Acuerdos Electorales

Podemos someterá al voto de sus militantes los pactos de gobierno

La formación quiere centrarse en afianzar su marca y se desvincula de los demás partidos

El secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual.
El secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual. Víctor Lerena / EFE

La dirección de Podemos ha perfilado una estrategia electoral que busca afianzar su marca en el mapa político antes de las elecciones generales previstas para finales de 2015. La formación de Pablo Iglesias se desvincula de momento de “acuerdos de despacho” con otros partidos —tanto para esa cita y como para los comicios municipales y autonómicos— y asegura que dejará las decisiones sobre alianzas poselectorales en manos de sus bases, como establecen los estatutos de la organización.

“Tendrán que ser los ciudadanos los que decidan si hay ciertos niveles de confluencia”, señaló ayer Sergio Pascual, secretario de Organización, en referencia a entendimientos futuros con Izquierda Unida (IU) y Ganemos. “Pero estamos todavía muy lejos de ese punto”, aseguró.

La cúpula de Podemos rehúye alianzas con IU en las municipales y ha aparcado el debate sobre la convergencia para las otras citas con las urnas. El escenario de pacto, cada vez más complejo, se enmarca en un contexto muy claro. El nuevo partido ha logrado consolidarse en 11 meses como segunda o tercera fuerza del mapa, muy por encima de la federación que dirige Cayo Lara. Lo ha hecho con un discurso programático muy parecido que ha tenido en el rechazo sin matices al llamado “régimen del 78” y a “la casta” su principal elemento de novedad.

Fiel a este plan, Podemos reiteró públicamente su condena a los “acuerdos entre bambalinas” con cualquier otra formación. Pascual aseguró, además, que de momento no se ha producido “ningún tipo de reunión ni oficial ni oficiosa” con IU, federación que considera imprescindible confluir. En definitiva, Iglesias y los suyos no han descartado del todo la posibilidad de un acuerdo después de las elecciones, pero de momento quieren guardar las distancias con todo lo que suene a pasado. Muy claras resultaron a este propósito las palabras del responsable de Organización sobre el encuentro de los principales líderes sindicales, Ignacio Fernández Toxo (CC OO) y Cándido Méndez (UGT), y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “No entendemos concertaciones con el partido de la casta”, zanjó.

Los dirigentes de Podemos, que abordaron en la reunión del Consejo de Coordinación su proceso de organización interna en más de 700 municipios, se remiten a los documentos fundacionales aprobados por los simpatizantes tras la asamblea del Palacio de Vistalegre el pasado mes de octubre. Pascual recordó las líneas maestras de esa estrategia. En primer lugar, Podemos no acudirá a las municipales con su marca, sino que pretende movilizar a sus círculos para impulsar “candidaturas de unidad popular”, preferentemente bajo la fórmula de agrupación de electores. Sí concurrirá con su nombre y símbolo a las elecciones autonómicas y generales, verdadero objetivo de la formación, en las que se propone “ocupar la centralidad” del tablero político y redistribuir las posiciones consolidadas en torno al clásico eje izquierda-derecha. La meta consiste en convertirse en una opción “transversal” y disputar la hegemonía del voto no solo en la izquierda. “Eso se decidió y eso es lo que se va a hacer y se va a cumplir a rajatabla”, manifestó el secretario de Organización, que insistió también en el rechazo a las sumas de siglas.

Esos recelos alcanzan también a las plataformas municipalistas de Ganemos/Guanyem. Podemos quiere evitar un pacto global con estas iniciativas en los comicios locales y analizar en cada plaza los distintos factores en juego.

La estrategia electoral del partido pasa también por establecer un calendario de hitos, puesto que para las elecciones generales queda todavía un largo camino. Iglesias se meterá de lleno en el debate territorial durante una visita a Cataluña a lo largo del próximo fin de semana, que incluye encuentros y la celebración de un mitin. Mientras tanto, la dirección avanza en la organización de una movilización prevista para el 31 de enero. “Lo que tendremos en Madrid será lo que la gente construya, y nosotros esperamos que lo que suceda sea que tengamos muchas familias con hijos, abuelos con sus nietos, y que sea la gente la que inunde Madrid con la alegría de saber que por fin las cosas van a cambiar”, afirmó Pascual.

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