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ANA PASTOR |FOMENTO

Una médica para la obra pública

Esta tecnócrata es más eficaz y está más cómoda en intensas deliberaciones que dando mítines

Ana Pastor, en una imagen datada en julio pasado.

Que Ana Pastor Julián (Cubillos de Pan, Zamora, 1957) iba a ser ministra en el primer Gabinete de Mariano Rajoy estaba fuera de duda. Que lo fuera a ser de Fomento es lo inesperado. Con ello esta médica de formación, funcionaria de carrera, añade un nuevo jalón a una dilatada carrera que ha tenido siempre al presidente del PP como principal valedor. Con él ha sido sucesivamente subsecretaria de Educación, de Presidencia e Interior, hasta que se convirtió en su propia jefa al asumir entre 2002 y 2004 el Ministerio de Sanidad con el último Ejecutivo de José María Aznar.

Siempre fiel a su jefe y al margen de las camarillas más visibles del PP, Pastor ha ocupado un puesto clave dentro del PP durante los más de siete años recientes de oposición como coordinadora de Participación Social del Partido Popular, encargada de temas tan espinosos últimamente como sanidad, educación o dependencia, además de vicepresidenta segunda del Congreso.

Con su nombramiento, Rajoy premia su fidelidad y reconoce su carácter de tecnócrata, más eficaz y cómoda en intensas deliberaciones o manejando fajos de papeles que dando mítines. De hecho, pese al cargo que ha ocupado en los últimos siete años, ha limitado su presencia en los medios a lo indispensable, dejando preferentemente que fueran otros quienes se pronunciaran contra la ley que permitía el matrimonio de personas del mismo sexo, la reforma de la regulación del aborto o las polémicas educativas. Cuando se le ha preguntado directamente, su discurso en estos asuntos ha sido fiel al argumentario de su partido, pero sin ir más allá.

Durante su etapa como ministra de Sanidad, completó la reforma del sistema con las transferencias a las comunidades que formaban parte del antiguo Insalud, y lideró las primeras conversaciones con los laboratorios para recortar el gasto en medicamentos –con un éxito desigual- o conseguir compensaciones a cambio. Dejó dos leyes fundamentales para el sector: la de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, y la de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que junto con la Ley General de Sanidad que aprobó Ernest Lluch son las bases –que seguramente habrá que reformar- del actual sistema. En su nuevo cargo Pastor tendrá que lidiar con los recortes en obras públicas o con su relanzamiento como medida de fomento del empleo. Que sea un área nueva para ella seguramente no le será un problema, ya que tiene una capacidad de trabajo y una dedicación que ha hecho que, matices ideológicos aparte, todos los sectores con quienes ha tratado anteriormente, sobre todo el sanitario, tengan una buena imagen de ella.

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