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El desafío secesionista complica que Convergència tenga grupo en el Congreso

El PP niega al partido catalán grupo en el Senado. Hoy el Congreso estudia la petición de los nacionalistas

El portavoz de la Mesa del Senado, Pedro Sanz.
El portavoz de la Mesa del Senado, Pedro Sanz.

La concesión de grupo parlamentario en el Congreso a la antigua Convergència -ahora Partit Democràtico Català- quedó ayer en el aire después de que el Senado se lo negara con los votos del PP y la abstención del PSOE. La Mesa de la Cámara baja estudia hoy si finalmente permite a la formación nacionalista tener grupo propio. Varios dirigentes populares se inclinan por no hacer concesiones a ese partido después del desafío del Parlament al Constitucional, pero la dirección asegura que aún no ha fijado una postura.

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, declaró ayer en una entrevista en Onda Cero que sería “preocupante” que el partido tuviera “algún tipo de gesto” con Convergència “si no hay un compromiso para intentar evitar o censurar lo que ha pasado la pasada semana en el Parlament de Cataluña”. Casado aclaró que los acuerdos de la Mesa del Congreso “no son extrapolables” a otros ámbitos, aunque en Cataluña “ha pasado algo suficientemente grave como para que a la hora de formar los grupos se tenga en cuenta”.

En el grupo parlamentario popular se manifestaron en la misma línea: la declaración aprobada en el Parlamento catalán “no ayuda”. En cualquier caso, insisten en que “no hay precedentes” a la reclamación de Convergència y la Mesa podría incluso pedir más tiempo para decidir si darles o no grupo parlamentario.

Esa interpretación de carácter político sobrevolará la reunión de la Mesa del Congreso convocada para las 12.00 de hoy por Ana Pastor. No obstante, las circunstancias de la decisión son distintas. Convergència coincidió con el PP, el pasado 19 de julio, en algunas votaciones de los miembros del órgano de gobierno de la Cámara, lo que fue interpretado como un pacto a cambio de la concesión de un grupo propio. La decisión final del PP y del PSOE, que en su conjunto tienen a cinco representantes en la Mesa, estará supeditada en cualquier caso al informe jurídico de los letrados de las Cortes.

Cuatro votos en contra

Tanto el PP como Convergència insistieron ayer en desvincular la decisión del Senado de la que pueda tomar hoy el Congreso. Pero el clima político y el precedente de la Cámara alta dificultan esa concesión. La Mesa del Senado resolvió rechazar el grupo catalán con los cuatro votos de los populares, la abstención de los dos socialistas y el voto a favor del PNV. La argumentación fue esencialmente técnica. Según explicó el vicepresidente de esa institución, Pedro Sanz, el reglamento permite formar grupo a los partidos que presenten la firma de al menos 10 senadores. Para llegar a ese número, solo se consiente un préstamo de cuatro escaños por cortesía parlamentaria. Ese es el caso del PNV, que tendrá grupo porque el PP le cedió cuatro representantes de forma transitoria. Convergència, en cambio, tiene cuatro senadores. Por tanto, pese a haber logrado un préstamo de seis de Esquerra, Bildu, Coalición Canaria y la Agrupación Socialista de la Gomera, el Senado le negó un grupo propio.

El propio Sanz, no obstante, aludió también a una explicación política de la decisión. “Siendo una Cámara de representación territorial, el momento político que estamos viviendo no es el mejor para quererse saltar las normas y favorecer la formación de grupo a quien en principio no le corresponde”, señaló en referencia a la aprobación la semana pasada por el Parlament de la vía unilateral a la independencia.