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Podemos reabre el debate sobre las alianzas y sus objetivos electorales

El partido se divide entre la unión de izquierdas y la "transversalidad" defendida por Errejón

Garzón e Iglesias en una reunión el pasado junio.

Podemos ha reabierto el debate interno sobre las alianzas de izquierdas y sus objetivos electorales. Aunque los principales líderes de la formación están centrados en las negociaciones y no quieren hablar de una nueva convocatoria de elecciones generales, en el seno de la formación llevan semanas escudriñando las distintas hipótesis. El partido se divide entre quienes quieren sumar los votos de Izquierda Unida-Unidad Popular, que el 20-D logró cerca de un millón de apoyos, y un sector más escéptico, representado principalmente por los cargos afines a Íñigo Errejón, que defiende una "transversalidad" y un "proyecto de mayorías". Una de las razones del distanciamiento entre los llamados errejonistas y los fieles de Pablo Iglesias, líder de Podemos, fue, además de la destitución de Sergio Pascual, el debate sobre la futura identidad de la formación.

Alberto Garzón, que nunca ha abandonado su idea de crear una alianza con Podemos, hasta llegó a hablar con Iglesias para pedirle, de nuevo, un pacto. La postura oficial del partido emergente no ha variado de forma sustancial. Aunque la dirección se plantea explorar las llamadas confluencias en más territorios que Cataluña, Galicia o Comunidad Valenciana, de momento se limita a ofrecer al diputado malagueño un puesto en sus listas, igual que hizo antes de las generales. IU logró dos escaños y, hasta ahora, ha ido de la mano de Podemos en casi todas las iniciativas parlamentarias.

Este lunes se han visto algunos reflejos de la disputa que se está produciendo en Podemos. Ramón Espinar, portavoz de Podemos en el Senado, ha pedido un entendimiento entre estas dos fuerzas si se repiten elecciones. "Coincido con Garzón", ha escrito en su cuenta de Twitter. "En un escenario electoral podríamos ganar si somos capaces de acordar herramientas de cambio". Y también: "Es mi opinión, pero el 20-D hubo un millón de votos con los que coincidimos en lo sustancial con dos diputados. Si hay elecciones, toca entenderse".

Espinar se refería a unas declaraciones de Garzón a Eldiario.es. En esa entrevista afirma: "Íñigo Errejón y otras personas defienden legítimamente las tesis de la transversalidad, que siempre es un instrumento reformista porque se mueve dentro de los límites del capitalismo. Y siempre lleva a la moderación". También considera: "Personas como Pablo Iglesias y Luis Alegre, yo creo honestamente que eran partidarias de algún tipo de convergencia. La posición errejonista desde luego la descartaba. Es un problema político importante".

Iglesias aseguró en el consejo ciudadano del pasado sábado que solo existe un Podemos y trató de desmontar "la narrativa" de un partido "moderado" y otro "radical". El debate, en realidad, no tiene que ver con la estrategia política del día a día y gira en torno a esa idea de transversalidad. En cualquier caso, es un elemento que ha producido y produce un debate sobre el proyecto político. Tras esas declaraciones de Garzón, Emilio Delgado, el exsecretario de Organización en la Comunidad de Madrid que inició la cascada de dimisiones en la dirección regional por su choque con Alegre, difundió un mensaje de Telegram que rechaza el argumento de Garzón.

"No Alberto, dentro de esos límites [los del capitalismo] nos movemos todos, también quienes debéis mucho dinero a los bancos y mantenéis deudas con la Seguridad Social. Eso no tiene nada de revolucionario. Es en la práctica donde uno, más allá de lo que propugne, sitúa sus límites y posibilidades", escribe, en alusión a la situación financiera de IU.

Delgado explica también qué entiende por transversalidad. "No va de eso. Va de ser capaces de interpelar a una mayoría social que puede sentirse y compartir, o no, una identidad de izquierdas pero que sí que comparte los acuerdos fundamentales que se expresaron en las plazas de nuestro país en torno a la justicia social, la democracia y la soberanía", señala. "Va", prosigue, "de ser capaces moverse por dentro pero también por fuera de los límites de la izquierda que ha dejado el campo abierto a las élites las últimas décadas".

En su opinión, "lo que convierte un proyecto en más o menos radical, en más o menos útil, no son sus postulados, su programa o sus proclamas sino la capacidad que tiene en la práctica de hacer avanzar las posiciones de las personas comunes frente a las posiciones de los poderosos". El debate está servido.

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