Margallo confía en que el crecimiento de la economía evite nuevos recortes

El ministro no niega un posible ajuste, pero espera que la Comisión flexibilice el objetivo de déficit

García-Margallo, en el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE.O. HOSLET (atlas)

Un conjunto de esperanzas en materia de crecimiento, inflación y flexibilidad por parte de Bruselas. El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, se agarra a esos tres factores para que España cumpla los objetivos de déficit evitando los recortes que ha prometido en una carta el presidente Mariano Rajoy al jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. En ella, el jefe del Ejecutivo se muestra dispuesto a adoptar "nuevas medidas" en la segunda mitad del año, un ajuste que había negado en público en reiteradas ocasiones, aunque el PP sigue sin querer asumir pública y oficialmente que Rajoy haya afirmado por carta que está dispuesto a encarar nuevos ajustes.

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Preguntado sobre los posibles recortes, Margallo no ha desmentido la posibilidad de ajustes adicionales, pero ha señalado que el Gobierno está discutiendo con Bruselas la flexibilización del objetivo de déficit y ha mostrado su confianza en que la mejora de las cifras haga innecesarias nuevas medidas. "Espero que el crecimiento siga siendo sostenido si gobierna el PP y no haga falta hacer recortes. Que con el simple crecimiento se produzca un aumento de la recaudación que nos permita seguir la senda del déficit", ha afirmado a su llegada a Bruselas, donde participa en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE. La tercera esperanza de Margallo tiene que ver con el fin del estancamiento de los precios, un argumento que el Ejecutivo ya ha esgrimido frente a la Comisión: España explica el incumplimiento fiscal del año pasado por la baja inflación que merma los ingresos públicos.

La vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, se agarró a que en la literalidad de la misiva no se mencionan expresamente las palabras ajustes ni recortes para afirmar que esas actuaciones no se tienen que producir obligatoriamente y para subrayar varias veces que lo importante de esa correspondencia era la constatación de que Rajoy expresaba de múltiples formas su voluntad de cumplir los mandatos marcados para el objetivo del déficit, algo que no sucederá tampoco en este ejercicio presupuestario de 2016. Levy concentró todos sus esfuerzos en acusar al líder del PSOE, Pedro Sánchez, de "intentar hacer un Tsipras" al avanzar de manera "irresponsable y patética" que no piensa cumplir el programa de estabilidad y los objetivos de déficit impuestos por la UE.

Levy llegó a clasificar la carta como "el marco de las negociaciones y el diálogo habitual con las instituciones europeas" para anunciar que el Gobierno en funciones sí quiere cumplir con la UE "porque es de fiar" frente a un Pedro Sánchez al que llamó varias veces "patético e irresponsable, porque no es de fiar", y cuyas recetas catalogó como "los planes ocultos de la recesión, el paro y la deuda desbordada" de la senda que dejó en herencia el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

La portavoz popular tuvo que admitir que si al final Rajoy sigue en el Gobierno y la Comisión Europea exige su calendario de cumplimiento del déficit es posible que haya que tomar otro tipo de iniciativas, además de las repetidas consignas de que con la creación de empleo y seguir las actuales políticas económicas ya valdría. "Si fuesen necesarias para cumplir otras medidas, ya se diría cuáles deben de ser, pero nosotros anunciamos que queremos cumplir", aseguró Levy. Luego precisó que esas medidas adicionales no tendrían relación ni con la promesa repetida por Rajoy de bajar los impuestos en cuanto pueda y la recaudación lo permita, aunque matizó que esa bajada ya se ha podido ejecutar en el final de esta legislatura.

No fue posible descubrir más concreción de los planes de futuro de Rajoy y el PP para España. La dirigente del PP se escudó ante todas las preguntas en formular duros ataques a Sánchez, al PSOE y a Zapatero. Las únicas medidas concretas que mencionó son las recurrentes que el líder popular repite diariamente en cada mitin: crear dos millones de puestos de trabajo hasta 2020 y crecer.

España cerró 2015 con un déficit del 5,1% del PIB, el segundo déficit más abultado de la UE, —10.000 millones de euros por encima del objetivo—, y se enfrenta a una multa de hasta 2.100 millones de euros por el incumplimiento. Ningún país del euro ha sido sancionado hasta el momento por faltar a sus compromisos, y la Comisión tomará una decisión al respecto en julio, justo después de las elecciones.

Venezuela, sobre la mesa

El titular de Exteriores participa hoy en la reunión del Consejo de Exteriores de la UE. En ella se tratará la ampliación un año de la misión comunitaria en Libia, la lucha contra el Estado Islámico o la estrategia sobre migración. España ha pedido que se aborde también la situación en Venezuela. "Lo que pretendo hoy es urgir a la UE a pedir que haya un diálogo en Venezuela que sirva para desbloquear una situación política que impide tomar las medidas necesarias para hacer frente a una emergencia nacional que se está traduciendo en un desabastecimiento de los productos más básicos e incluso de los medicamentos", ha explicado Margallo.

El ministro es partidario de que el referéndum revocatorio sobre el presidente Nicolás Maduro se celebre este año, pero ha admitido que no es la única solución, tal y como estima el expresidente Zapatero, que acaba de visitar el país americano con una comisión internacional impulsada por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para mediar entre el gobierno de Nicolás Maduro y los opositores.

Margallo mantuvo en la mañana del domingo una reunión con Zapatero y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para analizar la visita de este último a Venezuela. "Se le dijo que valorase si su visita iba a servir para acelerar la reconciliación nacional, para relanzar el diálogo o para echar más leña al fuego. Finalmente, decidió seguir con la visita", explicó Margallo. El titular de Exteriores ve una línea roja en el avance de las conversaciones: "Sin la liberación de los presos es muy difícil que ese diálogo avance y culmine en una reconciliación".

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