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Ponga un emprendedor en su discurso (político)

Cinco leyes y una confusa red de fundaciones y asesores prometen el oro al joven empresario

Emprender es la palabra mágica, el mantra que inspira a políticos de todos los colores. Llegará el emprendedor y nos salvará de la crisis. A cambio, el gobernante le promete el paraíso: ayudas, rebajas fiscales, asesoramiento, financiación y premios, sobre todo muchos premios. Cinco leyes autonómicas (más otra en estudio en Castilla y León) y un decreto ley del Gobierno después, la situación es un caos y el panorama desolador: buena parte de las nuevas empresas son bares y tiendas.

Decenas de fundaciones, portales webs, semilleros, ventanillas únicas, agentes de emprendimiento y entidades públicas de dudosa eficacia se diseminan por el territorio nacional, de tal suerte que da la impresión de que hay más asesores que emprendedores en España. La iniciativa más imitada es la instauración del Día del Emprendedor con un guión inalterable: testimonio de jóvenes empresarios, discurso del político local y cóctel de clausura.

Expertos consultados coinciden en que hay más voluntad que acierto, demasiada propaganda y mucha confusión sobre el verdadero perfil de un emprendedor. Ninguno es capaz de elogiar el trabajo de una comunidad autónoma. “Tiende a confundirse emprendimiento con autoempleo, que es otra cosa”, señala Javier Megías, consultor y asesor de la Comisión Europea. “En Internet se huye de lo público porque te hace perder el tiempo”, dice Javier Martín, de Loogic. Más duro es Pedro Nueno, experto del IESE y fundador de sociedades de capital riesgo: “Generalmente, los políticos no saben de lo que hablan cuando se refieren a emprendedores. Han enfatizado tanto la idea de que es necesario emprender que corremos el riesgo de que los chicos jóvenes se pongan delante de un ordenador y se vean en el espejo como futuros Bill Gates, dejen de estudiar, consigan un subsidio de 5.000 euros y seis meses después descubran que se lo han gastado y no saben nada. Este es un efecto que nadie lo ha medido”. Nueno señala que España necesita “buenas nuevas empresas”: "Se mira a Estados Unidos y allí lo que ha pasado es que gente que ha hecho su carrera o ha investigado, luego ha trabajado y, en un momento dado, ha visto su oportunidad. No he visto una buena empresa que no necesite menos de 300.000 euros”, concluye. Las ayudas en España rondan entre los 1.000 y los 10.000 euros.

Un recorrido por las 17 Comunidades Autónomas evidencia un exceso de propaganda y descoordinación 

Lo más interesante para un emprendedor es que eliminen obstáculos a su alrededor (impuestos sobre todo) y que alguien financie su aventura. Y en este punto los expertos señalan también la figura del emprendedor por necesidad y la del cazador de subvenciones. Un ex alto cargo de un gobierno regional reconocía la disputa entre los consejeros de empleo y fomento por el dinero de las ayudas. “Se suele confundir con promocionar el autoempleo”, manifestó. “Y nunca nos gastábamos el dinero presupuestado para emprendedores porque no aparecían verdaderos proyectos”. Según una encuesta de Mapfre, el 26,8% de los jóvenes emprendedores tiene estudios primarios.

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