Cospedal: “Fui la única que dio la cara con Bárcenas y sin cargarme el PP”

La secretaria general y candidata en Castilla-La Mancha ensalza la gestión del Gobierno pero admite que “no ha comunicado tan bien”

María Doleres Cospedal, en el autobús de campaña el pasado 15 de mayo
María Doleres Cospedal, en el autobús de campaña el pasado 15 de mayoJULIAN ROJAS/EL PAIS (EL PAÍS)

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se sabe examinada y cuestionada de manera especial, dentro y fuera de su partido, desde que accedió al cargo hace siete años. Ella cree que ese escrutinio no lo sufrieron sus predecesores hombres y que detrás de esa persecución “hay una connotación machista”. Poco después saltó el caso Gurtel y lo trastocó todo. Ha sido desde entonces la secretaria general del PP del caso Gurtel y de la catarata de casos de corrupción que han lastrado a ese partido. En 2011 ganó la presidencia de Castilla-La Mancha, históricamente bajo gobiernos socialistas y ahora repite. Pero Luis Bárcenas, el extesorero popular, ha sido su espectro y la losa que les ha sepultado a todos esta legislatura: “En estos años solo ha habido el tema de Bárcenas y la corrupción y aquí cada uno sabe dónde ha estado todo el mundo y no ha habido más y se podían haber contado las otras cosas buenas que ha hecho el Gobierno”. Sí, es autocrítica.

Le gusta dar imagen de responsable, eficaz, gestora, moderna pero también de derechas si es lo que toca. Una feminista de collar de perlas y peineta, para ir a ver al Papa o a la procesión del Corpus en Toledo. Una madre soltera, por fecundación in vitro, divorciada de un compañero de oposición a la Abogacía del Estado y casada más tarde con un empresario 19 años mayor. “Las dos Cospedal soy yo. No respondo a ningún estereotipo. Si hay que ir al Corpus y presido me gusta ir cómo van las mujeres que van a esa procesión”.

La noche del 24-M Castilla-La Mancha será uno de los territorios en disputa más escrutados. Cospedal es consciente pero se rebela: “¿Por qué yo más que nadie? Yo solo me presento a la reelección como presidenta de Castilla-La Mancha. Solo eso que no es poco. La primera vez que me presenté no gané pero en 2011 hubo muchas apuestas, yo misma también aposté por José Antonio Monago en Extremadura, que tuvo que hacer pactos para gobernar. Yo aquí no, aquí gobernamos en solitario”.

“Las dos Cospedal soy yo. No respondo a ningún estereotipo. Si hay que ir al Corpus y presido me gusta ir cómo van las mujeres que van a esa procesión”

Aquí es Castilla-La Mancha, 80.000 kilómetros cuadrados con un 92% de sus dos millones de habitantes residentes en municipios de menos de 5.000 personas. Ha salido a las ocho de casa con el café colgado, siempre en Toledo, para ver a Ricardo, su hijo de 9 años que el domingo hace precisamente la comunión y que ha pasado una noche de pesadillas por una película del Mago Merlín mal elegida. Su caravana ha pasado sin comprar queso manchego por un desayuno con afiliados en Ordaz, una romería con misa en Alarcos, los viñedos de Vinícola de Castilla y un Olympo, un almuerzo de carpa y codillo asado en el Saga II de Manzanares, un ágape en el impresionante salón Mabel en Tomelloso y un mitin tardío y ya agotada en el auditorio de San Clemente. Tras 500 kilómetros de autobús, una ensalada de perdiz, agua y una coca cola, ha dormido esta noche con sus padres en Albacete.

Hay un afán de Cospedal de reivindicarse como candidata triunfadora en su tierra y también como gestora del partido en sus peores momentos. Muchos barones del PP han mostrado estos años incluso a Rajoy sus críticas a la compatibilidad de ambos cargos, porque creen que le ha faltado tiempo para atender al partido. Cospedal rechaza haber sido una mala secretaria general, y se agarra a la presunta contradicción de unos posibles buenos resultados para el PP el 24-M para demostrar que su labor no ha debido ser tan negativa.

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Si hubiera un cataclismo, que no prevé, “esperaría un tiempo para impulsar una sucesión ordenada y tranquila”. Si perdiera en Castilla-La Mancha, organizaría allí el recambio, y luego pondría su cargo en el PP a disposición de Rajoy, “como ya he hecho otras veces y no lo aceptó”. Ese escenario de revolución interna en el PP, en cualquier caso, no sería inmediato.

