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Monago pide un Pacto de Estado

Desde Extremadura para España

El presidente de Extremadura defiende la necesidad de alcanzar un pacto nacional como el de 1977 para hacer frente al “fin de ciclo” que, afirma, que se ha producido en España

Imagínense el cuadro: una región que pasa del segundo déficit más alto de España al más bajo, que duplicó su deuda en los últimos cuatros años y que hoy tiene la deuda más baja del país, que no ha tenido que acudir al Fondo de Liquidez Autonómica, que es la única comunidad en España con un presupuesto expansivo, la única que no tendrá que hacer recortes adicionales, la única que puede conceder ayudas para inversión a las grandes empresas, la única que dispondrá de grandes fondos comunitarios por parte de la Unión Europea durante el periodo 2014-2020; si les digo que esa comunidad es Extremadura quizás no me crean, pero es así. Por eso, entiéndanme muchas de mis reivindicaciones y luchas por Extremadura (un objetivo de déficit igual para todas las autonomías o el derecho de las regiones del sur al desarrollo son dos de ellas).

Durante casi dos años de Gobierno hemos tomado muchas decisiones: solicitar al Gobierno central subir los impuestos a los ricos, mantener el impuesto de patrimonio; nos opusimos y pagamos la paga extra a nuestros funcionarios; hemos luchado por nuestra industria de renovables e incrementado los impuestos a las nucleares; hemos aplicado deducciones para que el IVA cultural en Extremadura sea del 13% y no del 21%, lo mismo con el material escolar; hemos iniciado una reforma de nuestra ley electoral para que se abran las listas políticas en nuestra región a la sociedad civil; hemos sido pioneros en la aprobación de una la Ley de Transparencia; hemos estabilizado nuestras cuentas como nadie en España; hemos reducido la Administración pública con ahorros de más de 100 millones de euros (que para Extremadura es una fortuna, porque son más de 16.000 millones de las antiguas pesetas), y hoy hemos bajado el paro registrado en 4.000 personas y próximamente vamos a iniciar una bajada de impuestos.

Lo hemos podido hacer porque hemos conjugado la acción de Gobierno desde el diálogo y el progreso de nuestro pueblo. Los temas fundamentales no son de izquierdas ni de derechas, son asuntos extremeños, españoles y europeos.

Extremadura no es muy diferente a España. Diría incluso que hoy Badajoz se convierte en el mirador del país. Los acontecimientos de orden político, social y económico que se suceden en nuestra nación desde hace más de 10 años han alcanzado una velocidad de crucero tan vertiginosa que no queda ya nadie en España que no presienta la necesidad de un tiempo nuevo. El fin de ciclo es un hecho.

Creo que los mecanismos y los agentes que marcan la orientación general del país deben ser sometidos a una revisión profunda. Me refiero a Administraciones, instituciones, partidos políticos y grandes organizaciones sociales. Estoy plenamente convencido, y de hecho fui el primer dirigente del Partido Popular en pronunciarme en dicho sentido hace ahora exactamente un año y en este mismo periódico, en que esa revisión pasa por un gran pacto nacional, un pacto de estado al estilo de los Pactos de La Moncloa de 1977.

El primero en expresar una posición similar desde el PSOE desde hace tiempo ha sido el expresidente Felipe González. Hoy protagonizamos juntos un acto público en Badajoz para presentar en sociedad un ambicioso proyecto de captación de inversiones en la comunidad extremeña (Invest in Extremadura).

Él, andaluz y dirigente histórico del PSOE, y yo, extremeño y presidente del Partido Popular en mi región. Ambos, sobre todo y por encima de todo, españoles satisfechos de nuestra condición y orgullosos de colaborar estrechamente para ayudar a nuestro país y a cualquier parte del mismo que lo necesite. Siempre hay y debe de haber motivos para que las diferencias de color político o del lugar de nacimiento sean irrelevantes. Los desafíos a los que nos enfrentamos requieren que hoy todos nos centremos más en lo que nos une que en lo que nos separa.

Por eso desde Extremadura para España queremos enviar más que una imagen, un mensaje: es imprescindible que el espíritu de concordia no se quede en pronunciamientos retóricos como está sucediendo en los últimos días. Y que toda la sociedad española se ponga a disposición, junto al presidente Rajoy y no frente a él. Puede tener y tiene efectos prácticos directos en el progreso y el bienestar de un territorio la unión entre diferentes. Sobre todo, fuera de España. La Extremadura política y económica de hoy es un ejemplo claro de ello.

José Antonio Monago es presidente del Gobierno de Extremadura