ELECCIONES 20-D

Iglesias: “Defenderé lo que pienso, no lo que me haga subir en los sondeos”

Podemos arranca la campaña electoral en Villaralbo (Zamora) con un encuentro entre el candidato y su padre

Pablo Iglesias y su padre, Javier, anoche en Villaralbo (Zamora).
Pablo Iglesias y su padre, Javier, anoche en Villaralbo (Zamora). Mariam A. Montesinos / EFE

La procesión acompañó a Pablo Iglesias, candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno, hasta la plaza del Ayuntamiento de Villaralbo, en la comarca Tierra del Vino (Zamora). Del asfalto comenzaba a levantarse una ligera niebla. Antes de las doce de la noche, los fotógrafos inmortalizaron el aplauso de decenas de personas tras escuchar el mensaje de arranque de campaña del secretario general de la formación emergente. La liturgia del acto prevé una pegada de carteles. La propaganda elegida obliga a leer, a acercarse a la valla. Es una carta, con letra relativamente diminuta. La promesa de Iglesias a los electores tiene que ver con una cuestión de fondo: “Yo me comprometo a defender lo que pienso y no a defender lo que me haga subir en las encuestas; a no recordarte solo de dónde venimos, sino a dónde vamos; a que el único argumento que se escuche en la campaña no sea y tú más”.

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Ese fondo es lo que, de alguna manera, el líder de Podemos, formación aupada por un voto eminentemente urbano, intentó trasladar en un pequeño municipio castellanoleonés, gobernado por Izquierda Unida y con menos de 2.000 habitantes. Podemos quiso que su primera noche de campaña se pareciera a una película. Y el nudo del guion fue el encuentro entre Iglesias y su padre, Javier, que vive en Zamora. Se sentaron juntos, rodeados de Íñigo Errejón, Irene Montero y el equipo de confianza del candidato a La Moncloa. Menú de 15 euros: sopa castellana, arroz a la zamorana, bacalao con pisto, arroz con leche y vino tinto. Al acabar, Iglesias hijo escuchó las propuestas de algunas asociaciones sobre mejora del mundo rural. E Iglesias padre leyó a León Felipe: “De aquí no se va nadie…”.

Tras la cena, los alrededores del hotel Casa Aurelia se llenaron como pueden llenarse los alrededores de un hotel de Villaralbo una noche de diciembre. La secuencia de la procesión acabó delante de la carta que Pablo Iglesias dirige a los electores. “Hace un tiempo”, se lee, “tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: decidí que quiero ser el presidente del Gobierno de nuestro país. Es una decisión tomada con alegría y con la responsabilidad que merece ese trabajo”. El aspirante de Podemos apela al 15-M, a sus potenciales votantes, interpela a los informadores, a los demás candidatos –“les pido que hagamos una campaña transparente”-, y pide “a los grandes empresarios” que “no caigan en los errores de algunos de sus antecesores, que aprovecharon históricamente cada uno de los comicios para mirar por lo suyo”. “Que sean conscientes de que esta vez la gente ha pedido la palabra y esa palabra es sagrada. Y que recuerden que si la mayoría está mejor, ellos también estarán mejor”.

El regreso a Madrid, en el autobús de la caravana, la vista ya estaba puesta en el primer verdadero mitin de campaña, este viernes en Cádiz, uno de los llamados Ayuntamientos del cambio desde las elecciones municipales de mayo. El mismo cambio político que ayer por la tarde reivindicó Iglesias camino de Zamora. “Nos espera una travesía agitada en la que esperamos turbulencias políticas”, dijo en referencia a la disputa con sus adversarios, sobre todo al PSOE, fuerza a la que quiere disputar el voto socialista, y con Ciudadanos, con la que pugna por la renovación política.

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