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Cae una red que cobraba 20.000 euros por sacar a ciudadanos de China

La Policía detiene a cuatro miembros de la organización y a 85 personas por falsedad documental. El grupo utilizaba España como paso para entregarles documentación falsa

Imágenes de la desarticulación del grupo dedicado al tráfico de personas. Atlas

La Policía Nacional ha desarticulado una organización dedicada a traficar con personas, principalmente ciudadanos chinos, a los que cobraba 20.000 euros por sacarles del país e introducirles bajo una identidad falsa en Reino Unido, Irlanda, Canadá o Estados Unidos. En la operación han sido detenidas 89 personas. Cuatro de ellas formaban parte de la red criminal y las otras 85 están implicadas por falsedad documental.

La red, formada por ciudadanos chinos y pakistaníes, utilizaba España como país de tránsito. Cuando sus víctimas pisaban suelo español las trasladaban a pisos patera de las localidades barcelonesas de Badalona y Santa Coloma de Gramanet, o Barcelona, hasta que les conseguían documentación falsificada. Los pasaportes se falsificaban en China y se enviaban a España por mensajería o escondida en el equipaje de los ciudadanos chinos a los que pretendían traer a España.

La organización criminal captaba a sus víctimas en China y les prometía llegar a cualquier país a cambio de una cantidad de dinero que variaba en función del destino solicitado y de los medios que hacían falta para llegar. La media rondaba los 20.000 euros por traficado. La mitad se cobraba antes de salir de China y la otra mitad cuando llegaban al destino. Si no pagaban a la red, amenazaban a sus familiares.

Las investigaciones se iniciaron a raíz de la detección en aeropuertos españoles de personas de origen asiático que pretendían embarcar en vuelos identificándose con documentos falsificados de nacionalidades como Región Administrativa de Macao, Región Administrativa Especial de Hong Kong, República de Corea, Japón, Malasia, Singapur, Portugal y Taiwán.

La red trataba de introducir a las personas en cualquier país del espacio Schengen y para ello establecían rutas claramente definidas. Por un lado, en vuelos directos desde el país asiático a Europa, mediante documentos auténticos de terceras personas con parecidos razonables obtenidos de manera fraudulenta y, por otro, vuelos entre China y Europa con escalas y pasaporte falso. 

Cuando comenzaron a detenerles en los aeropuertos, la red buscó otras formas de acceso a estos países como trenes, vehículos de mercancías y transbordadores desde España a Francia o directamente a Inglaterra. La forma de entrada más peligrosa era la que se realizaba a través de la frontera terrestre entre Turquía y Grecia.

En la organización estaba muy definido el papel del pasador, que era el encargado de acompañar y controlar a las personas con las que traficaban durante todo el viaje y permanecer en contacto directo con los máximos responsables de la red.

En los registros efectuados en Barcelona y Badalona, los agentes de Policía Nacional han intervenido 4.105 euros, cantidades representativas de dinero procedente de nueve países, 116 pasaportes de diversas nacionalidades, 71 tarjetas SIM de telefonía y material informático.

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