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El Parlamento gallego emprende su décima legislatura con una oposición renovada

El PP reelige al presidente de la Cámara que terminó el anterior mandato

Beiras entona el himno gallego desde la tribuna de invitados.
Beiras entona el himno gallego desde la tribuna de invitados.

La décima legislatura autonómica ha echado a andar este viernes en Galicia con la mayoría absoluta del PP reeditada, el mismo presidente del Parlamento que terminó el anterior mandato, el popular Miguel Santalices, pero algunos cambios en las bancadas de la oposición. Más del 70% de los 34 escaños que suman PSdeG-PSOE, En Marea y BNG están ocupados por rostros nuevos en el Pazo do Hórreo de Santiago, mientras que por parte de los populares se estrenan como diputados autonómicos menos de la mitad de sus 41 parlamentarios y buena parte de ellos son consejeros en funciones de Alberto Núñez Feijóo o cargos de primera línea en la Xunta.

Por segunda vez en la historia de la autonomía, tal y como ya ocurrió en 1997 en favor del BNG, el PSdeG-PSOE pierde su condición de segunda fuerza en el hemiciclo tras ser rebasada en votos el pasado 25 de septiembre por En Marea, que le empató a 14 escaños. El sorpasso, sin embargo, no ha tenido prácticamente consecuencias en el reparto de físico de los asientos, porque los socialistas seguirán ocupando la misma zona, aunque sí en los cargos de la Mesa. PSOE y En Marea han unido sus votos en la sesión de constitución de la Cámara para elegir como vicepresidenta segunda del Parlamento gallego, un puesto que en la anterior legislatura recayó en una representante del PSOE, a la diputada de En Marea (y anteriormente de AGE) Eva Solla, militante de Esquerda Unida (EU). El pacto ha otorgado la vicesecretaría de este órgano a la socialista Concepción Burgo y los otros dos asientos que les corresponden a los populares (vicepresidencia primera y secretaría) han sido para Diego Calvo y Raquel Arias.

A la hora de tomar posesión del acta, la Cámara gallega se ha dividido entre los que han jurado respetar el Estatuto de Autonomía y la Constitución española, todos del PP; los que se han limitado a prometer lo mismo, pertenecientes al PSOE; y los que, desde En Marea y el BNG, han añadido a su promesa un alegato. El líder de En Marea, Luis Villares, ha prometido “trabajar por la dignidad” de Galicia. “Comprometo mi palabra y, si es necesario, mi vida”, ha añadido. Ana Pontón, portavoz del BNG, ha prometido, blandiendo un clavel rojo y la obra Sempre en Galiza de Castelao, ser “fiel” a los gallegos y, al igual que hicieron el resto de sus cinco compañeros de grupo y el nacionalista Antón Sánchez, viceportavoz de En Marea, proclamó su compromiso con el Estatuto y la Constitución “por imperativo legal”.

Todos ellos pudieron completar sus palabras, como mucho con murmullos o risas de fondo procedentes de las bancadas populares, excepto Solla, la vicepresidenta segunda de la Mesa por En Marea, que fue abruptamente interrumpida por el presidente, el popular Miguel Santalices, tras proclamar sus “principios feministas, republicanos y revolucionarios”. Para cerrar la sesión, Santalices ha tomado la palabra y ha pedido que esta legislatura sea la del "respeto institucional".

De los 75 escaños con los que cuenta el nuevo Parlamento gallego, un 45% (34) están ocupados por mujeres, lo que supone cuatro diputadas más. El representante más veterano es el presidente de la Cámara, que emprende su quinta legislatura con asiento en el hemiciclo, y el de más de edad, Carlos López Crespo, con 67 años, también perteneciente al partido de Feijóo, mientras que la más joven, Paula Quinteiro, de 26 años, es miembro de la candidatura de En Marea.

El presidente del Parlamento gallego deberá ahora comunicar al Rey la constitución de la Cámara, al Senado, al presidente del Gobierno y al presidente en funciones de la Xunta. La sesión de investidura y la toma de posesión de Feijóo está previsto que se celebren en noviembre.

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