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Fomento prohíbe sobrevolar la zona donde se hundió el buque en Canarias

El ministerio asegura que la medida pretende "facilitar el trabajo" de Salvamento Marítimo

Imagen de un satélite de la Nasa donde se aprecian los restos de fuel. Ampliar foto
Imagen de un satélite de la Nasa donde se aprecian los restos de fuel.

El Ministerio de Fomento coordina las labores de emergencia para intentar recoger el fuel que se está vertiendo al mar procedente del Oleg Naydenov, pesquero de bandera rusa hundido al Sur de Gran Canaria el martes de la semana pasada. El departamento que dirige Ana Pastor ha decretado una zona de exclusión aérea. Aseguran que es una medida “casi automática”, dirigida a “facilitar el trabajo” de las aeronaves de Salvamento Marítimo y se produce después de algunas quejas del aparato del organismo que sobrevuela la zona. Con esta decisión, también se impide que organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación sobrevuelen la zona contaminada, tal y como habían hecho los últimos días para registrar imágenes de lo ocurrido. Fuentes del citado ministerio detallaron que la zona de exclusión tiene una altura de 3.000 pies de altitud y que su extensión aproximadamente duplica el tamaño de Gran Canaria. Está previsto, según la orden inicial —emitida el 18 de abril— que la orden concluya este martes por la tarde, aunque fuentes conocedoras del proceso indican que se puede modificar en cualquier momento.

El vertido producido por el barco se aleja a 130 kilómetros de la costa canaria, según indica la información oficial, empujada por el fuerte viento y las corrientes marinas, que están dirigidas hacia el suroeste. “Hemos tenido mucha suerte de que el vertido se produjera en primavera porque el flujo va hacia el sur y no hay una recirculación hacia el este”, dice María Dolores Pérez, doctora en Ciencias del Mar e investigadora del Instituto de Oceanografía de Boston. Según los indicadores meteorológicos las condiciones del viento no cambiarán en los próximos días. “En otoño hubiese sido un desastre”, concluye la investigadora.

El buque Granpiam Surveyor, que traslada al robot tipo ROV que ha contratado el Gobierno de España e inspeccionará tanto el estado del buque hundido como el fondo marino afectado, ya se encuentra en la zona en la que se sumergirá durante este martes. Por el momento, nadie ha detallado qué tipo de fuel es el que se está vertiendo, dado que las pruebas se analizan en centros especializados en Sevilla y Madrid.

En total ya hay cuatro naves y dos aeronaves en la zona. Salvamento Marítimo explicó que, por el momento, las condiciones meteorológicas, con vientos de 25 a 30 nudos y mar con olas de 2 a 2,5 metros de altura, son muy complicadas para la recogida del fuel, informa Europa Press. Ello impide el despliegue de los tangones para quitar restos de combustible del mar. En este sentido, la previsión es que, desde el que tiempo lo permita, se intente realizar la recogida.

El Ministerio de Medio Ambiente activó el domingo, cinco días después del hundimiento, un plan de protección de especies. Los recursos destinados son una patrullera y un helicóptero de la Guardia Civil y los animales hallados afectados serán trasladados al centro de recuperación de fauna de Tafira, dependiente del Cabildo de Gran Canaria. Las especies afectadas, sobre todo, serían tortugas y aves marinas. A los especialistas les preocupan, sobre todo, estas últimas, sobre todo las que bucean, porque una vez que se impregnan de petróleo apenas pueden volar.

La tortuga ‘Madonna’ vuelve al mar

Durante la mañana del lunes, la tortuga Madonna volvió al mar. Había pasado varios días en el centro de recuperación de fauna del Cabildo de Gran Canaria. En el Centro de Ciencias Marinas de Taliarte se le bautizó con el nombre de la artista americana “por lo famosa que se hizo en poco tiempo”. Llegó allí después de que la rescatase el Seprona. Impregnada de fuel por fuera y por dentro —el combustible llegó a su esófago—, fue el primer animal contaminado observado tras el hundimiento del Oleg Naydenov. Después llegó otra tortuga, que también ha sido curada, y este lunes una pardela que recogieron pescadores de Arguineguín.

Las tortugas bobas (Caretta caretta), como Madonna, nacen en las costas americanas, en Florida, México o el Caribe y crecen durante algunos meses en medio del océano Atlántico, para luego iniciar el recorrido por las costas del oeste africano, pasando por Canarias, Azores o Madeira. Hacen un recorrido errático pero el viaje casi siempre acaba en el lugar en el que nacieron. “Se mueven en una corriente y tienen miles de kilómetros a sus espaldas”, dice Pascual Calabuig, biólogo encargado de su recuperación. Tienen una dieta variada, pero en el hospital les dan caballa fresca. Madonna es una tortuga oscura —“la más oscura que he visto nunca”, dice Calabuig—, y desde este lunes hace “el gran viaje” con microchip.

“Ahora estamos muy preocupados por el petróleo, pero el principal enemigo es la contaminación flotante, tipo cuerdas, sacos o plástico”, afirma el científico. De hecho, según el censo de atención de estas tortugas, unas 80 de las 150 atendidas en un año son víctimas de la contaminación flotante, mientras que el 10% están afectadas por fuel. “Puede haber muchas más que se estén yendo hacia el Sur, como la mancha”, dice Calabuig.

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