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Los grandes incendios devastan el 37% de la superficie quemada en 10 años

El 80% del terreno afectado en 2015 en este tipo de siniestros se debió a tres únicos incendios

Las llamas cercan la población de Niñodaguia, en el municipio de Baltar (Ourense), el pasado verano.
Las llamas cercan la población de Niñodaguia, en el municipio de Baltar (Ourense), el pasado verano.

El año pasado España sufrió casi 12.000 incendios. En su mayor parte, no pasaron de conatos: incidentes que no llegan a afectar más de una hectárea y que se lograron extinguir antes de que pasaran a mayores. Aunque fueron muy pocos los que superaron las 500 hectáreas, solo 15 en 2015, a ellos se les deben dos de cada cinco hectáreas quemadas. 

El impacto de estos grandes incendios forestales (GIF) en España se ha intensificado en la última década. Entre 2006 y 2015, devastaron el 37% de la masa afectada total, según un informe elaborado por la organización internacional WWF publicado hoy jueves. El año pasado, los GIF fueron el doble de grandes y de destructivos que la media de la última década: cada uno quemó, de media, más de 2.600 hectáreas, y bastaron tres (Quesada en Jaén, Luna en Zaragoza y Acebo en la vertiente cacereña de sierra de Gata) para sumar el 80% del total de la superficie quemada en España por este tipo de siniestros de gran magnitud.

Según la autora del informe, Lourdes Hernández, el aumento de la virulencia y el impacto de este tipo de siniestros se debe al abandono de los montes y a unos servicios de extinción insuficientes. Pueden pasar inadvertidos dentro del número total de incendios, que han descendido en los últimos 20 años. En la última década se produjeron una media de 23 grandes incendios al año. Representaron solo el 0,12% de todos los siniestros, pero arrasaron de media 1.800 hectáreas de bosque.

Luchar contra ellos, según WWF, también es cuestión de dinero. Hernández ha advertido de que el grueso de las ayudas contra el fuego debe ir destinado a las tareas de prevención, que reciben solo un 20% de las inversiones. "Los expertos consultados [por WWF] sostienen que es imposible reducir los GIF construyendo pistas forestales, cortafuegos o helipuertos. Necesitamos cambiar nuestros bosques por otros autóctonos e integrar los usos agrarios y forestales". En España, un 60% de los grandes incendios se inician en bosques de tipo "homogéneo", con relativa poca variedad de especies, y esa característica facilita una mayor expansión de estos siniestros.

En Asturias y Cantabria crece el número de incendios y la superficie quemada, pese a que sufren menos grandes incendios que otras zonas

En esta línea, el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, ha insistido en ubicar "cuanto antes" las zonas de alto riesgo de incendio. "El 86% de los bosques aún no está identificado de forma conveniente". La responsabilidad recae en las comunidades autónomas, que aplican criterios de manera desigual.

El caso de la Comunidad Valenciana es singular: considera la totalidad de su territorio forestal como de "alto riesgo". Los criterios de identificación de esas zonas en Madrid, Andalucía y Canarias no se han hecho públicos, según la organización conservacionista, que ha identificado a Aragón, Comunidad Valenciana y Canarias como las más vulnerables a los grandes incendios. En el extremo opuesto, se encuentran Madrid, Murcia, La Rioja y las comunidades del norte de España. Sin embargo, que padezcan menos GIF no implica menor daño por incendios. En Asturias y Cantabria crece el número de siniestros y la superficie quemada en los últimos años. 

La principal causa de incendio es la mano humana (los intencionados representan el 55%) y un 23% se debe a negligencias y accidentes. La última memoria publicada por la Fiscalía de Medio Ambiente, con datos de 2014, recogía 509 imputados y 56 detenidos por delitos de incendios.

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