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A ETA le pierde la retórica

La banda terrorista ya no es tan tajante al referirse a la incondicionalidad de dicho desarme

Tras el anuncio de los verificadores internacionales, del pasado fin de semana, de que ETA se comprometía al desarme total e incondicional y que lo iba a ratificar en un comunicado próximo, se esperaba un texto muy preciso y breve, con sólo cuatro palabras básicas: desarme total e incondicional. Pero no ha sido así.

ETA ha vuelto a marear con su retórica y a confundir. Y aunque sí aparece su compromiso de desarme total ya no es tan tajante al referirse a la incondicionalidad de dicho desarme. Un circunloquio posterior al compromiso de desarme en el que habla de diálogo puede interpretarse, por su ambigüedad, que ETA no ha abandonado aún la idea de un proceso de paz por presos.

Tanto los verificadores internacionales como el Gobierno vasco, el PNV y el PSE, que siguen de cerca el tránsito de ETA del cese definitivo de la violencia a su disolución, avalan que la banda terrorista ya ha renunciado al proceso de paz por presos. E interpretan este circunloquio como mera retórica de consumo interno. 

El espectáculo vodevilesco del pasado fin de semana con una mínima inutilización de armas irritó sobremanera a la opinión pública

También están cansados, en armonía con la inmensa mayoría de la opinión pública de este proceso inacabable de comunicados de ETA, más de una docena, desde que la banda declaró el cese definitivo de la violencia hace 28 meses. ETA ya no tiene vela en este entierro y cuanto antes desaparezca será mejor para todos, incluidos sus presos y la propia izquierda abertzale, donde se le manifiesta cada vez más incomodidad con este proceso inacabable de comunicados.

El espectáculo vodevilesco del pasado fin de semana con una mínima inutilización de armas irritó sobremanera a la opinión pública y dejó a los verificadores internacionales en mal lugar. Existe una opinión generalizada de que ETA proceda ya a su desarme, sin demora, y se deje de escenificaciones. Los verificadores van a seguir en su tarea de supervisión del desarme refrendados por el Gobierno vasco, el PNV y el PSE pero han impuesto sus condiciones a ETA: discreción, fuera escenificaciones gratuitas y agilidad.

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