como hoy hace 16 años falleció su padre. “Le gustaba mucho la lotería, pero nunca le tocó nada. Va por él”, afirmaba esta empleada del centro de Cáritas. Su marido está en paro y no tiene prestación. Tan solo cobra unos 600 euros con los que pasa el mes, gracias también a las ayudas de su hija.

La ‘venganza’ de Brea de Tajo

VICENTE G. OLAYA

Brea de Tajo es un pueblo humilde de la vega madrileña. Sus tasas de paro son de las más altas de la región y el porcentaje de jubilados de los mayores de Madrid. Cuenta con tan solo 560 habitantes y se halla a 50 kilómetros de la capital. Dedicado fundamentalmente al campo y a la construcción, siempre ha sabido enfrentrarse a la adversidad. Durante años sus vecinos se preguntaban por qué nadie quería abrir una farmacia entre sus calles. Los boticarios llegaban al pueblo, anunciaban que iban a inaugurar un establecimiento, pero nunca lo hacían. Y así uno tras otro, y durante años. Un día descubrieron que estos licenciados estaban conchabados con otro profesional de una localidad cercana para evitarle la competencia. Finalmente, tras destaparse el escándalo, las autoridades tomaron cartas en el asunto y Brea tuvo, por fin, su farmacia. Sigue leyendo

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