Entonces, con sus 49 años y su experiencia de gestión, retomaría los mejores aspectos de su vida profesional y personal antes de enfangarse en la política. Se ve en cinco años en un despacho privado de abogados o en su empresa y en un largo viaje por México.

Defiende que conoce bien a Rajoy hace años y que sigue la máxima del fundador de los jesuitas, Ignacio de Loyola: “En tiempo de zozobras no hagas mudanzas”. La renovación en el PP “tiene otros tiempos, porque se juega en una dimensión diferente”. Es decir, se esperaría a que pasaran las elecciones catalanas de septiembre, incluso las generales de noviembre, y se dejaría para el futuro congreso previsto para comienzos de 2016. Ese es el calendario oficial y el que cree que se seguirá: “Pero no porque sea yo, aunque fuera Rita Hayworth , es que no es el momento”.

La corrupción le exaspera, enerva y molesta, como ciudadana, como cargo político, y, sobre todo, como número dos del PP. Gürtel y Bárcenas han arrinconado su trabajo y provocado momentos tan caricaturescos como la comparecencia del despido en diferido. Salta y se le encienden los nerviosos porque durante todo este tiempo se ha sentido muy sola: “No había nadie dispuesto a dar la cara y en este caso y este cargo o estás dispuesto a dar la cara y la das o si no te largas”.

Hay un afán de Cospedal de reivindicarse como candidata triunfadora en su tierra y también como gestora del partido en sus peores momentos

Muchos episodios del caso Bárcenas o de la corrupción en el PP salieron mal o peor. Ella se justifica: “Todo es susceptible de mejorarse pero es que no sé cómo se hace, salir, dar la cara sin acordarte del padre de muchos de ellos cada vez que sales, y sin llevarte por delante al PP histórico y sin cargarte a tu partido”. Da la sensación de que recibió ese encargo para proteger a Rajoy: “Lo he hecho porque soy la secretaria general y o lo eres para todo o para nada. No va en mi carácter ponerme de perfil”. De Bárcenas habla mal y le considera peor: “Le he ganado una querella, le voy a ganar otra, ha estado metido en la cárcel y para mí el caso está superado y ganado”.

La secretaria general del PP defiende que su partido ganará el 24-M “probablemente por un punto, lo normal en este tipo de elecciones” y considera que esa victoria debería ser “un éxito, incluso con la hipotética pérdida de los feudos históricos de Madrid y Valencia, porque ganar es lo que vale, han sido unos años muy difíciles y parece que lo que a otros les es suficiente a nosotros se nos exige además una victoria cualitativa”.

Entre los barones y muchos dirigentes del PP se ha extendido la idea de que el partido está muy muerto, poco activo y fuera de juego. Cospedal argumenta que este es el modelo que ha querido Rajoy y el normal siempre que se ganan unas elecciones “cuando el partido pasa a una quinta división y a apoyar al Gobierno porque la iniciativa se deja en manos del Ejecutivo”. Otra cosa es lo que haga o emita ese Gobierno.

Gürtel y Bárcenas han arrinconado su trabajo y provocado momentos tan caricaturescos como la comparecencia del despido en diferido

Cospedal, que sostiene que prefiere ser “presidenta de la comunidad a ministra o vicepresidenta”, hace un diagnóstico y apunta una causa: “Comunicar las malas noticias es complicado, porque lo malo es difícil, ¿cómo se hace si hay que subir los impuestos? Se ha gestionado muy bien y no se ha comunicado tan bien lo que se estaba haciendo. En estos años, además, solo ha habido un tema, Bárcenas y la corrupción. En esta primera legislatura cada uno sabe dónde ha estado todo el mundo y no ha habido más y se podían haber contado las otras cosas buenas del Gobierno”.

Durante toda la legislatura se ha hablado y escrito mucho sobre las malas relaciones personales y políticas entre Cospedal y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Hay quien argumenta que por culpa de esa falta de coordinación han ocurrido muchos fallos. Al margen de la química entre personas y los enredos de los equipos, Cospedal alude con resignación al “mantra con connotaciones machistas” y rebate que cuando este tipo de cuestiones afectan a mujeres se alude a “la ambición femenina” y cuando se trata de hombres se ensalza “su enorme potencial”. Eso sí, matiza que no entiende cómo se las “homologa cuando están en posiciones e historias profesionales y políticas tan diferentes” y se muestra contrariada por cómo se gestionó la encuesta del último barómetro electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre su territorio. La gestión del CIS depende de la vicepresidenta y el sondeo le daba a Cospedal en Castilla-La Mancha casi un empate, ella entiende que con mucha cocina.

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