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Portuondo, ‘agente doble’ de Rato y Publicis

Trabajó al mismo tiempo para Bankia y para la agencia de publicidad que ganó el contrato

Rodrigo Rato
El exvicepresidente del Gobierno y exdirector-gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, abandona los Juzgados de Plaza Castilla.

Alberto Portuondo, supuesto testaferro de Rodrigo Rato, no era un asesor más de Bankia. En ese banco, ahora propiedad del Estado, había abundantes asesores para diferentes materias. Portuondo estaba al máximo nivel: tenía una tarjeta en la que ponía “asesor del presidente”, es decir, de Rodrigo Rato. Esta posición le otorgaba una gran capacidad de entrada al máximo nivel en los principales órganos de decisión de la entidad, según fuentes que trabajaron en Bankia.

Portuondo no podía estar al margen de un asunto como el contrato de publicidad para la difusión de la nueva marca Bankia, que superó los 40 millones, apuntan estas fuentes. Esto no impidió que se produjeran las reuniones de los comités oficiales para tomar estas decisiones. De hecho, el contrato de publicidad no se saltó ningún paso del proceso y cumplió con los trámites legales, apuntan ex directivos de Bankia. Pero el problema, para la Guardia Civil, está en lo que pudo haber por debajo de la mesa.

En aquellos meses, diciembre de 2010 y enero 2011, Bankia era el banco líder por volumen de negocio en España, con un balance superior a los 300.000 millones. Todo se hacía a lo grande y Portuondo, que había sido director general de Coca-Cola durante 14 años, llegó a contar con un equipo de colaboradores propios en Bankia. Tenía dos empresas que trabajaban para el banco: Lateral Mente y Plena Mente. En total, por todos los servicios que ofrecía cobraba una minuta de alrededor de 60.000 euros mensuales.

Con este nivel de contactos, antes de la resolución del concurso de publicidad, Portuondo entró a negociar con las agencias de medios Zenith y Publicis, que se presentaron al concurso. Estas dos firmas han admitido que le contrataron como asesor y le pagaron 2,02 millones. En el mundo de la publicidad es frecuente el papel de los asesores de campañas, según apuntan fuentes del sector. Pero el caso de Portuondo es especial porque en realidad fue un agente doble ya que trabajó para las agencias que querían el contrato publicitario y para el cliente que lo decidía.

Con esta situación de fondo, la investigación ha descubierto que Albisa, propiedad de Portuondo, pagó a Kradonara, una empresa de Rato, 40.000 euros mensuales durante dos años —2010 y 2011— por unos servicios realizados. En total, entregó 835.000 euros a la empresa de Rato, mientras este era presidente de Bankia.

El exvicepresidente del PP sostiene que tiene documentación que prueba que se realizaron servicios a Albisa. Esto es lo que tiene que decidir el juez, ahora que se están abriendo más archivos requisados por la Guardia Civil. La investigación duda de que existan trabajos que justifiquen el cobro de 835.000 euros ya que Albisa tenía poca actividad y Kradonara escasos clientes, al margen de Portuondo. Este empresario lleva en prisión incondicional desde el 16 de agosto pasado para evitar la destrucción de documentos. 

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