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Los anticapitalistas buscan que Errejón no renueve su cargo

La dirección de Podemos discute este sábado dividida las reglas del juego de su próximo congreso

Irene Montero, Íñigo Errejón y Pablo Iglesias.
Irene Montero, Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. EFE

El futuro de Íñigo Errejón en la direción de Podemos que salga del próximo congreso, convocado para febrero, está en discusión. El sector anticapitalista del partido, que se ha acercado a Pablo Iglesias y trabaja para llegar a un acuerdo sobre el proyecto político, busca apartarle de su cargo actual, el de secretario político y número dos de la formación. El eurodiputado Miguel Urbán, principal representante de esa corriente, quiere que sea la próxima dirección la que decida el reparto de puestos. La palabra de Iglesias resultará, en cualquier caso, determinante.

El secretario general de Podemos planea restar poder a Errejón al igual que, asegura, a los otros dirigentes. Sobre el papel, su objetivo es formar una ejecutiva con un reparto más equilibrado de las competencias y mecanismos de decisión colegiada. No obstante, todo dependerá de la composición de los órganos de dirección y de la fuerza de los distintos sectores. Iglesias necesita a los anticapitalistas para lograr pleno control en Podemos y, aunque de momento no han alcanzado ningún acuerdo, su sintonía en las líneas maestras de la estrategia política favorece el entendimiento.

Urbán explicó ayer que su candidata para el cargo que ocupa Errejón desde la celebración del congreso de Vistalegre es la líder de la formación en Andalucía, Teresa Rodríguez. Iglesias, por su parte, declaró que la jerarquía hace daño a Podemos. Dijo en La Sexta que “cualquiera quisiera tener a Errejón como mano derecha” y que desea que siga trabajando a su lado, pero aún no ha aclarado si se refiere a que se mantenga en el mismo puesto.

Todo a debate

Errejón es, además de secretario político del partido, portavoz parlamentario de Unidos Podemos. Tras la última reunión de la junta de portavoces afirmó que comparte la filosofía de que todo en el congreso de febrero deberá estar a debate. Para ello, su equipo defendió que antes de la elección de los cargos se votaran las nuevas ponencias. Iglesias discrepó y propuso unas reglas del juego que perjudican a todo el que no quiera competir directamente con él por el liderazgo.

Los dos máximos dirigentes de la formación chocaron ayer, de nuevo, por ese sistema que se discutirá este sábado en la reunión del consejo ciudadano y que será sometido a consulta de las bases entre mañana y el martes. Errejón defendió un proyecto de partido “democrático e integrador” y calificó de “continuista” el modelo propuesto por Pablo Echenique y respaldado por Iglesias, al considerarlo un sistema esencialmente mayoritario. En su opinión, supone reproducir “algunas de las fórmulas del pasado e involucionar”. Iglesias lo negó y describió su sistema como “enormemente flexible”.

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