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Un debate decisivo e innovador

La incertidumbre ante las elecciones redobla el interés de la primera comparecencia conjunta de Sánchez, Rivera e Iglesias en el plató de EL PAÍS el 30 de noviembre

Debate elcectoral en EL PAÍS para las elecciones generales del 20D Ampliar foto

El debate electoral que EL PAÍS ha organizado para el próximo 30 de noviembre tendrá la capacidad de influir en el voto como ninguno antes en la democracia española. Los candidatos llegan a las elecciones del 20 de diciembre ante una cifra de indecisos récord. Según el barómetro del CIS de noviembre, un 22,2% de electores no ha perfilado aún su voto. Ahora, a través de la web de EL PAÍS podrán seguir, sin barreras y en cualquier lugar del mundo, el primer cara a cara de tres aspirantes que debutan en la carrera hacia la jefatura del Gobierno.

La cita será en un plató de televisión, con público en directo, durante 90 minutos (de 21.00 a 22.30) y se difundirá a través de Internet. EL PAÍS invitó a los cuatro candidatos que según las encuestas tienen opción de gobernar: el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y los líderes del PSOE, Pedro Sánchez; Ciudadanos, Albert Rivera, y Podemos, Pablo Iglesias. El único que ha declinado la oferta es Rajoy.

Coinciden los expertos en que esta autoexclusión puede perjudicar al candidato popular. “Un posible motivo técnico es que el PP piense que se convierta en un debate de tres contra uno. Esta hipótesis tiene poco sentido porque el panorama está tan abierto que todos se pueden robar votantes. Es una batalla entre cuatro”, comenta Carlos Barrera, profesor de Medios y Política y de Comunicación Electoral de la Universidad de Navarra. Considera que “la ausencia de Rajoy le puede perjudicar” porque la gente quiere verlos juntos. “Rajoy no es un buen candidato, y el PP parece que va a hacer una campaña muy conservadora sin exponerle mucho”, expone Lluis Orriols, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford.

Barrera añade que estos son los comicios con mayor incertidumbre e indecisión a pocas semanas de una cita con las urnas. “Hay una gran dispersión de votos. Además, el voto útil se ha diversificado. Antes iba al PP o al PSOE, y ahora se puede considerar que un voto a Podemos o Ciudadanos es también útil”, argumenta. En este contexto, el debate servirá a los candidatos para suscitar “confianza e ilusión”.

Los expertos insisten en que el público espera una confrontación distinta. María José Canel, catedrática de Comunicación Política de la Complutense, asegura que los debates son “la acción de comunicación que más influye en una campaña” y “suelen determinar los resultados si el número de indecisos o votantes cambiantes es alto”. Y remarca que ya no son válidas las dinámicas rígidas e inflexibles de los formatos tradicionales, toda vez que “Podemos y Ciudadanos han irrumpido en el espectro político con una manera diferente de debatir”.

Los candidatos buscarán transmitir confianza e ilusión a los votantes

La retransmisión en Internet es ya “un hito de la comunicación electoral en España”, opina Vicente Rodrigo, asesor de comunicación política de la agencia Weber Shandwick España. Añade que “el perdedor, antes incluso de haberse celebrado, es Rajoy”. “Desde aquella comparecencia por plasma y sin preguntas, el presidente sigue renqueante, encajonado, incapaz de conectar”, dice. "Los cara a cara de Rajoy con Zapatero o con Rubalcaba eran pesados o anodinos”, recuerda Barrera, partidario de introducir variantes y, sobre todo, de acabar con la figura del cronometrador, que convierte las comparecencias televisivas en una sucesión de monólogos.

En esta ocasión, los usuarios podrán interactuar a través de la Red, preguntando a los candidatos y valorando en directo aspectos como su oratoria o su telegenia. Será un debate marcado por la nueva era televisiva en la que se ha revalorizado la tertulia política. “Estamos en una fase en que la sociedad española tiene un alto grado politización. Hemos pasado de la impugnación de la política al máximo interés, en un nivel que no se producía desde la Transición”, incide Ignacio Varela, consultor político y experto en estrategias electorales.

A la hora de valorar quién asume más riesgos, los expertos apuntan a Sánchez, líder del PSOE desde 2014. Varela cree que “Rivera e Iglesias van a por el voto de Sánchez porque dependen ahora de los votantes que ha tenido tradicionalmente el PSOE. Ciudadanos ya ha sacado todo lo que podía sacar al PP y ahora necesita el voto socialista. Iglesias acudirá a hacerse con el voto de centro-izquierda socialista”.

Según Luis Arroyo, de Asesores de Comunicación Pública, Rivera e Iglesias intentarán escenificar la nueva política frente a la vieja política. “El medio natural de Ciudadanos y Podemos es la Red. Ambos controlan el lenguaje digital desde su nacimiento. Sus líderes se sentirán cómodos”, añade Rodrigo, de Weber Shandwick. Hay analistas que opinan, sin embargo, que Sánchez tiene asume un gran riesgo pero tiene una gran oportunidad de éxito. José Fernández Albertos, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard, cree que debería presentarse como “representante de un partido que consigue hacer cosas”. Orriols añade que al líder socialista “una buena gestión del debate puede ayudarle en la campaña. La principal baza de Sánchez puede ser la de presentarse como el único presidenciable”.

Rivera, por su parte, podría explotar “la cuestión nacional catalana de manera muy eficiente para ganar a los moderados del PSOE”, declara Orriols. En el caso de Iglesias, puede optar por “continuar intentando arañar al votante moderado de centro o en el repliegue y afianzamiento de sus bases, a la izquierda”. Este dilema puede llevarle a “una estrategia titubeante”.

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