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Lenta navegación de lo que queda del ‘Sorrento’

El buque incendiado cerca de Mallorca, navega -remolcado- hacia el puerto de Sagunto

Traslado del ferry 'Sorrento' a Sagunto. Ampliar foto
Traslado del ferry 'Sorrento' a Sagunto.

El buque incendiado el 28 de abril cerca de la isla de Mallorca, el Sorrento de 186 metros de eslora (largo) y capacidad para 1000 personas, desde este martes a mediodía navega -remolcado- hacia el puerto de Sagunto (Valencia). En sus muelles industriales ya tiene un lugar de atraque consignado. Tras permanecer una semana en alta mar tras el siniestro, el barco será descontaminado después de descargar los restos de los vehículos de sus bodegas. Posiblemente será desguazado, según dictaminen los ingenieros de las aseguradoras y los expertos de la naviera, la italiana Grimaldi.

La travesía Mallorca-Valencia, de 100 millas, puede concluir, si no hay inconvenientes, entre el miércoles por la noche o el jueves por la mañana, según cálculos de la propiedad. La navegación es lenta, a unos cuatro nudos (millas/hora). La nave siniestrada no tiene motor, energía propia ni posibilidad de gobierno, tras el fuego que la quemó durante tres jornadas.

La embarcación va tirada por un remolcador que parece minúsculo al lado de la mole gigante de hierro. Uno de sus costados muestra los gravísimos efectos de las altísimas temperaturas (hasta 500º) sobre la estructura exterior, cubiertas y puente de mando. Una parte de la nave se plegó, se fundió parcialmente sobre si misma, al perder entidad el metal.

El casco inferior, la obra sumergida bajo la línea de flotación, no quedó afectado y por ello la nave no se hundió ni padeció roturas en esta parte capital para la flotabilidad. No se han vertido al mar combustibles ni aceites de sus tanques cercanos al fondo y las quillas.

El Sorrento en nada se parece a lo que fue, un ferri rápido (su punta era de 22 nudos), y moderno porque fue construido en 2003. La escasa velocidad de arrastre obedece a las precauciones obligadas para mitigar el riesgo de rotura de las amarras entre remolcador y buque. Se pretenden evitar tensiones en la maltrecha estructura del casco y cubiertas metálicas. En sus bodegas hay 123 vehículos de carga y contenedores.

El Sorrento desde que padeció el accidente ha permanecido una semana en alta mar amarrado a un remolcador, sin fondear, bajo el control de Salvamento Marítimo, entre las islas de Mallorca e Ibiza, en las inmediaciones del lugar donde se incendió casi en su totalidad, a 20 millas de Andratx y del parque natural del islote de sa Dragonera. No lejos de esta zona están los caladeros de gamba de Sóller y de Ibiza.

El siniestro, el pasado 28 de abril, obligó al desalojo de todos los 156 pasajeros y tripulantes que ocuparon las lanchas y balsas salvavidas siendo rescatados, sin víctimas, por buques próximo movilizados ante el SOS de emergencia.

El remolcador de Salvamento Marítimo Clara Campoamor tutela la operación de traslado. En la flota de control van varias embarcaciones menores de empresas especializadas en trabajos de emergencias marinas. Las autoridades marítimas y la naviera propietaria del barco, Grimaldi Lines, calcularon inicialmente que el Sorrento tardaría unas 30 horas en cubrir las 100 millas náuticas que separan Mallorca de Sagunto.

En el interior de la embarcación hay 740 toneladas de combustible y aceites contaminantes.

Cuando sucedió el incendio, por causas aún no determinadas, el ferri que operaba Trasmediterránea Acciona cubría la ruta Palma-Valencia, una travesía que habitualmente tiene una duración de ocho horas de duración. El Ministerio de Fomento dio el lunes su "conformidad” al plan de remolque y estipuló mayores medidas se seguridad medioambiental.

El grave accidente marítimo —en el que se evitó una posible tragedia humana— motivó que se activaran los niveles de alerta pero no de emergencia, según Fomento, ante la eventual amenaza de un posible vertido al mar. Las inspecciones realizadas han descartado un posible accidente en la operación de remolque. En el interior de la embarcación hay 740 toneladas de combustible y aceites contaminantes.

El armador, con una decena de especialistas que subieron a bordo, llevó a cabo la adecuación del ferri y de la carga rodada para asegurar su estabilidad y controlar que ningún elemento suelto se desplace a babor y estribor. Un corrimiento de la carga podría desequilibrar el buque, con el riesgo de naufragio.