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El príncipe Felipe a los jueces: “Sois merecedores de la mayor confianza”

Don Felipe pide a los jueces que asuman su tarea "con prudencia y fortaleza"

Una voz vibrante y poderosa, castrense, llenó la magnífica sala de conciertos para anunciar su llegada: “Su Alteza Real, el Príncipe de Asturias y de Girona”. A las 13.04, con apenas cuatro minutos de retraso sobre el horario previsto, don Felipe de Borbón descendió las escaleras del Auditori de Barcelona entre los encendidos aplausos de su público, 231 mujeres y hombres —ellas eran clara y vistosa mayoría— que desde este jueves son, con todas las de la ley, jueces. “Los miembros de la carrera judicial sois merecedores de la mayor confianza”, les dijo, en una explícita muestra de apoyo a su labor justo al día siguiente de la imputación de su hermana la infanta Cristina y en un mensaje que, aunque previsto con anterioridad, vino a corregir el enviado el día anterior por la Casa del Rey tras conocerse la imputación de la infanta y en el que la Zarzuela mostraba su “sorpresa” y apoyaba a la fiscalía en su recurso.

Aunque la ovación más larga del acto se la llevó la número uno de la promoción, Paloma Martín Mesa (trabajará en un juzgado de Úbeda, en Jaén), la del sucesor de don Juan Carlos se prolongó más de medio minuto y evidenció el afecto de los nuevos jueces hacia la Casa del Rey; no en vano, cuando asuman el cargo deberán jurar (o prometer) fidelidad a la Constitución... y al Rey.

El destino es caprichoso. don Felipe pudo haber participado en un evento de cualquier otra índole. Pero el calendario tenía una fecha marcada en rojo: la tradicional entrega de despachos a una nueva promoción de jueces. En principio, era el Rey quien debía presidir el acto. Pero no pudo hacerlo por sus conocidos problemas de salud. De modo que el heredero se encontró frente a frente con toda la cúpula judicial y con un pequeño ejército de jueces apenas 24 horas después de recibir una de las decisiones más dolorosas para él y su familia: la imputación de doña Cristina por su participación en el caso Nóos, el presunto desvío millonario de fondos públicos.

La histórica decisión del juez José Castro —este ya, todo un veterano curtido en mil batallas— de llamar a declarar a la Infanta como “cooperadora necesaria” de su marido, Iñaki Urdangarin, multiplicó el interés por escuchar al heredero al trono de España. La naturaleza del acto subrayó esa expectación. Aunque contenido y ajustado al protocolo, el Príncipe lanzó un claro mensaje de apoyo y “confianza” en los jueces y su independencia. El miércoles, tras conocer la noticia, La Zarzuela había expresado su “sorpresa” por el “cambio” de criterio del juez Castro en relación con la Infanta.

El buen juez debe reunir, según el Príncipe, algunas de las virtudes enumeradas por Platón: “Asumís un compromiso profesional fundamentado en valores sólidos, que deberéis llevar a cabo con prudencia y fortaleza”, afirmó en un discurso sin demasiados énfasis, breve —menos de diez minutos— y sin lugar para la sorpresa: no se despegó un solo milímetro de las dos páginas escritas.

Don Felipe no olvidó mencionar los estragos de la crisis. La misión de los jueces “cobra aún mayor trascendencia en momentos complejos, como los actuales, que exigen a todos afrontar con valentía retos y desafíos, y que demandan eficacia, seguridad y confianza”. Los nuevos profesionales, dijo, están “perfectamente preparados” y deben ser “rigurosos y comprometidos” con “la fundamental tarea de impartir justicia” y proteger “los derechos de los ciudadanos”.

Tras recibir los despachos, los jueces —sonrientes y con sus mejores galas— se arremolinaron en torno al Príncipe, que posó para la foto oficial y mantuvo con ellos una charla distendida.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, se marchó pocos minutos antes de que lo hiciera don Felipe de Borbón. En el acto tuvo la oportunidad de charlar con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, pero no lo hizo. Según aclaró Mas a la salida del recinto, solo se saludaron “cordialmente” porque el acto no era “propicio” para abordar asuntos de calado.

La copa posterior al acto, también tradicional, fue algo distinta de otros años. Hubo incluso un amago de veto al acceso a periodistas, finalmente superado: “Hoy no se puede pasar, las circunstancias son las que son”, afirmó una responsable de protocolo. “Es un día extraño, hay una cierta sensación de expectativa”, deslizó, divertido, un magistrado.

Tal vez esa sensación de vivir una jornada especial llevó al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, a subrayar su aprecio al Príncipe en su discurso, al inicio del acto: “Alteza: es un gran honor poder contar con vuestra presencia”, dijo Moliner, que deseó al Rey una “pronta recuperación” y agradeció “el apoyo de la Casa Real a los jueces españoles”. Flanqueado por el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, el presidente del Supremo pidió a los jueces que mantengan la confianza de los ciudadanos con su “independencia, imparcialidad e igualdad en la aplicación de la ley”, especialmente en un momento “complejo para nuestra sociedad”.

Los parabienes al Príncipe en el Auditori contrastan con la moción que, este jueves, aprobó el Ayuntamiento de Montblanc (Tarragona). Su pleno pidió que no utilice el título de conde de Montblanc. La resolución será notificada a La Zarzuela, informa Mercè Pérez.

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