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Castilla-La Mancha, o el laboratorio de Cospedal y Rajoy

La ‘número dos’ del PP cumple dos años al frente de un Gobierno marcado por recortes

Mariano Rajoy, con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. EFE

“No les vamos a defraudar”. María Dolores de Cospedal iniciaba con estas palabras, la noche electoral del 22 de mayo de 2011, su andadura al frente del Gobierno de Castilla-La Mancha. Tan solo un mes después, la secretaria general del PP, a quien Mariano Rajoy delegó el control casi absoluto del partido cuando se fue a La Moncloa, anunció los primeros recortes de su Gobierno.

Arrancaba así, hace dos años, una gestión marcada por constantes ajustes, que llega ahora a su ecuador y que, en más de una ocasión, ha sido un laboratorio de iniciativas adoptadas después por el Ejecutivo central. En medio quedan la supresión de organismos públicos, la eliminación del 60% de altos cargos y una retahíla de “medidas de ahorro y racionalización” que, en definitiva, suponen una drástica reducción de la Administración. Esto es, recortes en Sanidad y Educación, miles de despidos, supresión del sueldo de los diputados autonómicos, hasta el recién aprobado trámite para la reducción a la mitad de los parlamentarios regionales: de los 49 actuales hasta un mínimo de 25.

Para el Gobierno de Cospedal, que hoy hace balance de su gestión, no había alternativa pese a tratarse de un proyecto político impopular. Según fuentes del Ejecutivo regional, “gracias a la puesta en marcha de estas medidas, Castilla-La Mancha ha reducido el déficit del 7,8% del PIB que tenía a cierre de 2011 hasta el 1,5% de 2012”. Un esfuerzo que califican de “histórico” y “sin precedentes” en ámbito autonómico. La propia Cospedal reconoció recientemente: “Claro que hay servicios que han desaparecido”. No obstante, aseguró, “los derechos básicos de los ciudadanos se mantienen y se van a poder mantener en el futuro”. Para la oposición, liderada por el alcalde de Toledo, el socialista Emiliano García-Page, esta gestión supone, en cambio, “10 años de retroceso, más paro, más crisis, más impuestos, más listas de espera, menos médicos, menos profesores y menos derechos”.

Suprimir y eliminar

Eliminación del 60% de altos cargos y reducción de los direcciones generales hasta 22.
Reducción de los delegados provinciales de la Junta de 35 a cinco.
Reducción del 40% del personal eventual.
Supresión de la Oficina de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Bruselas, un órgano que dependía de a la Consejería de Economía y Hacienda.
Eliminación del Consejo Económico y Social.
Supresión del Defensor del Pueblo.
Supresión de la Comisión Regional de la Competencia, adscrita a la Consejería de Economía y Hacienda.
Los miembros del Consejo de Gobierno (consejeros y presidenta) renuncian a la paga extra de Navidad de 2011.
Reducción de las transferencias corrientes para la radiotelevisión pública, RTVCM: Reducción de su presupuesto de gastos en un 20%. El objetivo final es una reducción del gasto que pueda alcanzar un 50%. A la espera de la aprobación de la ley para abrir un proceso de gestión privada.
Sustitución de los coches de gama alta y subasta de vehículos, incluido el coche blindado de José María Barreda, valorado en más de 300.000 euros.
Subasta de inmuebles infrautilizados de la Junta.
Reducción en un 10% del complemento específico del personal de la administración.

En cualquier caso, lo que nadie niega, en Toledo y en Madrid, es que el camino emprendido por Castilla-La Mancha ha anunciado una y otra vez las reformas del Gobierno. Lo ilustra a la perfección el proyecto estrella de la número dos del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría: la reforma de la Administración presentada la semana pasada, que prevé un ahorro de 6.440 millones de euros en tres años y que en parte depende de que las autonomías cumplan las recomendaciones del Ejecutivo y eliminen defensores del pueblo, tribunales de cuentas y otros organismos.

