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Un camión forrado de plomo escondía el mayor alijo de éxtasis de España

La droga, procedente de Holanda, está valorada en unos cuatro millones de euros

El mayor cargamento de éxtasis interceptado en España viajó desde Polonia hasta Alcobendas en los fondos de un camión forrado con plomo para esquivar a los perros y los escáneres de los cuerpos de seguridad. Los 100 kilos estaban escondidos en un habitáculo del tráiler al que se accedía por debajo, entre las ruedas. El Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas de la  Policía Nacional empleó tres días la semana pasada en encontrar la droga, bajo un remolque aparentemente vacío.

La Brigada Central de Estupefacientes de la policía localizó el transporte pesado en Irún y le siguió la pista por carretera desde la frontera francesa hasta Madrid. La tarde del pasado martes 2 de noviembre, los investigadores observaron movimientos sospechosos en una estación de servicio de Alcobendas, al norte de la capital. Comprobaron cómo el chófer, de nacionalidad búlgara, intercambiaba bolsas con otros tres compatriotas y se precipitó la operación, con el arresto de esos cuatro hombres.

Durante 72 horas, agentes especializados peinaron la cabina y el remolque y cuando ya estaban a punto de abandonar la tarea, hallaron la caleta en los fondos del tráiler. Antes habían encontrado otros tres habitáculos vacíos en la cabina. Francisco Migueláñez, el comisario de la brigada de estupefacientes que dirigió la operación, aseguró durante la presentación del alijo a los medios, que eran dobles fondos pensados para despistar a los investigadores: “Estaban preparados para que no los encontrásemos y nos desmoralizásemos”.

Según el relato de este mando policial, el transporte procedente de Bulgaria paró antes en Holanda y Francia. Para descargar o como meras paradas técnicas, eso todavía se investiga.

Aunque la policía se resiste a hacer cálculos económicos, el valor de la droga habría alcanzado unos cuatro millones de euros en el mercado negro. La tasación sale de multiplicar por 10 euros las 400.000 dosis que pueden extraerse sin adulterar estos 100 kilos; ese es el precio al que se coloca cada escama de esta droga en el mercado negro.

La mercancía estaba en bolsas y tiene forma de cristales triangulares de color marrón claro, la forma que adquiere el clorhidrato de MDMA, la sustancia conocida como éxtasis. “Se consume rozándolo con la lengua”, explicaron los expertos antidroga a los medios de comunicación. El formato, en bruto, pretende ahorrar costes a las mafias porque no requiere de excipientes ni de otras materias primas que sí exige la preparación de los comprimidos de éxtasis. La operación, en la que han participado agentes británicos y de la policía búlgara, tendrá una secuela con nuevos arrestos en los próximos meses, según pronosticaron ayer los responsables de la brigada de estupefacientes, que no anticiparon más pistas. Las fuentes policiales consultadas sostienen que están detrás de una red internacional de tráfico de drogas y que los arrestados son simples peones de la organización, el encargado del transporte y tres hombres que supuestamente iban a desmontar el escondite donde se ocultaba el éxtasis.

Los mandos policiales evitaron ofrecer más datos sobre los antecedentes de los arrestados, que pasaron ya a disposición judicial, ni sobre sus posibles conexiones con las mafias de la droga en España. Sí explicaron que el éxtasis y otras drogas sintéticas siguen una ruta inversa a la que hace la cocaína, que se distribuye desde España al resto del continente.

“Buena parte del éxtasis que se distribuye en España y Europa, tiene su centro de producción en los países bajos”, aseguró Migueláñez. Los investigadores sospechan que esa droga iba a ser vendida en todo el país. Un kilo de éxtasis puro, sin mezclar con otras sustancias, se vende en Madrid por 7.000 euros. La misma cantidad cuesta en Andalucía el doble. El perfil del consumidor es un público joven que la consigue en las inmediaciones de grandes discotecas. Aunque la droga tiene forma de cristal, no tiene nada que ver con las metanfetaminas de consumo masivo en Estados Unidos y que reciben popularmente ese nombre, explicaron los investigadores.

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