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Celia Villalobos: “Desplazada en absoluto; practico la generosidad”

La veterana diputada popular facilita su retirada de la Mesa por su incompatibilidad con Pastor

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, conversa con la diputada popular Celia Villalobos, al inicio hoy de la reunión plenaria del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados. Ampliar foto
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, conversa con la diputada popular Celia Villalobos, al inicio hoy de la reunión plenaria del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados. EFE

"Celia Villalobos ha reaccionado mucho mejor de lo esperado. Algunos pensábamos que cuando se lo contaran iba a provocar incluso un seísmo que iba a hacer temblar todas las paredes del Congreso y no, ha estado muy comprensiva y ha facilitado mucho las cosas". Varios miembros de la dirección del Grupo Parlamentario Popular y de la cúpula del PP facilitaron la misma explicación tras hacerse oficial el relevo durante la reunión con Mariano Rajoy. Villalobos, de 67 años, explicó después en varios corrillos de periodistas que no se siente en absoluto desplazada: "Yo practico la generosidad y el compañerismo". Su incompatibilidad con Ana Pastor, la nueva presidenta de la Cámara, ha facilitado esta renovación.

En las bases y cuadros medios del PP la noticia de la retirada de la veterana Villalobos del órgano de gobierno de la Cámara baja, tras casi 13 años, ha sido apreciada, sin embargo, con gran alivio, porque no tenía buen predicamento por su talante. Muchos dirigentes populares han querido interpretar ese gesto de Rajoy como un indicio de que ahora sí ha tomado nota de que tiene que extender la renovación a varias estructuras del partido y del Gobierno.

La decisión, sin embargo, no ha resultado fácil de ejecutar y se ha llevado a cabo con mucho tiento. Villalobos no es una diputada más del PP y mucho menos para Rajoy. La comunicación se ha realizado por tiempos para facilitar la digestión. El lunes por la tarde, tras la reunión de Rajoy con la junta directiva nacional del PP en la sede central del partido, el portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, mantuvo una primera reunión para exponerle la situación. Fue precavido. Aguardaba algún improperio, pero eso no ocurrió. Villalobos estuvo en la junta y allí escuchó la propuesta de nombramiento de Ana Pastor como presidenta de la Cámara baja por Rajoy y entendió al instante que su etapa en ese órgano había acabado.

Villalobos y Pastor llevan años siendo política y personalmente incompatibles. Villalobos nunca aceptó de buen grado que el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, la sustituyese por Pastor cuando fue ministra de Sanidad y creyó ver en su comportamiento extrañas maniobras. Luego, cuando a partir de 2008 Rajoy ubicó a Pastor como vicepresidenta en la Mesa del Congreso, donde ya estaba Villalobos, su mala relación se acrecentó. Ambas son veteranas de la política, históricas del partido, pero con maneras muy diferentes. Villalobos es extrovertida, temperamental e indisciplinada, incluso en lo ideológico si comprueba que el PP no avanza en posiciones políticas como el aborto, los matrimonios homosexuales y otras mejoras sociales.

Pastor es, sobre todo, leal a Rajoy y al PP. No se le conoce una insubordinación. No está en sus genes. También es fiable en el trabajo. Cuando Rajoy le comunicó en la tarde del lunes que iba a ser la nueva presidenta, aceptó el envite, se agobió un poco y luego se reunió con su equipo y les trasladó las primeras órdenes: "Tenemos tantas horas hasta que empiece mañana la constitución de las Cortes y necesito este papel y este otro". A las 8.30 les citó en las puertas del Congreso con los deberes hechos. Luego se apartó a las salas reservadas para el Gobierno cerca del hemiciclo y repasó con los ministros de Exteriores, José Manuel García Margallo, y de Agricultura, Isabel García Tejerina, todo el texto de su primer discurso institucional como presidenta de la tercera institución del Estado. Estaba inquieta y algo nerviosa. Tejerina la animó con el mensaje de que todo iba a salir bien y Margallo le corrigió algunos párrafos con un bolígrafo.

A esa hora Rajoy ya había mantenido en las dependencias de la Cámara una charla privada con Villalobos. Durante la reunión del grupo se había limitado a oficializar el cambio y esa noticia provocó una salva de aplausos entre los diputados de agradecimiento a los servicios prestados. Poco más dijo en público Rajoy sobre la que ha sido una compañera de partido durante décadas y que es, además, la esposa de su gurú electoral, Pedro Arriola, algo que Villalobos no solo no oculta, sino que en ocasiones esgrime para sustentar sus posiciones.

La veterana exalcaldesa de Málaga, exministra y diputada no se escondió tras formalizarse su desplazamiento de la Mesa del Congreso a un cargo como portavoz adjunta del PP en la Cámara que ella misma eligió y prefirió a las otras opciones que se le presentaron como presidenta de alguna futura comisión. No quiso esa representación.

En los corrillos con los periodistas se detuvo varias veces para explicar que no se siente "en absoluto" desplazada. Cuando se le ha preguntado por cómo se había tomado esa situación respondió casi en tono provocativo: "No sé si la palabra generosidad y compañerismo la conocen ustedes. Yo la practico". Y ha añadido: "Han pasado muchos años y yo siempre en mi partido he estado donde se me ha pedido que esté, a cambio de simplemente estar".

Villalobos ha contado en público a los periodistas que le parecía "normal" lo que había decidido la dirección del grupo parlamentario y Rajoy, y que se lo había tomado con mucha "tranquilidad". La diputada ha admitido que tras el pacto del PP con Ciudadanos su partido había perdido uno de sus cuatro puestos en la Mesa y alguien tenía que renunciar e irse, y ha entendido que podía considerarse lógico que fuese ella, tras "13 años en la Mesa del Congreso". Luego se ha puesto en valor: "Insisto en que nadie ha durado tanto y dar paso a otras compañeras que ya son miembros de la Mesa y que ya conocen el trabajo de la Mesa me parece razonable".

Nacida en Benalmádena (Málaga) el 18 de abril de 1949, Villalobos entró en el Congreso como diputada hace 30 años, en julio de 1986, y ahí se ha mantenido salvo un paréntesis de entre 1994 y 1995, cuando fue eurodiputada. También fue elegida alcaldesa de Malaga y ejerció ese puesto entre 1995 y 2000 en una operación puesta en marcha por Aznar para hacerse con las principales alcaldías del país como paso previo a su victoria en las elecciones generales de 1996. Para las elecciones del pasado 20-D, la dirección del PP de Andalucía ya hizo un primer intento de impulsar su retirada y buscó otro candidato para encabezar la importante circunscripción por número de diputados de Málaga. No resultó. Villalobos aceptó quedarse como número dos y lo mismo sucedió ahora para las elecciones del 26 de julio, donde ocupó el primer lugar de esa provincia Carolina España.

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