Los golpes policiales y las luchas internas de Al Qaeda frenan la leva de yihadistas

La policía y las luchas intestinas de Al Qaeda dificultan el reclutamiento El principal contacto para enviar combatientes murió en una venganza

La fiebre por luchar en Siria que prendió en Ceuta y Melilla entre los jóvenes musulmanes más radicales parece haber remitido. Los últimos informes de inteligencia señalan que el ritmo de reclutamiento de combatientes, que el año pasado era de unos 30 al mes, ha descendido vertiginosamente. Los servicios de información vinculan esta caída con tres motivos: la muerte, a principios de este año en Siria, de tres de los principales receptores de combatientes españoles (Abu Osama el Magrebí, Ibrahim Benchekroun y Abu Khaled al Suri); dos golpes fatales a la estructura en España de leva y traslado a Siria de combatientes; y, sobre todo, el miedo a las guerras intestinas de Al Qaeda. Esta lucha fratricida, además, tiene en alerta a los servicios antiterroristas: los que ya están allí quieren volver. Y son un peligro.

Los servicios de inteligencia españoles y marroquíes han estrechado su colaboración ante la seguridad de la amenaza que supone para ambos países el envío de combatientes, así como su regreso bien entrenados en tácticas de guerrilla y terrorismo.

La atención a ese riesgo prestada por ambos países se refleja en los informes a los que ha tenido acceso EL PAÍS, que desgranan el porqué del auge y caída del reclutamiento de yihadistas. Los informes revelan la estrecha relación establecida entre yihadistas de Ceuta y de los pueblos limítrofes, especialmente Castillejos.

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El 15 de marzo falleció en Siria Abdelaziz el Mahdali, más conocido como Abu Osama el Magrebí. Este había alcanzado el grado de emir (jefe) de la katiba Tarik Ibn Ziad, dependiente del Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL), un pez gordo en esta red vinculada a Al Qaeda. Este marroquí de Castillejos, era “coordinador de la estructura de envío de yihadistas que opera en Ceuta y Castillejos”. Desde que llegó a Siria en abril de 2012 (se integró en Jabhat al Nusra), “consiguió desplazar varios centenares de voluntarios a Siria”. Los informes dicen que “a mediados de 2013 se convirtió en líder de una facción de entre 400 y 500 combatientes (…) integrada mayoritariamente por marroquíes y españoles”. El último dato de él es que falleció “a manos del Frente Al Nusra”, en “venganza” por haberse fugado al ISIL y haber atentado “contra sus antiguos camaradas de Al Nusra”.

También se da por muerto a Brahim Benchekroun, Abu Ahmad el Magrebi, un expreso de Guantánamo que lideraba la facción de Al Nusra llamada Harakat Sham Islam, en la que “se estaban integrando algunos de los reclutados en Ceuta”. Benchekroun murió en la defensa de la llamada Cota 45 durante la batalla desatada para tomar la ciudad siria de Kessab. El tercer muerto clave es Mohamed Bahaiah, alias Abu Khaled Al Suri. Falleció el 23 de febrero pasado en un atentado sin reivindicar, pero que fue atribuido al ISIL. Este hombre, que estuvo casado con una española de origen árabe y que era conocido del líder de Al Qaeda en España (Abu Dahdah), “había sido nombrado por el mismo emir de Al Qaeda, Ayman Zawahii, para mediar en el conflicto entre las dos facciones de esta organización que operan en Siria: Jabhat al Nusra y el ISIL”.

Los investigadores dan importancia a la Operación Azteca, que hizo caer una red de reclutamiento en Melilla dirigida por el español Mustafá Maya Amaya. “Varias decenas de yihadistas fueron reclutados y enviados por esta red a las organizaciones terroristas ISIL, Jabhat al Nusra, a Al Qaeda en el Magreb Islámico y al movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO)”, se lee en los informes.

Esta operación, desarrollada en Marruecos y España, se ejecutó en estrecha colaboración entre funcionarios marroquíes y de la Comisaría General de Información de la policía española, con apoyo del FBI y del CNI.

El otro golpe fue la detención en Marruecos el 25 de enero de Jamal Alcalá Damir, jefe de un grupo yihadista que operaba en el norte del país vecino del sur y que reclutaba yihadistas en Tetuán, Alhucemas, Taza, Fez, Marrakech y Nador. Alcalá es español aunque nacido en Casablanca en enero de 1977. Fue militar español hasta 2005 y durante nueve años perteneció el tercio 1 de la Legión, con sede en Melilla. Los servicios de inteligencia afirman que las luchas internas en el bando rebelde que desde primeros de año se vienen produciendo entre grupos opositores a Bashar el Assad contra e ISIL han reducido el número de voluntarios españoles que quieren ir a Siria. Ahora, aseguran los informes, ha influido en el ánimo de quienes querían ir a hacer su particular yihad a ese país “ante el temor de tener que participar en enfrentamientos entre grupos musulmanes y no contra las fuerzas de Al Assad”.

Muerte, regreso u olvido

Abdeluahid Sadik Mohamed, nacido en Ceuta en 1985, fue detenido en Málaga nada más bajar del avión que lo traía de Turquía, el 5 de enero pasado. Había pasado por un campo de entrenamiento y fue seleccionado por el Estado Islámico de Irak y Levante para atacar con oros 60 yihadistas la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, con armas ligeras, lanzacohetes y acciones suicidas. Fueron a pie de Siria a Bagdad. La red que lo captó había conseguido enviar hasta enero de 2014 a “al menos seis grupos de varones españoles y marroquíes a Siria”. La policía ha controlado a nueve españoles que viajaron a luchar gracias a la misma red que transportó a Sadik Mohamed. Tres de ellos (Rashid Hossain Mohamed, Mustafa Mohamed Layachi y Mustafá Mohamed Abdeselam) han muerto en acciones suicidas “causando numerosas víctimas”. El detenido en Málaga se fue el 31 de mayo de 2013 con otros cuatro ceutíes desde el aeropuerto de la Costa del Sol hasta Estambul, y de allí pasaron a Siria. En un campo de entrenamiento coincidió con otros cuatro españoles, uno de ellos de 16 años. Fueron los momentos de efervescencia de la leva de yihadistas, cuando partían 30 combatientes al mes desde España. De muchos de ellos no ha vuelto a saberse. Por ejemplo de Fátima Sora. Su madre denunció en septiembre en la comisaría de Ceuta su desaparición en compañía de su nieto, ambos españoles. Iban en busca de Youssef Bahbouh, a quien se supone combatiendo en Halab (Alepo).

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