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Cospedal: “Se quiere desestabilizar al PP, que está sacando España adelante”

El presidente: "Todo lo que teníamos que decir lo hemos dicho ya"

La número dos: "Al juez fui con la verdad por delante; he dicho todo lo que tenía que decir"

Cospedal: "No voy a estar todo el día dándole la réplica a un presunto delincuente"

Buena parte del PP espera un giro, un cambio, algo que les permita pasar página del escándalo del caso Bárcenas. Aunque nadie se anima a decírselo a Mariano Rajoy en las reuniones internas. La primera cita del Comité Ejecutivo tras las vacaciones dejó claro este lunes que ni el presidente tiene intenciones de cambiar nada ni los suyos tienen ánimos para reclamárselo.

Nadie, ningún presidente autonómico ni líder regional, pidió la palabra después de que hablara Rajoy, que ha recuperado la estrategia de obviar el problema con la máxima: “Sobre el llamado caso Bárcenas ya hemos dicho todo lo que teníamos que decir”. No hubo por tanto debate alguno y el presidente hizo así una nueva exhibición interna de su capacidad de anestesiar, al menos aparentemente, el partido que lidera desde 2003.

Sin embargo, la tensión interna y la preocupación existe. Pero el PP ha optado de nuevo por la estrategia defensiva. María Dolores de Cospedal, siempre más directa que su mentor y superior, lo dejó claro en el discurso interno. “Hay mucho interés en desestabilizar al PP, pero no lo van a lograr”, les dijo a los suyos. Cospedal ve una especie de conspiración para atacar a su partido precisamente en un momento en el que, según ella misma y el propio Rajoy, está arrancando la recuperación económica y por tanto el Gobierno podría remontar.

Rajoy aplaza los cambios: “No hay nada previsto”, asegura Cospedal

Rajoy, que habló a puerta cerrada para los suyos, dedicó un minuto a Bárcenas, se limitó a decir que se habían dado todas las explicaciones necesarias y no le concedió mayor importancia. Él se concentró en tratar de animar a sus dirigentes, inquietos por este asunto y la guerra interna que ha destapado, con la idea de que empieza a haber buenos datos económicos. De hecho adelantó que el dato de paro registrado que se conocerá hoy supondrá el mejor en agosto desde 2000. Y la suma de los primeros ocho meses de este año 2013 será la mejor serie desde 1999.

El Gobierno está ahora enfrascado en cambiar la imagen pesimista que ofreció el propio Ejecutivo en abril y trata de sacar partido a cualquier dato positivo o menos negativo que los de 2012. Aún así en privado se admite que la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre volverá casi con seguridad a ser dura, aunque menos que la de 2012. “Ya se ha frenado la destrucción de empleo, se ha frenado la caída en picado”, resumió Cospedal.

Mientras Rajoy se concentraba en la economía y trataba así de nuevo de huir de Bárcenas para dejárselo a sus subordinados, la secretaria general se metía de lleno en la teoría de la conspiración contra el PP. Cospedal contestó a una información de El Mundo de este lunes en la que se aseguraba que ella trató de negociar un finiquito con Bárcenas justo el día en que EL PAÍS y Colpisa publicaron que el PP seguía pagando a su extesorero un sueldo todos los meses de más de 20.000 euros.

“Eso es rotundamente falso. Que se vayan inventando calumnias e injurias todos los días no va hacer que el partido deje de tener su actividad. De ninguna manera. Los ciudadanos dieron al PP un voto de confianza para que sacara al país de la crisis”, aseguró. En varias respuestas remató la idea de la conspiración.

“Si lo que se pretende es desestabilizar al PP, a pesar del interés de algunos, no se va conseguir. ¿Y quiene son esos algunos? Pues ellos sabrán. Pero no se va a conseguir. Porque no se puede permitir que determinadas personas, o intereses, u organizaciones, desestabilicen a un partido que está apoyando al Gobierno que está sacando a España adelante”. Cuando se le preguntó por qué borraron los ordenadores de Bárcenas si insisten en que quieren colaborar con la justicia, Cospedal aseguró que el PP ha actuado amparado por la ley de protección de datos.

El PP se ha instalado así de nuevo en la estrategia defensiva y de momento aparca cualquier tipo de cambio. Tanto que en esta primera reunión tras el verano ni siquiera se decidió cuándo y dónde será la convención nacional —una gran reunión de tres días donde no se toman decisiones orgánicas— que el PP había prometido para septiembre u octubre. Hasta eso se ha aparcado, lo que da muestra del bloqueo político.

La secretaria general justifica el borrado de los ordenadores de Bárcenas

Tampoco se ha dado ningún paso para un asunto más relevante políticamente, la elección del candidato en Andalucía. La crisis del PP andaluz se agudiza así. “El PP andaluz determinará la elección de su candidato cuando lo crea necesario. Quien tiene un problema es el PSOE, porque Griñán se ha ido por el caso de los ERE, que eso sí es un escándalo”, dijo Cospedal minimizando el caso Bárcenas. “El PP dirá su candidato cuando considere que es conveniente y no es desde luego por ahora”, remató la secretaria general, que según diversas fuentes está frenando esta renovación porque aún no encuentra un candidato claro con el que ella pueda controlar un partido clave como es el andaluz.

La tensión interna, que no llega a las reuniones pero sí a los comentarios de pasillo, alcanzó el máximo nivel cuando Cospedal declaró ante el juez Ruz en agosto y, según algunos abogados presentes, responsabilizó a Rajoy y a Javier Arenas de la decisión de que Bárcenas siguiera cobrando del partido. Ella lo niega. En varias preguntas, apeló a la transcripción de esa declaración ante el juez, de más de cuatro horas, y recordó que en breve se hará pública y todos podrán comprobar lo que dijo. Pero no quiso aclarar más.

El PP está muy pendiente de esa transcripción porque será importante en la guerra interna que mantienen Cospedal y Javier Arenas, el hombre fuerte del partido y amigo de Rajoy. Algunos dirigentes especulaban con la idea de que el presidente hiciera cambios en el PP y en el Gobierno. De momento parece que se alejan. La propia Cospedal fue preguntada expresamente por la posibilidad de que ella misma o Arenas salieran de la dirección. “Los cambios en el PP se decidirán dentro del PP y no por especulaciones. No hay nada previsto y nada en la agenda”. El PP vuelve así del verano con una estrategia similar a la de los últimos meses: esperar y ver, sobre todo esperar a ver qué sucede de nuevo en el juzgado de Ruz.

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