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Rajoy admite que se puede mejorar la gestión de la crisis del ébola

El presidente del Gobierno visita el Carlos III con Ignacio González y recuerda que el riesgo de contagio "es muy bajo"

Rajoy agradece a los médicos su trabajo en el hospital Carlos III.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha visitado este viernes el hospital madrileño Carlos III donde está ingresada la auxiliar de enfermería Teresa Romero, la primera víctima de ébola contagiada en Europa. Poco antes del mediodía, Rajoy y el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se han reunido con el equipo médico del hospital para agradecer "el esfuerzo, el trabajo y la dedicación" de los profesionales de este centro, que tienen "pleno apoyo y respaldo" del Gobierno y de la Comunidad de Madrid.

El presidente ha admitido que la investigación abierta servirá para "ver qué cosas se pueden mejorar" en la gestión de la crisis del ébola y ha mandado un mensaje de tranquilidad recordando que el riesgo de contagio es "muy bajo". A la salida de ese encuentro, que se ha celebrado en la planta baja del edificio, el presidente ha hecho una declaración sin preguntas asegurando que el primer objetivo de la comisión que encabeza la vicepresidenta del Gobierno "se llama Teresa Romero".

La segunda prioridad, según el presidente, es vigilar la situación de las personas que han estado en contacto con ella y la tercera, investigar qué ha podido ocurrir "para ver qué cosas se pueden mejorar". Justo después ha recordado que tanto la Comisión Europea como la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideran que es "muy bajo el riesgo de que se pueda contagiar" el virus.

Rajoy ha comparecido frente a un nutrido grupo de cámaras y periodistas en uno de los accesos laterales del hospital madrileño, mientras junto a la puerta principal una veintena de trabajadores del centro protestaban al grito de "Todos con Teresa" y ataviados con lo que han denominado "los guantes del ébola". El Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid abrieron una investigación que señaló como posible causa del contagio el hecho de que la auxiliar se rozó la cara con un guante contaminado. Se basan, indicó Fernando Simón, coordinador del centro de Alertas y Emergencias del ministerio, en las “entrevistas repetidas” a las que se sometió a Romero.

Enfermeras lanzan guantes a la salida del coche de Rajoy.

“Han achicharrado a preguntas a una paciente delicada y medicada. En esas condiciones cantas hasta a La Traviata”, ha comentado una enfermera participante de la protesta, que pone en duda que Teresa Romero haya admitido tocarse la cara. Esta ha asegurado además que “con 40 de fiebre dices lo que sea”. Responsables de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) habían denunciado con antelación que la mujer pudo ser presionada en la declaración que prestó. 

Los sindicatos sanitarios han pedido además la dimisión del consejero de Sanidad, Francisco Javier Rodríguez, que acusó a la auxiliar de haber cometido un error y señaló que "tan mal no estaría para ir a la peluquería" después de que se supiera que Romero fue a depilarse antes de ingresar en el Carlos III. Ni Rodríguez ni la ministra de Sanidad, Ana Mato, han acompañado a Rajoy y González a la reunión celebrada en el hospital con la cúpula del centro.

A la salida de los coches oficiales, los trabajadores han arrojado los guantes al vehículo del presidente, que se ha desplazado hasta el Carlos III tras presidir el Consejo de Ministros, donde se ha aprobado la creación de un comité especial para la gestión en España del virus del ébola, que involucrará a varios ministerios, y designará a un comité científico de expertos en la materia.

A Rajoy lo esperaban más de 25 sanitarios. Con batas blancas y guantes celestes, personal administrativo, enfermeras y técnicos de laboratorio del Carlos III han salido del edificio para protestar. "Vergüenza" y "dimisión" han sido las dos palabras que más han repetido, a gritos. Cuando la policía o algún delegado del Ejecutivo los observaba, se llevaban las manos a la cara, en alusión a lo que supuestamente hizo Romero.

La protesta continuaba, mientras Rajoy hablaba a las puertas de uno de los ingresos laterales. Una fila de policías cortaba el paso de los manifestantes. Apenas terminó su intervención, el presidente del Gobierno se dirigió a la zona de estacionamientos, detrás del edificio. Alguien dio la voz de alerta a los sanitarios y estos enseguida corrieron hacia el lugar por donde debían pasar los coches, camino a la salida. Aún no veían al mandatario y ya le gritaban lo mismo: "Dimisión, dimisión".

Las enfermeras, más indignadas, añadían: "Cobarde, sinvergüenza. ¿Ya visitaste a Teresa o no te atreves?". El presidente solo ha visitado la planta baja para la reunión, según un portavoz de Moncloa. Cuando ha pasado frente a los trabajadores que protestaban, los sanitarios se han quitado  los guantes y los han lanzado. "A ellos, en sus despachos, esto no les afecta".

 Entre los nueve facultativos del equipo médico que se han reunido con los mandatarios están José Ramón Arribas, responsable de la unidad de infecciosos del hospital; Fernando de la Calle, jefe de la unidad de medicina tropical y Yolanda Fuentes, subdirectora médica del Carlos III.

 

 

Ana Mato, "satisfecha" por la creación del comité especial

EL PAÍS

Cuatro días después de la rueda de prensa en la que se hizo público el contagio de Teresa Romero, Ana Mato volvió a comparecer ante los medios. La ministra de Sanidad se reunió con el Consejo Iterterritorial de Salud, compuesto por los consejeros de Sanidad de las comunidades autónomas y anunció que no se escatimará ningún recurso para combatir el virus del ébola y para tratar a la auxiliar de enfermería contagiada.

La ministra expresó todo el apoyo del Gobierno para Teresa Romero y confirmó que su estado de salud permanece “estable dentro de la gravedad”. No pudo, sin embargo, proporcionar ningún dato nuevo sobre cómo se contagió la enfermera. “Seguimos analizando paso a paso lo que ocurrió ese día”. La ministra subrayó que se cumplieron “todos los protocolos”.

Ana Mato, que no se pronunció sobre si se siente respaldada por el presidente del Gobierno, declaró su "satisfacción" por la decisión del Ejecutivo de crear un comité especial presidido por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

La titular de Sanidad también anunció que habrá trasparencia total, con información “a diario”. La ministra comunicó que los protocolos para luchar contra el ébola se reforzarán. Así, todo el personal sanitario que sea considerado de riesgo permanecerá bajo vigilancia. También se procederá a bajar el umbral de la fiebre a 37,7 grados y se prestará atención a los contactos de bajo riesgo. Hasta ahora, no se consideraba necesario el ingreso de un paciente si no alcanzaba la temperatura de 38,6.

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