Detenido en Rabat un yihadista captado en España y que había combatido en Siria

El arrestado en Rabat fue reclutado por la red desarticulada en Melilla e iba a regresar a la lucha

Sylvain Bertrand Guillaume Decker
Sylvain Bertrand Guillaume Decker

La policía marroquí detuvo en la madrugada de este domingo a Sylvain Bertrand Guillaume Decker, Souleymane, un yihadista presuntamente captado por el español Mustafá Maya Amaya, jefe de una célula desarticulada el pasado día 14 en Melilla. Souleymane, según fuentes policiales españolas, había estado en Siria hasta el pasado octubre. Ahora se disponía a regresar a ese país, probablemente como jefe de un grupo de combatientes contra el régimen de Bachar el Asad, a tenor de su experiencia.

La Comisaría General de Información desmanteló hace 10 días la principal red internacional asentada en España dedicada al proselitismo y envío de yihadistas para su integración en organizaciones terroristas asentadas en Siria, Malí y Libia.

El supuesto jefe de esa célula era el minusválido Mustafá Maya Amaya, de 51 años, que fue arrestado en su domicilio de La Cañada de Hidum, en Melilla. En su casa fueron detenidos los franceses Paul Cadic y Farik Cheikh, que estaban a la espera de ser enviados a Siria.

Melilla, una base del yihadismo.
Melilla, una base del yihadismo.A. A. / EL PAÍS

Souleymane también estuvo alojado en la casa de Maya. Pero se trasladó a una ciudad próxima a Nador (localidad marroquí vecina a Melilla) poco antes de que la policía española, que ya andaba tras sus pasos, realizara la operación. Por ese motivo no pudo ser capturado entonces en Melilla. Los servicios policiales marroquíes lo apresaron de madrugada en Rabat como consecuencia de una orden internacional de busca y captura dictada contra él por Ismael Moreno, juez de instrucción número 2 de la Audiencia Nacional.

El ahora arrestado coincidió en el domicilio de Melilla con otro voluntario francés, Paul Cadic, quien había trabajado durante un año para la empresa de la red eléctrica francesa en el municipio de Meythet, en el departamento de Alta Savoya, fronterizo con Suiza. En agosto de 2013 Cadic colgó en su cuenta de Facebook una foto suya con un texto en el que revelaba que se había “convertido”.

A principios del pasado enero, agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil detuvieron en el aeropuerto de Málaga al español Abdeluahid Sadik Mohamed, de 28 años, acusado de participar en la guerra santa en Siria y de ser integrante de la organización terrorista Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL), vinculada Al Qaeda.

Abdeluahid Sadik Mohamed, que había partido de Casablanca (Marruecos) el 2 de mayo de 2013, llegó a Siria a través de la frontera turca, después de permanecer unos días en Estambul. En territorio sirio se integró en los campos de entrenamiento de la organización terrorista ISIL y formó parte de las facciones ubicadas tanto en Irak como en Siria.

Según un auto dictado en su día por el juez Ismael Moreno, dicho individuo viajó a Siria junto con decenas de voluntarios yihadistas para participar en operaciones “durante varios meses mediante el uso de una intensa actividad violenta”. Este suceso, según el juez, era el primer caso conocido de un yihadista retornado a España después de recibir instrucción militar y haber combatido en el extranjero.

Los yihadistas retornados constituyen en la actualidad, junto con los llamados lobos solitarios, una de las principales inquietudes de los servicios antiterroristas, quienes les consideran muy peligrosos habida cuenta de que tienen preparación y conocimientos militares para perpetrar atentados.

“Los captadores someten a los voluntarios en Siria a un férreo sistema de control y evaluación de sus aptitudes. Hay gente que no vale para pegar tiros, pero en cambio puede ser útil para dar apoyo o formar parte de la estructura logística”, explica un experto del Cuerpo Nacional de Policía.

El regreso de radicales que han luchado en zonas de conflicto —Malí, Siria y Libia— es una de las mayores preocupaciones de los servicios de seguridad en España y, sobre todo, en Marruecos. Este país ha constatado el regreso a través de Argelia de militantes que han combatido en Siria, e incluso teme que regresen con armas. A eso hay que añadir que la semilla yihadista puede arraigar más fácilmente en países islámicos como Marruecos.

España calcula que desde Europa parten mensualmente unos 30 combatientes a zonas donde lucha Al Qaeda. Pero el número de radicales que han pasado a Libia desde Marruecos —especialmente desde la zona noroeste— se calcula por centenares, según fuentes policiales

El supuesto yihadista detenido en Rabat, en cuyo poder no han sido encontradas armas, estaba a punto de volver a Siria, pero no como un simple combatiente. “Su retorno al escenario bélico demuestra que es un hombre de la máxima confianza de los jefes yihadistas. Sospechamos que iba a volver a Siria como responsable de un grupo de combatientes, para aprovechar así su experiencia”, comenta un alto mando de la policía española.

Los voluntarios son enviados a Libia, como etapa previa a su marcha a Siria, para evaluar su fanatismo y formarlos en la yihad. Durante 40 días reciben cursos de adiestramiento militar y religioso. Tras entregar su pasaporte, su teléfono móvil y su ropa, reciben un uniforme y un fusil Kalashnikov que muchas veces se tienen que pagar de su propio bolsillo.

Los servicios de espionaje calculan que desde que estalló el conflicto sirio, hace tres años, han participado en él alrededor de 900 combatientes proceden tes de Europa.azamiento a Siria.

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