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Rajoy sobre su agresión: “Pido que nadie saque conclusiones políticas”

El presidente del Gobierno comenta que tiene "un poquito hinchado el pómulo" y que el médico le ha dado pomada y analgésico

Rajoy durante su intervención en el Programa de Ana Rosa.

Mariano Rajoy se repone este jueves en Barcelona de la agresión sufrida el día anterior en Pontevedra durante un paseo electoral por las calles gallegas. "Tengo un poco hinchado el pómulo. El médico me dio una pomada y un analgésico". El candidato del PP ha realizado una ronda de entrevistas por programas matinales de televisión para insistir en que se trata de un hecho aislado y que nada tiene que ver con la campaña electoral ni con el duro debate celebrado el pasado lunes frente al socialista Pedro Sánchez. "No saco conclusiones políticas de esto y pido que nadie lo haga", ha dicho, durante una entrevista en el Programa de Ana Rosa, en Telecinco. "Estamos en un país civilizado y no andamos a bofetadas. Ha sido una excepción", ha añadido después. A la entrada de un desayuno informativo en un foro de La Vanguardia agregó: "Estoy bien y no, no me dolió".

Las primeras personas a las que tranquilizó Rajoy tras la agresión fueron su esposa y sus hijos, con los que habló por teléfono tras el puñetazo propinado por Andrés V. F., de 17 años. Su familia estaba preocupada, pero el líder del PP los calmó al informarles de que el incidente no iba a alterar su agenda de campaña. Este jueves por la mañana, ha insistido en esa normalidad, con la difusión en su cuenta de Twitter de un escueto mensaje de buenos días desde Barcelona y un "seguimos avanzando" que ha acompañado de un vídeo en el que le se ve haciendo ejercicio en una cinta de correr.

En otra entrevista, en este caso con Susana Griso en Antena 3, Rajoy ha comentado que ya tiene gafas de repuesto, que le hicieron llegar anoche desde su casa, porque las necesita para su vida diaria desde los siete años porque tiene estigmatismo.

Rajoy quiso insistir más tarde en los mensajes tranquilizadores y en minimizar la agresión: "Fue todo muy rápido pero esto ya pasó, no hay que darle más importancia de la que tiene, somos un pueblo civilizado, tranquilo y moderado y hay de vez en cuando la excepción que confirma la regla. No hay ninguna consecuencia". Y también quiso el candidato reafirmar que no piensa cambiar sus hábitos personales y políticos cuando se le preguntó si seguirá dando paseos electorales y haciéndose selfies y fotos con simpatizantes: "Sí, sí, sí, no tenemos por qué cambiar nuestra forma de hacer campaña porque haya una excepción que confirme la regla general del civismo".

El joven de 17 años fue detenido en Pontevedra tras dar el puñetazo en la cara Rajoy, al que dejó magullado y le destrozó las gafas. El agresor se acercó tranquilamente al candidato a la Presidencia del Gobierno por el PP para, supuestamente, hacerse una foto, un selfie, con el jefe del Ejecutivo, quien estaba realizando uno de los paseos electorales con los que se está prodigando durante esta campaña electoral. Repentinamente, el joven le propinó un fuerte golpe en la cara al presidente, al que pilló totalmente desprevenido.

El presidente Rajoy también aclaró que no presentará una denuncia contra el joven al responder "no" cuando se le inquirió al respecto. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría también se ha referido esta mañana a esa posible denuncia por parte del Gobierno o del PP y ha considerado que de ese asunto "debe ocuparse en otras instancias".

Poco después del golpe, en la misma calle de Pontevedra, el presidente ya declaró: "Estoy muy bien, estupendamente, ningún problema". Rajoy mantuvo ayer la cita con los electores en A Coruña en un mitin que calificó de “especial” por las muestras de cariño recibidas. “La gente fue muy generosa”, ha afirmado tras destacar que hubo simpatizantes que se quedaron en la calle.

Este jueves el presidente también ha agradecido a los medios las muestras de apoyo y ha insistido en que no está “dolido”. “Me quedo con lo positivo”, ha concluido sobre la agresión en referencia a la reacción general de repulsa de la agresión. En Barcelona, aprovechó para agradecer las múltiples llamadas de apoyo que recibió a través de La Moncloa y en su móvil particular y que no ha podido contestar aún. Colaboradores de su entorno han explicado que aún sigue algo aturdido no tanto por el impacto del golpe sino por la intensidad de la agenda y los viajes de los últimos días. Tras el coloquio político esta mañana organizado por La Vanguardia, Rajoy emprenderá viaje a Bruselas para participar en un Consejo Europeo y mañana volverá a incorporarse a la caravana electoral para el cierre en Valencia y Madrid.

El ataque no ha afectado tampoco al ánimo de Rajoy, quien ha dicho que es optimista ante los resultados de las próximas elecciones y el balance de campaña y legislatura. Sobre el 20-D, ha mantenido su negativa a anticipar posibles pactos tras los comicios y sobre el segundo, ha asegurado que estos 15 días previos a las elecciones arrojan un resultado “razonable”. “Me hubiera encantado hablar con los 46 millones de españoles uno a uno”, ha ironizado.

Rajoy ha reconocido que los últimos cuatro años “no han sido fáciles para los españoles”, pero ha destacado que se ha conseguido evitar “la quiebra y el rescate”. Para los próximos cuatro años, ha vuelto a preferir una legislatura estable. “Un Gobierno en minoría es complicado y resulta difícil aprobar y sacar cosas adelante, como los presupuesto”, ha afirmado.

El presidente ha contado que piensa pasar la jornada de reflexión del sábado en La Moncloa, donde va a comer con sus hermanos y con su familia. "Es mi casa, por ahora", ha afirmado.

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