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El Supremo establece que no se dé la custodia compartida si ningún progenitor la solicita

El tribunal ordena cambiar una sentencia para encomendar a un menor a uno de los progenitores

Fachada del Tribunal Supremo.
Fachada del Tribunal Supremo.

El régimen de custodia compartida sobre un menor entre padres divorciados solo puede ser acordado por un tribunal si al menos lo pide uno de los progenitores, según ha fallado el Tribunal Supremo en una sentencia que anula este régimen para una niña porque ninguno de sus padres lo solicitó.

El fallo responde al caso de dos padres divorciados, cada uno de los cuales reclamaba para sí la custodia de la hija. La Audiencia Provincial de Bizkaia adoptó la decisión salomónica de conceder la compartida, pero el Supremo anula ese fallo porque solo puede adoptarse tal régimen si lo pide al menos uno de los progenitores.

De este modo, el alto tribunal ordena a la Audiencia vasca que se pronuncie de nuevo en los "estrictos términos" en que se planteó el citado debate (cada progenitor reclamaba para sí la custodia de la hija), es decir, sin "decidir sobre la guarda y custodia compartida".

El juzgado de Bilbao, que resolvió en primera instancia el caso, concedió la custodia al padre, al considerar que, al estar desempleado, tenía más tiempo para ocuparse del cuidado de la hija, mientras que la madre regentaba un negocio de hostelería que le absorbía mucho tiempo. Respecto a la custodia compartida, el juez de Primera Instancia señaló que no concurrían los presupuestos para concederla porque ninguno de los progenitores la había pedido.

La Audiencia de Bizkaia, ante quien recurrió la madre, revocó parcialmente la sentencia dictada en primera instancia y estableció un sistema de custodia compartida. Razonó que, pese a que el informe del equipo psicosocial se inclinó porque la custodia se confiase al padre por su mayor disponibilidad de tiempo, las circunstancias habían cambiado en el curso del procedimiento. Ahora era el padre el que había pasado a regentar el mismo negocio de hostelería y la madre la que se encontraba en paro y, por tanto, tenía más tiempo para la niña.