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El juez ordena a Munar acudir al juzgado dos días por semana, por riesgo de fuga

La exlíder de Unión Mallorquina se había declarado ayer “completamente indefensa”

Maria Antònia Munar y Miquel Nadal, ayer, en la Audiencia de Palma. EFE

A petición de la Fiscalía Anticorrupción, la Audiencia de Palma ha obligado a la exlider de Unió Mallorquina, Maria Antònia Munar, a personarse los lunes y los viernes de cada semana en el juzgado de su pueblo, Costitx. El juicio se iniciará el 19 de junio, tras el aplazamiento reclamado por Munar para que su nuevo abogado se informe de la causa. La fiscalía veía riesgo de fuga en Munar, la mujer que más poder manejó en Mallorca durante tres décadas.

Ayer, Maria Antònia Munar se había confesado “totalmente indefensa” ante la Audiencia de Palma, donde va a ser juzgada con una petición de seis años de cárcel por corrupción. La exlíder de Unió Mallorquina (UM) despidió a su abogado, el profesor Gabriel Garcías, y designó a otro defensor, el penalista que representa a Francisco Correa, de la trama Gürtel, José Antonio Choclán, quién ya sentó en el banquillo al juez Garzón. Munar juega fuerte las que pueden ser sus penúltimas cartas, tras una primera condena a cinco años y medio de cárcel, que ha de analizar el Tribunal Supremo.

Elegante, algo altiva –interrumpió hasta tres veces en réplica al magistrado presidente-, con el deje político que no abandonan los reos insulares, Munar afirmó haber padecido “seis años de sufrimiento y estrés“ por la investigación de la Fiscalía Anticorrupción en sus distintos casos. Años atrás fue operada de cáncer. Ahora pretende postergar la vista para que su nuevo letrado se informe. Para el fiscal Juan Carrau, se trata de una “maniobra, no solo para dilatar el proceso, sino para preparar la fuga o alterar fuentes de prueba".

Sus dos domicilios fueron registrados judicialmente durante dos jornadas, en búsqueda del rastro de su parte de los cuatro millones de euros que el millonario Román Sanahuja, de Sacresa, ha confesado que pagó en 2005 a la cúpula de UM en el Consell de Mallorca, por el negocio de compra de un solar público donde se podían construir 600 chalets.

La ex mano derecha de Munar, un corrupto preso, el exdiputado Tomeu Vicens, reconoció antes el episodio del cohecho de Sanahuja. Después de tres años entre rejas, asumió tener sus manos sucias en un reparto de pagos de la corrupción: los políticos se embolsaron 600.000 euros cada uno (Munar, Nadal y Vicens) y dos millones fueron para UM. Vicens retornó una parte, 120.000 euros como "muestra".

Munar está en soledad, en el extrarradio del poder, sin ‘clac’ en la puerta del tribunal, apenas una amiga que la anima y que se excusa en que está en prácticas de Derecho. En el banquillo no habla ni se mira con sus compañeros de causa. La ex todo (alcaldesa, consejera, presidenta de Mallorca y del Parlamento balear) está escoltada por ‘arrepentidos’, gente imputada que buscó abreviar sus penas narrando sus supuestos delitos y los propios.

Tomeu Vicens la destapó, y quien fue su ‘delfin’, Miquel Nadal -también imputado-, hizo un relato acusador, de “delator traidor” según el entorno de la líder. La palabra de Nadal la llevó a la condena en el anterior juicio. Para argumentar su indefensión, la ex presidenta de UM afirmó que la Fiscalía -en los registros- fisgó sus documentos para su defensa, que ‘volcó’ los datos de su ordenador y miró su diario de respuestas preparadas. En otro ámbito, lamentó que hasta cuatro fiscales permanecieran en la intimidad de su dormitorio mientras la policía intentaba abrir una de sus cajas fuertes.