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El candidato de Podemos cuestiona los contratos con Arabia Saudí

El líder de Podemos admite que habría "dificultades jurídicas" para interrumpir algunas relaciones comerciales

Alberto Garzón y Pablo Iglesias, este lunes. Ampliar foto
Alberto Garzón y Pablo Iglesias, este lunes.

El candidato a la presidencia del Gobierno de la coalición Unidos Podemos, Pablo Iglesias, es partidario de cuestionar los contratos de las empresas públicas españolas con los países que violan los derechos humanos y de cortar la venta de armas a esos Gobiernos. “Yo creo que no es sensato que un país democrático comercie con armas con países no solo que no respetan los derechos humanos, sino que, de alguna manera, han generado dudas sobre su relación con organizaciones internacionales terroristas”, afirmó ayer el líder de Podemos en un desayuno informativo del Fórum Europa.

El dirigente de la formación ha admitido, sin embargo, que no sería sencillo cancelar algunos contratos. “Me hago cargo de las dificultades jurídicas”, reconoció en referencia a las relaciones comerciales que mantienen empresas públicas españolas, por ejemplo, con Arabia Saudí.

Iglesias defendió el domingo ante el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, la necesidad de cancelar los contratos millonarios que cerraron Adif y Renfe para llevar el AVE a La Meca, aunque apoyó que el alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, que avalara un contrato de Navantia para construir cinco corbetas para ese país. Iglesias evitó ayer ahondar en los pormenores de esos contratos. “De esos contratos con Arabia Saudí depende el empleo de muchos trabajadores”, dijo, aunque ha defendido un cambio de modelo para la venta de armas. “Creo que se puede hacer una política exterior y de defensa que racionalice el comercio de armas, evitando que nuestro país tenga que asumir niveles inaceptables de cooperación militar con países que no respetan los derechos humanos”, mantuvo Iglesias.

Contra el ISIS

El dirigente de este partido se remitió, además, al contenido de su propuesta antiterrorista, un plan alternativo al pacto antiyihadista suscrito por las principales fuerzas el pasado noviembre, tras los atentados de París. “La mayor parte del material militar que emplea [el Estado Islámico] es de fabricación occidental: armas europeas vendidas a Arabia Saudí, o armas norteamericanas distribuidas en un principio al Ejército Sirio Libre, que acaban en manos del Estado Islámico. Varias ONG participantes en la campaña Armas bajo control han denunciado que España vendió armas a Egipto, Baréin y Arabia Saudí durante la primavera árabe, en un marco internacional en el que no se respeta el embargo de venta de armas en países en conflicto”, señala el líder del partido. “Es imprescindible, por ello, implementar un embargo de armas efectivo e inmediato, no solo para el EI, sino también para quienes le ayudan y promueven el sectarismo en Oriente Próximo”.

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