PSOE y Ciudadanos cierran un inicio de acuerdo que bloquea el PP

Los dos partidos someten hoy el principio de pacto a sus ejecutivas, pero dependen de la formación de Rajoy para hacer a Sánchez presidente

Pedro Sánchez, el martes en el Congreso.FOTO: LUIS SEVILLANO / VÍDEO: ATLAS (atlas)

El PSOE y Ciudadanos alcanzaron el martes un acuerdo para firmar un pacto de legislatura que facilite a Pedro Sánchez ser investido presidente. Esa operación, sin embargo, está condenada al fracaso si el PP no se abstiene, algo que no tiene previsto hacer. Ciudadanos no tira la toalla y continuará en ese intento aunque tras una primera reunión el martes con el PP este partido no tiene prevista una nueva hasta después del debate de investidura. Podemos, por su parte, niega la viabilidad de ese acuerdo “porque no suma”.

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El frenesí de negociaciones a varias bandas tuvo el martes un resultado concreto con el principio de acuerdo alcanzado entre Albert Rivera y Pedro Sánchez que este miércoles tendrá su traslación oficial y pública una vez que lo aprueben sus respectivas ejecutivas. Por la mañana Rivera presentó una suerte de ultimátum a Sánchez consistente en que este tenía que aceptar “una reforma expres” de la Constitución en cinco materias para que el acuerdo fuera posible. La propuesta fue aceptada por Pedro Sánchez cinco horas después, aunque podría haberlo hecho casi de inmediato ya que el contenido no violenta el programa de los socialistas.

La relevancia que previsiblemente ambos partidos darán este miércoles al acuerdo, sobre todo el PSOE, chocará con la realidad cual es que los votos de ambos no pueden hacer presidente a Pedro Sánchez si el PP no colabora con su abstención. Sánchez no tendrá otro camino que el de permitir a Rivera que intente la abstención del PP. La otra opción, la abstención de Podemos, se presenta harto difícil. Mucho más, cuando el Pablo Iglesias está embarcado en conseguir un acuerdo “que sí suma”, entre el PSOE, Podemos, Izquierda Unida y previsiblemente el PNV, como el martes mismo remarcó el líder de Podemos.

El principio de acuerdo de los dos partidos, “de centro - derecha y de centro - izquierda” , como catalogó Pedro Sánchez a Ciudadanos y al PSOE, respectivamente, chocó con la incredulidad de los demás. “Esto es un sainete. El problema es que más allá de los cuentos hay gente que tiene problemas con las cuentas y no se da cuenta”, jugó con las palabras el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando.

De firmarse el pacto, el PSOE contará con sus 90 votos, los 40 de Ciudadanos y el de Coalición Canaria (131). Esa cifra es insuficiente frente al voto negativo del resto de partidos. O se abstienen los 123 diputados del PP, que se niega; o lo hacen los 69 de Podemos. El partido de Iglesias ni entra a considerar cual será su voto en esa circunstancia y no se despega de que sus negociaciones, junto a otros partidos de la izquierda, están en marcha.

Entre la teoría del “partido a partido”, para no tener en cuenta la realidad de los números, se añadió el martes la de “los carriles”, inaugurada por Íñigo Errejón de Podemos. Esto significa que las negociaciones no se cruzan, cada uno va por su carril, y ya se verá si hay confluencia. El martes la hubo entre Rivera y Sánchez después de muchas horas de negociaciones de sus equipos y de una creciente sintonía entre ambos. El pacto se cerró al aceptar Sánchez abordar en los tres primeros meses de legislatura la reforma de cinco aspectos constitucionales. El candidato socialista aceptó inmediatamente, porque cuatro de esas exigencias están en el acervo socialista —supresión de la figura de los aforamientos; facilitar las iniciativas legislativas populares; despolitizar la justicia; y limitar el mandato presidencial a ocho años— y la quinta ya había estado en el programa electoral del PSOE en 2011 —suprimir las diputaciones—

Ese anuncio desbloqueó inmediatamente la negociación y los dos partidos anunciaron su principio de acuerdo. El contenido del pacto recoge medidas fiscales —no subir el IRPF y eliminar exenciones a las empresas—; institucionales —reducir el Senado y eliminar las diputaciones—; laborales —medidas para aumentar el número de contratos fijos—; de regeneración —fin de los aforamientos, y territoriales — compromiso en contra de las consultas de autodeterminación—.

Los representantes de la formación emergente abrieron negociaciones con el PP, pero su actitud se apreció al no fijar una nueva reunión hasta después del 5 de marzo, después del debate para la investidura de Sánchez. En la práctica, eso imposibilita, si nada cambia, que el socialista llegue a La Moncloa a la primera con un pacto en el que esté Ciudadanos. La mano de los grupos de izquierda sigue tendida a Pedro Sánchez al que emplazan a que digas “si quiere bailar con las clases populares o con el Ibex”, según preguntó el portavoz de IU, Alberto Garzón

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