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Tomás Gómez repite como líder del PSM con un 59% de los votos

El renovado líder consigue el 59% de los votos en el congreso de los socialistas madrileños

Los partidarios de Sánchez Acera temen ahora su eliminación de los órganos de Gobierno

Este domingo se conocerá la ejecutiva y si se opta por la integración

Les pidió mantener la apuesta y los delegados del congreso han aceptado el envite. Tomás Gómez, de 43 años, será durante otros cuatro años el secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM). Con una diferencia de 175 votos más que su rival, Pilar Sánchez Acera, Gómez repetirá como líder, tras alcanzar el 59,2% de respaldo. Era lo previsible, porque Gómez no solo revalida el cargo, sino que partía como favorito, ya que durante todo el proceso ha controlado el aparato regional, que es el que ha organizado este proceso de selección. También porque, como ya ocurrió en el congreso de Sevilla, se ha hecho evidente que los socialistas, que viven sus tiempos más bajos, prefieren no correr riesgos con experimentos para quien debe estar al frente de la organización interna. No obstante, Gómez ha cosechado un 41% de votos en contra, los de los delegados que han apoyado la candidatura de Sánchez Acera. Los partidarios de esta, que la han recibido con aplausos tras la derrota, subrayan la fuerte oposición interna que se mantiene contra Gómez.

"Un proyecto necesita cultivarse y madurar, no se puede abandonar a la primera dificultad, uno no puede ser agricultor si le aburre ver crecer la cosecha", había lanzado Gómez por la mañana durante el discurso ante el plenario. "Y la cosecha, tarda en crecer".

Las cifras del congreso

965 delegados acreditados

963 votantes

13 blancos

1 nulo

Gómez 562 votos 59, 22%

Sánchez Acera 387 votos 40,78%

El líder socialista reprochaba así a quienes vienen cuestionando su proyecto y pedía más tiempo para ponerlo en marcha. Y recordaba que solo se ha presentado en unas elecciones, las pasadas autonómicas del 22 de mayo, que perdió con el peor resultado que ha tenido el PSM en su historia (26,23%). Pero los delegados le han otorgado ahora la posibilidad de seguir al frente, aunque hasta dentro de dos años no se verá si también es el candidato electoral.

Este es el primer congreso que Gómez gana sin el apoyo directo de Ferraz. En las dos ocasiones anteriores, la dirección nacional, encabezada entonces por José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, dieron la orden expresa de que se respaldara al líder madrileño. Y así lo hicieron incluso los que en las últimas semanas han impulsado una candidatura alternativa, la de Pilar Sánchez Acera. Ahora, y pese a lo que el propio Gómez ha querido dar a entender, no ha encontrado respaldo en el nuevo equipo de Ferraz, pero tampoco lo ha tenido su rival. Tanto el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, como su número dos, Elena Valenciano, han evitado interferir en el proceso, y eso que ambos militan en Madrid. No han apoyado expresamente a ninguno de los dos aspirantes durante la campaña y solo acudieron a la inauguración, el pasado viernes. Pasada la votación, la llamada de felicitación de Rubalcaba ha sido una de las primeras. Luego llegaron también las de Valenciano y las de la propia Sánchez Acera. 

Frente a Gómez, Sánchez Acera, la candidata que había apoyado a Rubalcaba, pero que trataba de desvincularse de Ferraz a toda costa, no convenció a la mayoría con los tiempos de cambio que proclamó durante su discurso. No funcionaron ni sus guiños al sindicalismo, a las mujeres, a las Juventudes, incluso a la transparencia y al compromiso ético -en clara referencia a la secretaria de Organización, Trinidad Rollán, a la que Gómez ha mantenido pese a estar condenada por prevaricación-; tampoco las críticas a la apatía. "Nos hemos acostumbrado en el PSM a promesas de cambio que se desvanecen y nos conducen a la resignación", había intentado ella convencer a los delegados.

Pero más que los discursos, lo que ha permitido vencer a Gómez ha sido el haber tenido más tiempo para afianzar los apoyos -Sánchez Acera apenas ha tenido 10 días para hacer campaña-, tener el poder, porque él ya era el líder, de ofrecer puestos y promesas, contar con una federación que ha llegado a marzo muy cansada de los continuos procesos internos (desde 2007 se han celebrado tres congresos ordinarios, dos extraordinarios y unas primarias, sin contar los de ámbito federal) y también el golpe de efecto final de haber arrastrado a significados apoyos de Sánchez Acera.

La noche del viernes, cuando apenas hacía unas horas que había comenzado el cónclave, comenzó a circular la noticia de que el diputado regional Óscar Iglesias, uno de los nombres que los críticos barajaron para presentar ante Gómez antes de decantarse por Sánchez Acera, se había pasado de bando. "Es más una cuestión de imagen que la pérdida de apoyos importantes", terciaban desde la candidatura que ahora ha perdido. Destacaban que el resultado es bueno, pese a que Sánchez Acera apenas ha podido hacer 10 días de campaña y tenía que darse a conocer.

Ahora los críticos de Tomás Gómez temen ser apartados completamente de las estructuras del partido. "Nos van a laminar", aseguraban algunos de ellos.