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El Rey encauza el último tramo del fracasado proceso de investidura

Felipe VI recibe a la presidenta del Congreso tras el fracaso de Rajoy

El rey Felipe VI recibe a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el pasado julio.
El rey Felipe VI recibe a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el pasado julio. EFE

El fracaso de la investidura del candidato Mariano Rajoy ante el Congreso devuelve al Rey al centro del escenario del proceso, como establece el artículo 99 de la Constitución. El jefe del Estado, tras cuatro semanas sin agenda oficial, recibe este lunes al mediodía en La Zarzuela a la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, que cumplirá con el trámite de informarle de la falta de apoyo al candidato en las dos votaciones (mayoría absoluta o simple) contempladas en el artículo de la Ley Fundamental que pone en marcha las legislaturas. Ambos abordarán, asimismo, el escenario que se abre con el rechazo a Rajoy con 180 votos frente a los 170 a favor.

La congestión política en la que ha desembocado España tras dos sucesivas elecciones generales constituye una situación inédita para la que la Constitución no contempla otra salida que el acuerdo que pueda alcanzar la mayoría del Congreso o, en caso negativo, una nueva convocatoria electoral.

Cerrado de modo infructuoso el intento de investidura de Rajoy, que fue el candidato propuesto por el Rey como representante del partido más votado el pasado 26 de junio, el artículo 99 de la Constitución deja un margen de dos meses (hasta el 31 de octubre) para que los partidos representados en la Cámara traten de articular una mayoría capaz de desatascar el proceso y salvar la XII legislatura. Vencido ese plazo sin éxito, el Rey tendría que disolver las Cortes y firmar la convocatoria de nuevas elecciones.

La repetición del proceso de investidura tras el intento fallido de Pedro Sánchez el pasado 3 de marzo abre una perspectiva sobre los pasos que puede dar el Rey en este momento. Entonces no emplazó inmediatamente a otra ronda de consultas. Dejó pasar unas semanas para esperar posibles propuestas a través del presidente del Congreso de los Diputados, en aquel momento Patxi López. La agenda de la Casa del Rey, repleta de actividades para esta semana, sugiere que el jefe del Estado tampoco hará una convocatoria urgente para recibir en audiencia a los representantes parlamentarios y que probablemente esperará a la realización de las elecciones autonómicas vascas y gallegas (el 25 de septiembre) para la siguiente ronda.

En la anterior legislatura, a la vista de la falta de iniciativas, el Rey convocó la tercera ronda de contactos concentrada en dos días para el 25 y 26 de abril, con la acuciante medianoche del 2 de mayo como tope para dar el paso hacia las nuevas elecciones. El pesimismo marcó el tono de esas consultas, en las que el jefe del Estado, según varios de los representantes recibidos en las audiencias, exigió austeridad para la inevitable campaña electoral que llevaría a los comicios del 26 de junio.

Felipe VI podría repetir aquella misma hoja de ruta sin salir del cauce del artículo 99, que prescribe que si el candidato no logra la confianza para investidura, "se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista". Es decir, mediante otra consulta con los representantes de los partidos, aunque la Constitución no establece tiempos para esa situación, más allá del plazo de dos meses que empezó a contar desde la primera votación (el 31 de agosto) para que el Rey, en caso de que ningún candidato pueda optar con garantías a la investidura, disuelva las Cortes y convoque nuevas elecciones.

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