Varios dirigentes del PP creen que las políticas de Cospedal fueron “pioneras”, puesto que estrenó su gestión anunciando la supresión del Defensor del Pueblo, la Comisión Regional de la Competencia y Consejo Económico y Social. Mientras, la oposición señala ese momento como punto de inflexión que “en lugar de crecimiento económico”, ha llevado a un recrudecimiento de la crisis. “El déficit que les preocupa a los ciudadanos es el de los 100.000 parados más \[de alrededor de 310.000 en una comunidad con más de dos millones de habitantes\], que hay desde que Cospedal es presidenta”, denuncian los socialistas, con García-Page a la cabeza.

El PSOE acusa, además, al Gobierno regional de maquillar las cifras y de cumplir a costa de seguir endeudándose, lo que en opinión del consejero de Hacienda, es “un disparate”. “En Castilla-La Mancha el crecimiento de la deuda ha sido para financiar déficits pasados”, defiende Arturo Romaní. La diferencia, según el Ejecutivo de Cospedal, consiste en que el mecanismo de pago a proveedores —se acogieron 9.000 acreedores por un total de 3.000 millones de euros— convirtió la deuda con los proveedores en deuda bancaria. “El incremento de deuda financiera es una buena medida de cuánto se ha reducido la morosidad pública: es una buena noticia”, en opinión de Romaní.

El PP no ha llegado a ningún acuerdo de calado con el PSOE en esta legislatura y, dos años después, sigue escudándose en la herencia recibida de José María Barreda. Dos años que han sido un triunfo del bipartidismo en estado puro, puesto que en las Cortes de Castilla-La Mancha solo están representados los dos principales partidos. Y dos años en los que María Dolores de Cospedal ha logrado reducir el déficit a cambio</IL>, según la oposición, de “promover un modelo ideológico evidente: la privatización de la sanidad y el desmantelamiento de los servicios públicos”.

Mandar en Toledo y Madrid

María Dolores de Cospedal es presidenta de una de las comunidades más endeudadas. Tuvo que afrontar la reducción de un déficit desbocado. Pero también es la número dosdel PP. La secretaria general y, de facto, máxima responsable del día a día de un partido que lleva sumido en un laberinto desde el pasado enero, cuando estalló el caso Bárcenas.

Esta doble gestión ha multiplicado las críticas a la mano derecha de Mariano Rajoy al frente del PP. Un cuestionamiento cotidiano de la oposición en Toledo y que, en Madrid, procede también de los sectores que consideran incompatibles el compromiso de Gobierno y la delicada tarea de marcar el rumbo del partido mayoritario. En definitiva, se le reprocha que esté demasiado en la capital o demasiado en Castilla-La Mancha, sobre todo en los momentos más complicados del escándalo del extesorero. Cospedal siempre ha defendido la compatibilidad de sus cargos y, preguntada al respecto poco después del congreso de Sevilla, contestó con una ironía: “¿No se han enterado de que las mujeres podemos hacer dos cosas a la vez? ¿Por qué esto nunca se le planteó a Marcelino Iglesias?”.

Pero la pregunta que muchos se hacen dentro del PP es si seguirá gobernando Castilla-La Mancha y si volverá a ser candidata. Ella quiso zanjar las especulaciones públicamente asegurando que volverá a repetir y mostrándose además convencida de que el PP volverá a ganar porque los ciudadanos “verán los frutos” de los recortes. Esto, a pesar de que el año pasado más del 40% de los castellanomanchegos calificaba su actuación de “mala” o “muy mala” y a más del 65% les inspiraba “poca” o “ninguna” confianza, según el CIS. Además, incluso dentro del PP, hay quien admite que Emiliano García-Page, líder regional del PSOE, puede ser un adversario de peso.

La versión oficial, por tanto, es que Cospedal seguirá en Castilla-La Mancha. No obstante, algunos dirigentes populares la siguen situando en el próximo Gobierno de Rajoy o, incluso, como una de las posibles candidatas a la sucesión del presidente. De momento, sigue mandando en Toledo y en Madrid.

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