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Morenés: “Todo puede pasar, pero no vamos a combatir”

El Gobierno aprueba el envío de 300 instructores a Irak por seis meses

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Defensa, Pedro Morenés.
La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Defensa, Pedro Morenés.

“Todo puede pasar, pero excluimos el combate directo, no estamos ahí para eso”. El ministro de Defensa, Pedro Morenés, admitió ayer el riesgo que conlleva la nueva misión del Ejército español en Irak, a pesar de que se desarrollará “con todas las garantías de seguridad”. El Consejo de Ministros dio luz verde al envío de un contingente de 300 militares —con entre 12 y 20 vehículos— con el objetivo de instruir y adiestrar al Ejército iraquí para que pueda enfrentarse con éxito al autodenominado Estado Islámico (EI), que controla amplias zonas del norte del país, así como de la vecina Siria.

Aunque el emplazamiento de las tropas españolas, aun por precisar, estará alejado del frente de batalla y en ningún caso intervendrán en los combates, no se pueden descartar atentados ni una repetición de los enfrentamientos sectarios que han desangrado Irak tras la caída de Sadam Husein, en 2003.

Los militares españoles formarán una brigada del Ejército iraquí, probablemente en colaboración con los italianos. La instrucción durará siete u ocho semanas, aunque la misión tendrá un plazo de seis meses prorrogable. Morenés subrayó que España es “pionera” en estas tareas, que ahora desarrolla en Mali y ha realizado en Afganistán o Somalia. “El planteamiento en Irak no es solo contener el avance del Estado islámico, sino proporcionar una estructura de Estado y garantizar la seguridad de los ciudadanos”, explicó.

En cumplimiento de la Ley de Defensa Nacional, el ministro acudirá el próximo día 21 al Congreso para pedir su autorización. Advirtió, no obstante, de que podría haber alguna ligera variación en el volumen total del contingente, ya que la semana próxima viajará a Tampa (Florida), sede del Mando Central del EE UU, y se reunirá con el jefe del Pentágono, Chuck Hagel. Además de España e Italia, otros países como Holanda o Alemania participarán en la formación del Ejército iraquí.

“Hay que enseñar a pescar y no dar pescado, para que cada uno garantice su propia seguridad”, en palabras de Morenés.

Los que sí están dando pescado —es decir, participando en los bombardeos— son EE UU, Reino Unido o Francia, así como algunos países árabes. De momento, España no enviará aviones de transporte, vigilancia y reconocimiento o reabastecimiento en vuelo, aunque los ofreció a la coalición internacional. Lo que sí hará, según decidió ayer el Gobierno, es permitir el uso de sus bases áreas —fundamentalmente Morón de la Forntera (Sevilla) y Rota (Cádiz)— por las fuerzas aliadas.

Morenés negó cualquier paralelismo entre la nueva misión en Irak y la intervención de 2003. Aunque no se trata de una operación de la ONU —y tampoco de la OTAN ni la UE—, el Gobierno cree que está plenamente legitimada por la petición de ayuda del Gobierno de Bagdad.

Contingente Irak

  • Mando, control e inteligencia: 10 efectivos.
  • Tres equipos de adiestramiento: 60
  • Tres equipos de apoyo a la seguridad: 60
  •  Servicios: 10.
  • Protección a la fuerza: 160