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Sánchez arranca entre el pacto de Estado y el compromiso con los militantes

El líder del PSOE fijará sus líneas de actuación en dos discursos ante el congreso del partido

Pedro Sanchez, el pasado lunes en Madrid.
Pedro Sanchez, el pasado lunes en Madrid.

En un congreso extraordinario no hay debate ni aprobación de resoluciones. Por eso serán los dos discursos del nuevo secretario general del PSOE los que marquen el sentido de su futura gestión y sus retos políticos inmediatos. Según fuentes próximas a Pedro Sánchez, en sus intervenciones del fin de semana habrá dos líneas básicas que pretende hacer compatibles: las políticas de Estado y los mensajes dirigidos a los militantes. Sobre las primeras, no sólo no tendrá 100 días, sino que apenas tendrá 100 horas, porque el mismo lunes tendrá que ver al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para fijar su postura sobre el Estado y los posibles pactos. El principal y urgente es el referido a Cataluña, en el que la posición reiterada del partido es la reforma federal de la Constitución y su reto es mantenerla y defenderla como propuesta intermedia entre Rajoy y Artur Mas sin dejar de lado la delicada situación del PSC. La estructura institucional de España le mira y él quiere aparecer como fiable. Incidirá en sus discursos en la reforma de la Constitución y en su petición a Rajoy para que se inicie ya ese proceso.

Hablará también de las propuestas para la regeneración que pretende pactar el PP, en las que quiere ir más allá de las que plantea el Gobierno. En este asunto, está marcado por las resoluciones de la conferencia política de 2013, tiene el reto de librarse del pasado y hacer creíbles sus propuestas, y cuenta con la ventaja de tener hasta el próximo septiembre para decidir si quiere llegar a un acuerdo con el Gobierno. Por el momento, Sánchez rechaza la reforma electoral encaminada a que la lista más votada gobierne en los Ayuntamientos.

El otro bloque de mensajes, según las citadas fuentes, será el que se dirija a los militantes. La base de ese mensaje será la frase que pronunció la misma noche en que fue elegido secretario general: “Una dirección tan a la izquierda como la militancia de base”. Esa expresión se traduce en la necesidad de recuperar la calle y el espectro político de la izquierda, en el que han surgido formaciones como Podemos y en el que IU está en proceso de reestructuración para crecer. Sánchez pretende mandar ese mensaje del cambio, consciente de la desmovilización de sus electores, aprovechando el tirón de la reciente votación y haciéndose perdonar por el aplazamiento seguro de las primarias abiertas para elegir al candidato a La Moncloa. Su mirada se dirige al mes de mayo de 2015, cuando en las municipales y autonómicas se mida el grado de recuperación que el PSOE haya conseguido. La mayor parte de los delegados que le escuchen este fin de semana estarán involucrados de alguna forma en esas elecciones, y por eso Sánchez tiene previsto alentar la movilización para esa cita con las urnas. Otro desastre electoral le debilitaría para las primarias, que previsiblemente serán a continuación.

Entre esas dos líneas básicas, se sitúa lo que será su estrategia como líder de la oposición. Que la defensa del Estado no le condicione en la crítica al Gobierno de Rajoy y que el electorado de izquierdas que apoya otras opciones no identifique al PSOE con el PP.

Es decir, encontrar espacios de confrontación con el Gobierno. Por ejemplo, la ley del aborto que Rajoy ha aplazado para septiembre, la reforma del Código penal que está frenada en el parlamento y, sobre todo, la política económica. De estos asuntos, según las citadas fuentes, el nuevo secretario general del PSOE dará pistas en sus dos discursos del fin de semana.

De puertas hacia dentro, sus palabras mantra serán unidad e integración, en recuerdo del congreso de Sevilla de 2012 que provocó heridas en el PSOE que aún hoy no se han cerrado.

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