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Transparencia política con carencias

El formato elegido para publicar las declaraciones de los parlamentarios y la falta de control cuestiona su eficacia

El pleno del Congreso.
El pleno del Congreso.

La decisión estrenada ayer por las webs del Congreso y el Senado de publicar las declaraciones de patrimonio de los parlamentarios ha sido un paso histórico hacia la transparencia política. Pero es un gesto mejorable. Pese a haber despertado un inusitado interés en su primer día, hasta el punto de colapsar las web de las dos Cámaras, la medida tiene algunas carencias: la manera de presentar esta información representa un escollo para su tratamiento posterior, la falta de control ha permitido que los datos aportados no sean homogéneos y la ausencia de verificación llegó a provocar la queja de algunos parlamentarios por errores en los documentos.

“La iniciativa está bien, pero puede hacerse mejor”, explica Carlos de la Fuente, responsable de Open Data de la Fundación CTIC de Gijón. “La carencia fundamental es que los documentos están en formato PDF y que por tanto no se pueden reutilizar”. Este experto recuerda que la Ley 37/2007 sobre reutilización de la información en el sector público “insta a que cualquier dato público sea susceptible de ser reutilizado”. Eso permitiría, argumenta, hacer comparaciones, utilizar series históricas y generar nuevos contenidos y aplicaciones a partir de estos documentos, lo que facilitaría el trabajo de investigación. Un ejemplo: una serie histórica que recogiera el patrimonio de los parlamentarios permitiría a un historiador analizar la evolución económica a lo largo de un periodo de tiempo.

“La legislación española, que es acorde con la europea, no obliga a que los documentos sean reutilizables”, recuerda De la Fuente. “Pero insta a que se haga, porque es bueno para la transparencia y para el desarrollo económico, siempre que se permitan hacer aplicaciones de valor, y que se haga bien”. Y para ello, precisa, es necesario utilizar formatos abiertos –no asociados a una aplicación informática concreta- y estándar.

"Esto es un levísimo gesto de intentar ser transparente", dice un experto

Es la misma opinión de Álvaro Ortiz, empresario de Internet y miembro de la organización ProBono publico, una iniciativa española para promover el acceso público a determinada información y que sigue la filosofía open data, el movimiento internacional que pretende que determinados datos, especialmente los de la Administración y las grandes corporaciones, sean de acceso libre y sin restricciones para todo el mundo. “Esto es un levísimo gesto de intentar ser un poco transparente”, asegura sobre la iniciativa parlamentaria. “Pero no puede considerarse open data”, advierte. “Para ello, deberían estar en un formato accesible, estructurado y, además, tienen una falta de rigor considerable”.

Alicia Sánchez Camacho, pidió un préstamo de 700.000 euros, pero no incluyó ningún bien que lo justifique

También Javier de la Cueva, abogado especialista en Derecho informático, critica el soporte elegido para publicar las declaraciones de los parlamentarios. “El formato en PDF con imágenes incrustadas es inútil para extraer información”, explica. Y recuerda que ya la Cámara de los Comunes británica cometió el mismo error en junio de 2009 cuando publicó en su web los datos sobre los bienes de sus parlamentarios. Entonces, fue el diario The Guardian el que puso a disposición de los lectores una aplicación online para que le ayudaran a trasladar toda la información a ficheros reutilizables para poder cruzar la información. Ahora se ha puesto en marcha una iniciativa similar en España que, con el nombre de Adopte un senador, pretende convertir los documentos de PDF en ficheros Excel.

Pero De la Cueva también cuestiona la falta de control de la información facilitada por los diputados y senadores españoles. Eso ha permitido que varios diputados no hayan registrado ninguna declaración, que otros se hayan limitado a volver a presentar la antigua declaración de actividades, que no se hayan declarado bienes porque figuran a nombre de los cónyuges o de la familia y que muchos hayan ofrecido información parcial o incompleta. De la Cueva pone como ejemplo de esto último el caso de la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, que declaró haber solicitado préstamos por valor de 700.000 euros, pero que no ha incluido ningún bien que justifique una inversión tan importante. “¿Es una hipoteca? ¿Ha dilapidado en dos años todo ese dinero?”, se pregunta este abogado.

Pero hay más. En las declaraciones publicadas también se dan episodios de picaresca para eludir que se refleje un patrimonio abultado. Podría ser el ejemplo del presidente del PP, Mariano Rajoy, que declara un patrimonio de 597.442 euros, pero también cuatro casas, una oficina y una plaza de aparcamiento, sin especificar el valor de ninguna de ellas. Esta triquiñuela la han utilizado otros muchos parlamentarios, que no especifican el valor catastral de sus propiedades inmobiliarias, ni tampoco la superficie.

La falta de verificación de los datos aportados por los parlamentarios provocó la queja de una veintena de diputados porque los datos publicados eran incorrectos. Por ejemplo, el exministro socialista Jesús Caldera aseguró que le habían puesto una vivienda de menos. “¿Quién inspecciona que estos datos sean ciertos?”, plantea el abogado De la Cueva. “Falta una normativa lo suficientemente fiscalizadora para que esto sea eficaz”. Por ello, considera que debería establecerse una normativa más precisa que detallara qué es lo que deben declarar los parlamentarios y, sobre todo, que se estipulara que una declaración falsa llevara aparejada la pérdida del acta parlamentaria. “Si un diputado miente, que quede despedido”, argumenta.

Adopte un senador

Bajo el nombre de Adopte un senador ha surgido en Internet una iniciativa, promovida por David Cabo de ProBono publico, y el abogado Javier de la Cueva, para convertir en información reutilizable los documentos en PDF que han publicado las webs del Congreso y el Senado con las declaraciones de patrimonio de los parlamentarios. Un proyecto que, en la mañana de ayer, ya tenía unos 40 voluntarios trabajando, según sus promotores. 

El trabajo consiste en convertir los documentos de imagen de PDF en ficheros excel a través de una aplicación abierta a través de Google Docs. "Esa hoja de cálculo permitirá luego cruzar datos y saber quiénes son los parlamentarios, su patrimonio medio, quién tiene más , el norte frente al sur... y hacer estadísticas, series históricas y gráficos de trayectoria", explica De la Cueva. 

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