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Escándalos en otras familias reales

La frontera entre los negocios y el tráfico de influencias es difusa en las monarquías

Isabel II en una recepción oficial en Buckingham Palace

La frontera entre los negocios, los asesoramientos y el tráfico de influencias ha sido difusa en algunos asuntos investigados y relacionados con miembros de las monarquías. Las casas reales del Reino Unido, Bélgica y Holanda han tenido que afrontar situaciones comprometidas de algunos de sus miembros.

Andrés, el segundo hijo varón de la reina Isabel, desató la polémica a raíz de la venta de su mansión en el campo a un magnate de Kazajistán por 19 millones de euros. El empresario Kenes Rakishev, yerno de un ex primer ministro de la república ex soviética, pagó casi cuatro millones por encima del precio de salida para adquirir la que fuera residencia de Andrés y Sarah Ferguson, ahora divorciados. El dato tiene especial relevancia porque en el momento de sellarse la operación, el pasado verano, no había otros interesados en comprar el fabuloso inmueble. El palacio de Buckingham intentó refutar las acusaciones de que Andrés -cuarto en la línea de sucesión al trono- explotó su condición de embajador del comercio británico para desprenderse de una casa que llevaba cinco años en el mercado. Meses después su ex esposa fue grabada con una cámara oculta mientras mantenía un reunión con unos empresarios a los que les pedía dinero por mediar ante Andrés para que estea su vez les ayudara a cerrar una importante negociación.

Alberto de Bélgica hizo un llamamiento a su hijo menor, el príncipe Laurent, durante un mensaje navideño tras haber sido implicado como presunto cómplice por un oficial acusado de desviar 2,1 millones de euros de la Marina. En los primeros párrafos de su discurso televisado, el monarca reconoció que se han producido "a menudo" casos de "abusos de bienes sociales o de recursos públicos". "Ninguna persona está por encima de la ley y la justicia debe poder hacer su trabajo con toda independencia", afirmó. También consideró que, una vez que la justicia se ha pronunciado, le parece "equitativo que la reparación concierna a todos los que se han beneficiado" de este tipo de delitos. Laurente se encuentra muy apartado de la vida social y oficial de Bélgica y se le ha retirado la asignación que recibía.

Guillermo y Máxima de Holanda han recibido muchas críticas su afición a las vacaciones exóticas y las villas costosas

A pesar de la enorme popularidad de los príncipes herederos de Holanda, Guillermo y Máxima han recibido muchas críticas su afición a las vacaciones exóticas y las villas costosas.

Hace un año, pagaron una parte de la casa que mandaron construir en Machangulo, al sur de Mozambique, a un agente inmobiliario de dudosa reputación. Si bien Guillermo y Máxima abonaron sus impuestos, el intermediario disponía de una cuenta en la isla de Jersey, un paraíso fiscal en el Canal de la Mancha. La propiedad está ahora a la venta tras la polémica que provocó su compra.

En Holanda también se recuerda que el fallecido príncipe Bernardo, esposo de la reina Juliana, y padre de la actual, Beatriz, en 1976 y en calidad de embajador extraordinario de los Países Bajos, medió en un contrato para la compra de unos aviones de combate F-104. La compañía estadounidense Lockheed logró el encargo oficial. A cambio, Bernardo recibió una comisión de un millón de dólares que finalmente y en vista de la polémica destinó a obras solidarias.