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Los conflictos de mineros y transportistas amenazan con colapsar Asturias

El Gobierno de Javier Fernández apenas tiene una semana de respiro

Mineros y transportistas colapsan hoy 20 calzadas

Mineros hacen acopio de piedras durante la protesta en Ciñera, León. Vídeo: ATLAS

El nuevo Gobierno socialista asturiano, que apenas hace semana y media que tomó posesión, no solo se enfrenta a la amenaza de intervención por el Gobierno central si no culmina en tiempo y forma el plan de ajuste fiscal que no resolvió su antecesor y del que ya ha remitido un avance al Ministerio de Hacienda. Ahora, además, afronta una fuerte convulsión social, con la región patas arriba y sumida en dos conflictos (el de los mineros y el de los trabajadores del transporte) que amenazan con colapsar la comunidad.

Las escenas de guerrilla urbana que conoció Asturias durante los convulsos años de las reconversiones industriales de sus principales sectores básicos, en los años 80, están reviviéndose de nuevo estos días con mineros protagonizando contundentes enfrentamientos con la policía, cortes con barricadas de carreteras, autovías y autopistas (este miércoles hubo 20 calzadas afectadas) y la paralización de los medios colectivos de transporte por los trabajadores del sector y los piquetes.

El conflicto minero arrancó el 23 de mayo, pero desde la medianoche del domingo al lunes se ha sumado la paralización casi total del transporte de viajeros por carretera y parcial del de mercancías. Algunos camiones circulan en convoyes bajo protección policial. Las empresas han denunciado agresiones y sabotajes a los vehículos destinados al cumplimiento de los servicios mínimos. Varias ciudades están sin autobuses desde el lunes, no hay transporte escolar y los servicios regulares interurbanos y suprarregionales apenas operan. Hasta ahora se han producido varios heridos en los disturbios.

Las minas de hulla y de antracita, situadas en las cuencas centrales del Caudal y del Nalón y en el suroccidente de la comunidad, permanecen paralizadas desde el 23 de mayo, al igual que las explotaciones carboneras de Castilla y León, Aragón y otras comunidades, contra el plan de ajuste del Gobierno central, del PP, que se ha propuesto reducir en el 63% las ayudas al sector carbonero nacional. Sindicatos, trabajadores y empresarios aseguran que este recorte contundente abocará al cierre inmediato de los pozos y el fin de la actividad extractiva, una industrial consustancial a la estructura productiva asturiana desde el siglo XIX.

Desde el día 29, cinco mineros permanecen encerrados en la séptima planta del pozo Candín, en Langreo, a 600 metros de profundidad, y otros tantos en la novena planta del pozo Santiago, en Aller, a 500 metros de la superficie, y aseguran que no depondrán la protesta mientras el Ministerio de Industria no reconsidere su decisión. Otro grupo de mineros protagoniza una acampada en Oviedo frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Asturias.

El nuevo consejero de Economía y Empleo, el socialista Graciano Torre, exalcalde de un municipio minero y con experiencia en este tipo de conflictos (fue consejero de Trabajo y Promoción de Empleo entre 2001 y 2003 y de Industria y Empleo en el periodo 2003-2007) trata de aplacar los ánimos y de mediar. Pero no ha logrado por ahora atenuar la crispación ni impedir la nueva escalada de la tensión tras fracasar la mediación que se produjo durante todo el domingo y en los días posteriores para evitar el paro general del transporte. En este caso el conflicto estalló por un desencuentro entre sindicatos y patronales por la negociación del convenio colectivo.