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El líder del PSN sale muy tocado

Roberto Jiménez impulsó una moción de censura que ahora debe rechazar

Roberto Jiménez al término de la reunión del PSN. Ampliar foto
Roberto Jiménez al término de la reunión del PSN. EFE

Roberto Jiménez, secretario general del PSN, había planteado la reunión del Comité Regional del partido como el aval de la militancia a su propuesta de presentar una moción de censura para desalojar a Yolanda Barcina (UPN) de la presidencia del Gobierno de Navarra y convocar elecciones anticipadas. La reunión que pretendía escenificar el consenso interno en esa idea se tornó en una pesadilla para Jiménez, que se encontró acorralado por uno y otro lado.

Primero, en la reunión previa de la ejecutiva propuso el acatamiento del veto de la dirección federal a la moción que él mismo había anunciado hace tres semanas. Luego tuvo que defender ese texto ante un comité dividido entre el desencanto, el enfado y el malestar con la gestión del líder del partido con el caso Goicoechea, anunciando antes de empezar la investigación una medida drástica.

La reunión de este jueves se produjo 15 días después de que la exdirectora de Hacienda, Idoia Nieves, que fue quien levantó el caso que ha desatado esta crisis, señalara en la comisión de investigación parlamentaria que no creía que los hechos constituyeran “corrupción”. Desde entonces, los contactos entre Jiménez y la dirección federal intentaron lograr el aval para la censura, pese a que el caso con el que había intentado lograr el respaldo se iba desinflando.

Jiménez se hizo con el liderazgo del PSN como la cara visible de quienes acataron el anterior veto de la cúpula del PSOE a una iniciativa de Gobierno. Fue en 2007, tras la dimisión de Fernando Puras, a quien la dirección del PSOE impidió presentarse a la investidura tras acordar un Ejecutivo de coalición con IU y Nafarroa Bai (coalición de Aralar, EA, PNV y Batzarre). Jiménez fue vicepresidente del Gobierno de coalición con UPN pactado en 2011, hasta que un año más tarde Barcina le expulsó y decidió quedarse en una minoría que sigue bloqueando la política navarra. Tras pasar por Gobierno y por oposición en una misma legislatura, miembros de las distintas sensibilidades del PSN coincidían anoche en que la figura del secretario general sale muy tocada, si no hundida, de esta crisis.

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