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Rajoy defiende a Mato de la presión de la oposición y de parte del PP

El entorno del presidente asegura que no tiene previstos cambios de gobierno

La ministra de Sanidad Ana Mato, durante un acto celebrado ayer en el Senado
La ministra de Sanidad Ana Mato, durante un acto celebrado ayer en el Senado EFE

Nadie conoce el nivel de presión que es capaz de soportar Mariano Rajoy sin mover un músculo. Pero los que le conocen dicen que es muy alto. Tanto en el Gobierno como en el PP, se especulaba con la idea de que el presidente entregaría, como se suele hacer en casi todas las crisis políticas, como acaba de hacer Ana Botella en Madrid, la pieza de Ana Mato para intentar calmar las aguas de su Gobierno, de su partido y sobre todo de la opinión pública. Pero, salvo sorpresa de última hora, el presidente no parece dispuesto.

La presión sobre Ana Mato no tiene nada que ver con los papeles de Bárcenas, que han afectado directamente al presidente del Gobierno. El caso de la ministra de Sanidad es una derivada de Gürtel, en el que a través de un informe policial de la UDEF han reverdecido las acusaciones de que la red pagó cumpleaños y viajes de la familia Sepúlveda-Mato.

La oposición ha pedido en varias ocasiones la dimisión de la ministra. Ayer mismo el PSOE señaló que su situación es “insostenible”. Pero lo más grave para la propia ministra es la presión que hay dentro del PP, o al menos una parte. La más clara ha sido Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, que en una reunión interna el miércoles señaló que ella habría forzado la dimisión de Mato. Otros dirigentes lo dicen en privado, y buena parte de los medios han pedido esa dimisión. En las redes sociales la presión crece.

Sin embargo, el presidente ha decidido resistir, al menos de momento. ¿Mantiene la confianza en Mato?, le preguntaron. “Mantengo la plena confianza en la ministra porque una de mis obligaciones es ser justo y creo que manteniendo la confianza soy justo. Porque ella lo merece, y además está siendo una magnifica ministra. Cuando la mantengo, lo hago porque soy justo, si pensara otra cosa pues estaríamos en otra situación”, aseguró.

El presidente: "Mantengo la confianza porque ella lo merece"

Con estos circunloquios tan típicos de Rajoy, el presidente está lanzando un mensaje sobre todo a su partido, el que más le preocupa, el único que podría forzar una salida de la ministra. Rajoy les pedía así que dejen de presionar. Para Aguirre, sin citarla, también tuvo un mensaje de rechazo. Dijo que también apoya el coraje de Dolores de Cospedal, a quien la expresidenta de Madrid criticó en esa reunión interna por su debilidad al encarar esta crisis.

En las cercanías del Gobierno había muchas especulaciones sobre un posible cambio del equipo para tratar de salir del atolladero en el que le han metido los papeles de Bárcenas. Hay varios ministros quemados, pero el más señalado es Cristóbal Montoro, responsable de la amnistía fiscal a la que se ha acogido Bárcenas. El ministro está intentando recuperarse del golpe con una iniciativa para evitar que el extesorero pueda regularizar ese dinero, más de 10 millones de euros.

En el entorno de Rajoy, aun admitiendo que solo el presidente tiene la última palabra y de estas cuestiones no habla con casi nadie, están convencidos de que no hay ningún cambio de Gobierno en marcha. Los que más conocen al presidente aseguran que si se plantea hacer algo será en cuando la tormenta haya amainado por completo, y aún así esperará un poco más. Muchos hablan del verano pero los más veteranos creen que Rajoy intentará esperar sin cambios incluso hasta las elecciones europeas de 2014.

La entrada de Javier Arenas en el Gobierno, que muchos daban por hecha hace meses, se pospone de momento. Arenas, que sigue siendo una persona de absoluta confianza del presidente, ha aparecido con Rajoy y otros miembros conocidos de la cúpula en los papeles de Bárcenas.

Lo único que podría entorpecer estos planes de resistencia de Rajoy sería que Mato no aguantara la presión y decidiera dimitir. En el entorno de la ministra aseguran que ella quiere aguantar porque se siente inocente —insiste en que era su exmarido quien negociaba con Francisco Correa y ella desconocía esos pagos— y también porque irse sería, en su opinión, una forma de admitir implícitamente su culpabilidad.

Mato ha decidido defenderse. Y aunque está evitando a los medios y aún no ha ofrecido una rueda de prensa desde que estalló el escándalo con el nuevo informe de la UDEF, sí ha logrado que el director de la empresa Interglobo explique que los conocidos confeti no eran para el cumpleaños de su familia sino para la fiesta del ascenso a primera del Getafe. A esos errores y al hecho de que su imputación ya fue desestimada por el juez Antonio Pedreira (por prescripción del delito) se aferra para defender su posición.