Un problema interno que causa extrañeza

Lo que importa en Washington es que se trata de un aliado sólido de la OTAN

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en Bruselas.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en Bruselas.OLIVIER HOSLET (EFE)

La parálisis política en España provoca extrañeza en Estados Unidos. Al contrario que la crisis económica a principios de esta década, no se ve como un problema internacional sino como una cuestión interna española. "España es un aliado y amigo de la OTAN importante, y continuamos trabajando juntos para impulsar nuestras prioridades compartidas”, dice a EL PAÍS Nicole Thompson, portavoz del Departamento de Estado. Thompson añade que su oficina no especulará sobre cómo será el próximo Gobierno español, pero señala que la relación es sólida, basada en valores compartidos. Y esto, concluye, “se mantiene constante”. Con o sin Gobierno.

Ian Bremmer, presidente de Eurasia Group, pronostica, con reservas, que no habrá unas terceras elecciones y que el presidente en funciones, Mariano Rajoy, encabezará un Gobierno conservador de minoría. Pero añade que, en el contexto de varias crisis europeas, el problema de España es menor. “No es algo que preocupe públicamente a los encargados de la política en Washington”, dice en un correo electrónico. “En Washington hay una amplia preocupación sobre el crecimiento del populismo y por la gobernanza más débil por toda Europa (¡y también aquí en EE UU!). España es parte de esta historia”, explica. Preguntado por los efectos del bloqueo político en la posición internacional de España, Bremmer responde: “Son menores de lo que pueda pensarse”.

“Preocupante”

Pero no todos ven la situación al otro lado del Atlántico con la misma tranquilidad. Uno de los mejores conocedores de España en el ámbito académico en Estados Unidos es el historiador Stanley Payne, profesor emérito en la Universidad de Wisconsin, en Madison. “Es único y realmente preocupante”, dice Payne en referencia al bloqueo en España. El historiador subraya que la falta de Gobierno implica la ausencia de un liderazgo continuado y la pérdida de capacidad para afrontar problemas importantes.

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Por otro lado, la economía va bastante bien”, observa Payne. “Pero la idea de que esto demuestra que España no necesita un Gobierno tampoco es verdad. España necesita un buen Gobierno. Y a quienes hay que culpar es a los líderes políticos. La situación no es del todo distinta, en lo que se refiere al resultado de elecciones, a la de otros países. Pero en otros países, si es necesario, se arman coaliciones bastante amplias, por lo menos por un tiempo corto y razonable”, continúa.

Entre los líderes españoles, Payne exonera a Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, por la disposición que ha mostrado de pactar tanto con el PP como con el PSOE. “No creo que el sistema democrático español vaya a derrumbarse. No hay competidores en el horizonte. Pero el sistema no funciona bien”, concluye.

Sobre la firma

Marc Bassets

Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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