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El escándalo por las tarjetas de Bankia fuerza otro cese en el PP

El jefe de la patronal madrileña devolverá los 37.000 euros que gastó en comidas y gasolina

El presidente de CEIM, Arturo Fernández.
El presidente de CEIM, Arturo Fernández. EFE / Archivo

A las siete dimisiones o destituciones de cargos políticos y sindicales que se había cobrado desde el pasado miércoles el escándalo de las tarjetas opacas en Bankia y Caja Madrid se sumó ayer la de Beltrán Gutiérrez, asesor del grupo popular en el Ayuntamiento de Madrid y gerente del PP madrileño. Además, la noticia ha forzado al presidente de la patronal madrileña (CEIM), Arturo Fernández, a anunciar que devolverá los 37.000 euros que gastó con la tarjeta, y que él consideró “gastos de representación”.

La alcaldesa, Ana Botella, destituyó a Gutiérrez el pasado jueves, tras conocerse que su nombre estaba en el listado de 86 ejecutivos y directivos de Caja Madrid y Bankia que utilizaron tarjetas de la caja opacas al fisco para compras en hipermercados, ropa, viajes o incluso para conseguir dinero en metálico. Según una información avanzada por El Mundo, el PP regional, presidido por Esperanza Aguirre, mantiene por el momento a Beltrán Gutiérrez como gerente de la formación. Él aseguró ayer haber actuado “dentro de la legalidad” y de acuerdo con las instrucciones que recibió de Caja Madrid para usar la tarjeta, de la que dispuso durante el tiempo que perteneció a la comisión de control de la entidad. Según el listado del que dispone la Fiscalía Anticorrupción, Gutiérrez Moliner gastó 58.000 euros con la tarjeta. Ayer adelantó que pedirá un aval bancario para hacer frente a posibles reclamaciones.

El escándalo ha forzado al PP a estudiar “caso por caso” el uso de las tarjetas opacas, según anunciaron en la noche del viernes fuentes de la dirección nacional del partido. Si detecta irregularidades entre los 28 consejeros de Caja Madrid designados por el PP que disponían de tarjeta, el partido “actuará en consecuencia”. Esas mismas fuentes recordaron que, en cualquier caso, algunos de estos afiliados ya han dimitido de sus actuales cargos. Se trata del jefe de gabinete de la secretaría de Estado de Hacienda, José María Buenaventura; el gerente de la Empresa Municipal del Suelo y la Vivienda de Boadilla del Monte, José Rodríguez; y la presidenta de la Fundación Caja Madrid, Carmen Cafranga. A lo largo de la semana, la dirección del PP había evitado aclarar si estaba estudiando otras medidas.

Por su parte, el empresario Arturo Fernández, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, anunció ayer que devolverá los 37.000 euros que gastó en tres años con la tarjeta de Caja Madrid y justificó esa decisión en “la alarma social que ha provocado” el caso. El empresario aseguró que ese medio de pago le fue facilitado por la entidad y señaló que disponer durante tres años de más de mil euros mensuales nunca le pareció irregular. “Quiero dejar muy claro que nunca sospeché que su uso pudiese constituir un acto recriminable, como ahora se ha llegado a considerar”, dijo. Fernández subrayó que se gastó el dinero en comidas y gasolina para sus desplazamientos “cuando realizaba tareas relacionadas con la actividad de consejero”. “Creo que para el futuro debemos evitar estos casos mediante un riguroso control de las decisiones que se puedan tomar en todos los ámbitos de la vida económica y financiera, y así evitar estos lamentables sucesos”, concluyó.

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