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El PSC presiona para que el PSOE apoye el discurso federalista

Rubalcaba muestra su “respeto” a quien decida ir a la marcha de la Diada

Aplazada hasta fin de año la resolución para que los diputados del PSC no tengan que someterse a la disciplina de voto en cuestiones catalanas

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, junto a Carme Chacón, en el comité federal.
El primer secretario del PSC, Pere Navarro, junto a Carme Chacón, en el comité federal. EFE

Alfredo Pérez Rubalcaba mostró su preocupación por esas tensiones territoriales y emplazó al PSOE a entender y apoyar a los socialistas catalanes. A su juicio, el PSC tiene un papel fundamental entre el nacionalismo y la derecha catalana, con el denominado "catalanismo de izquierdas", que es el que "ha garantizado una relación de Cataluña con el resto de España".

Contrariamente al federalismo, el nuevo protocolo de relaciones para hacer más visibles a los diputados del PSC no salió a la palestra. Deberá esperar al menos hasta final de año, coincidiendo con el primer aniversario del congreso que encumbró a Navarro al liderazgo de los socialistas catalanes y que en una de sus resoluciones se comprometió a negociar.

Descartada en ese cónclave la reclamación del grupo parlamentario propio que exigía un sector de la militancia, lo que pretenden ahora los socialistas catalanes es que, llegado el caso, sus diputados puedan desmarcarse de la disciplina de voto del PSOE en las Cortes y votar de manera distinta en los asuntos que afecten al autogobierno de Cataluña.

Mientras no exista ese acuerdo, no parece que el PSC vaya a marcar perfil propio y el pacto no se sitúa, como mínimo, hasta después de las elecciones autonómicas vascas y gallegas del 21 de octubre. Fuentes de la dirección de los socialistas catalanes lo ubican incluso para bien entrado el próximo otoño y con la fecha límite de referencia de final de año.

Mientras tanto, aumentan cada vez más las voces en el seno del PSC a favor de desmarcarse del PSOE y resultan incomprensibles algunas votaciones como la sucedida el pasado mes de julio en el Congreso, cuando los diputados socialistas españoles y catalanes votaron en contra del corredor ferroviario mediterráneo. "Un error imperdonable", se justificó después el PSC.

La dirección federal del PSOE ha mantenido tres reuniones con la del PSC y hasta ahora no se ha podido cerrar el acuerdo. "No está maduro, necesita más debate", se asegura desde la calle de Ferraz. "Nos hemos intercambiado papeles y en eso estamos, en seguir hablando", explica, por su parte, Daniel Fernández, secretario de organización del PSC. Es decir, buenas palabras, pero sin nada firmado para dibujar un nuevo marco de relaciones entre ambos partidos.

El PSC justifica el retraso por la situación económica que atraviesa España, que sitúa este tema en una cuestión totalmente secundaria, pero el aumento del sentimiento soberanista que se está viviendo en Cataluña ha encendido las alarmas en el PSOE.

Navarro no se reunió ayer con Rubalcaba. El próximo domingo ambos líderes volverán a coincidir en Gavà (Baix Llobregat) en la Fiesta de la Rosa, pero es muy probable que tampoco hablen del nuevo marco de relaciones.

Contrariamente al federalismo, el nuevo protocolo de relaciones para hacer más visibles a los diputados del PSC no salió a la palestra. Deberá esperar al menos hasta final de año, coincidiendo con el primer aniversario del congreso que encumbró a Navarro al liderazgo de los socialistas catalanes y que en una de sus resoluciones se comprometió a negociar.

Descartada en ese cónclave la reclamación del grupo parlamentario propio que exigía un sector de la militancia, lo que pretenden ahora los socialistas catalanes es que, llegado el caso, sus diputados puedan desmarcarse de la disciplina de voto del PSOE en las Cortes y votar de manera distinta en los asuntos que afecten al autogobierno de Cataluña.

Mientras no exista ese acuerdo, no parece que el PSC vaya a marcar perfil propio y el pacto no se sitúa, como mínimo, hasta después de las elecciones autonómicas vascas y gallegas del 21 de octubre. Fuentes de la dirección de los socialistas catalanes lo ubican incluso para bien entrado el próximo otoño y con la fecha límite de referencia de final de año.

Mientras tanto, aumentan cada vez más las voces en el seno del PSC a favor de desmarcarse del PSOE y resultan incomprensibles algunas votaciones como la sucedida el pasado mes de julio en el Congreso, cuando los diputados socialistas españoles y catalanes votaron en contra del corredor ferroviario mediterráneo. "Un error imperdonable", se justificó después el PSC.

La dirección federal del PSOE ha mantenido tres reuniones con la del PSC y hasta ahora no se ha podido cerrar el acuerdo. "No está maduro, necesita más debate", se asegura desde la calle de Ferraz. "Nos hemos intercambiado papeles y en eso estamos, en seguir hablando", explica, por su parte, Daniel Fernández, secretario de organización del PSC. Es decir, buenas palabras, pero sin nada firmado para dibujar un nuevo marco de relaciones entre ambos partidos.

El PSC justifica el retraso por la situación económica que atraviesa España, que sitúa este tema en una cuestión totalmente secundaria, pero el aumento del sentimiento soberanista que se está viviendo en Cataluña ha encendido las alarmas en el PSOE.

Navarro no se reunió ayer con Rubalcaba. El próximo domingo ambos líderes volverán a coincidir en Gavà (Baix Llobregat) en la Fiesta de la Rosa, pero es muy probable que tampoco hablen del nuevo marco de relaciones.

Cataluña estuvo ayer muy presente en el comité federal del PSOE, el primero desde que Alfredo Pérez Rubalcaba asumió el mando. El independentismo, la Diada que se celebra mañana y la “creciente tensión” entre Cataluña y el resto de España —en palabras de Rubalcaba— estuvieron encima de la mesa.

El primer secretario del Partit dels Socialistes (PSC), Pere Navarro, animó a que el PSOE abandere “sin complejos” un discurso federal para evitar “insoportables tensiones identitarias”. “España será federal o corre el riesgo de disgregarse. Será federal o no será”, dijo. Navarro expresó su preocupación por la “deriva” independentista que cree que está provocando el Gobierno de Artur Mas (CiU) y que podría llevar “a un enfrentamiento civil de consecuencias inciertas y alarmantes”.

Rubalcaba mostró también su “preocupación” por esas tensiones territoriales. “He pedido al comité federal que entendamos cuál es la posición del PSC, que reflexionemos sobre ello”, afirmó, aunque también dijo que en este asunto “el PSC tiene su posición propia”. A su juicio, el socialismo catalán juega un papel fundamental entre el nacionalismo y la derecha de Cataluña con el denominado “catalanismo de izquierdas”, que es el que “ha garantizado una relación de Cataluña con el resto de España”.

El secretario general ha entrado también en la polémica generada por el anuncio de algunos cargos del PSC de que estarán en la manifestación independentista de la Diada, este martes. El alcalde de Lleida, el socialista Àngel Ros, ha confirmado su presencia, así como las exconsejeras del tripartito Montserrat Tura y Marina Geli. La mayor parte del Gobierno catalán —Artur Mas no asistirá pero la respalda— acudirá a la marcha.

Rubalcaba opinó que la asistencia a esa marcha es un asunto de sus compañeros catalanes y mostró su “respeto”. “Decidan lo que decidan van a tener mi apoyo”, afirmó. “Las personas o militantes que vayan, no sé si son muchos o pocos, son personas libres para participar en esa manifestación”, zanjó también la número dos del PSOE, Elena Valenciano.