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El PP deja la puerta abierta a pactos con Ciudadanos y el PSOE tras el 26-J

El portavoz cree compatible criticar a la formación de Rivera y a Sánchez con asumir que no podrán gobernar solos

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado.

El vicesecretario de Comunicación y portavoz oficial del PP, Pablo Casado, ha querido dejar este lunes premeditadamente "la puerta y los puentes abiertos" tanto a posibles pactos postelectorales con Ciudadanos como con el PSOE tras las elecciones que ya se dan por convocadas para el próximo 26 de junio. Casado ha considerado "perfectamente compatibles" las críticas incluso duras hacia Ciudadanos y su líder, Albert Rivera, formuladas el domingo por Mariano Rajoy en un mitin en Córdoba y que catalogó como algo propio del "debate político", con la constatación de que el PP tampoco tendrá mayoría absoluta el 26-J y deberá pactar con otras formaciones.

El PP entiende que el escenario apenas ha cambiado en estos cuatro meses transcurridos desde el 20-D, en los que todos los demás partidos han evitado cualquier contacto serio con la fuerza que dirige Rajoy y en los que el presidente popular tampoco ha llegado a dar forma a su oferta genérica de un Gobierno de gran coalición con el PSOE, excepto en su conocido y reiterado catálogo de cinco pactos de Estado. Los populares insisten en que al final los electores apreciarán "qué partido ha estado en su sitio defendiendo la seriedad".

Los populares empiezan esta nueva larga precampaña ante el 26-J culpando en primer lugar al socialista Pedro Sánchez de que se repitan elecciones y luego, diseñando un modelo de campaña y de comparecencias para Rajoy que profundizarán en la realizada en las pasadas Navidades. Ahora con mejor tiempo meteorológico, lo que en el PP piensan que ayudará a perfilar un tipo de actos "más de calle y reducidos, más cercanos, de tiro corto, pegados a los intereses de cada localidad", como anticipó este lunes Casado en rueda de prensa después del comité de dirección que presidió Rajoy.

El dirigente del PP profundizó en esa idea al respaldar que en la inminente campaña se usen por parte de todos los partidos formatos más baratos, sencillos y accesibles, pegados a la gente, y sobre todo en los medios de comunicación. Los populares aún no han discutido a fondo qué harán con los nuevos debates y a qué formatos de programas televisivos acudirá su candidato. El PP no tiene aún ni jefe de campaña ni ha planteado una reunión específica sobre el asunto. Casado pronunció el sábado una conferencia en Córdoba ante los jóvenes del PP englobados en las Nuevas Generaciones en la defendió la necesidad de acudir a todos los medios de comunicación. Pero los debates de Rajoy son otra cosa.

La posición de partida del PP ante los debates será muy similar a la de la anterior campaña. "No habrá silla vacía", recalcó Casado y apostilló: "El PP estará presente en todos los debates de los medios, aunque es probable que los propios medios se replanteen ahora el tipo de campaña para no castigar demasiado al votante y sufrido espectador". Luego añadió que primará el criterio de la representación parlamentaria, aunque ese reparto de escaños varió mucho el 20-D con la irrupción de Ciudadanos y Podemos. Casado se mostró convencido de que Rajoy y Sánchez tendrán un cara a cara en televisión, aunque aprovechó para advertir que espera que el líder del PSOE no sea "tan impertinente y maleducado como en el anterior" y luego reconoció que los políticos llegan a esta función "llorados de casa".

Casado quiso ponerle, además, adjetivos a ese modelo más barato y cercano de campaña que les gustaría poner en práctica. El PP quiere evitar que se les identifique ahora "con el partido del no" que promoverá una pugna de "confrontación y del y tú más", y aboga por un estilo "más positivo, práctico y optimista".

El PP no quiere que cale la idea, al menos por ahora, de que endurece al máximo los ataques contra Ciudadanos hasta el punto de convertir al partido naranja en su gran enemigo, con el que disputa por primera vez en su historia una franja electoral relevante, sobre todo entre los electores más jóvenes. Casado vino a rectificar de hecho las andanadas que el día anterior Rajoy había dirigido contra Rivera por su alianza entregada al PSOE. Casado incluyó esas diatribas en lo que definió como el normal "debate parlamentario y político" pero que desvió "de cualquier traslación directa con los futuros pactos" postelectorales.

Pablo Casado admitió así que, pese a que el PP se ve como el partido ganador el 20-D y quiere revalidar ahora esa victoria otra vez el 26-J, sabe también que no tendrá mayoría absoluta y que le será necesario pactar con otra formación para poder mantener el Gobierno y el poder. Fue ahí cuando concluyó que para el PP es necesario "mantener los puentes abiertos con Ciudadanos y con el PSOE".

El PP intuye que el panorama de reparto de escaños el 26-J no va a ser muy diferente del complejo actual, aunque en su análisis de las encuestas de los medios de comunicación ven una cierta subida para sus intereses, pero tienen claro que tendrán que volver a intentar la alianza "que sume" con el PSOE o con Ciudadanos. Piensan que la presión de los ciudadanos hartos y cansados de las disputas partidistas se trasladará sobre esas formaciones si tanto PSOE como Ciudadanos se niegan entonces a facilitar un Gobierno del PP si ese partido vuelve a ganar y la suma de sus diputados pudiera facilitar una solución a esta situación política de bloqueo.

Los populares ya avanzan que entonces, tras las elecciones del 26-J, retomarán su oferta de los cinco pactos de Estado y se presentarán ante "la bolsa de los electores" como el partido que cotiza al alza por propugnar "la estabilidad política, la experiencia de gestión y la ilusión de futuro".

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