África No es un país
Coordinado por Lola Huete Machado

La historia de Guinea Ecuatorial como nunca te la han contado

Bellaterra junto con Casa África publican la revisión y actualización de una obra seminal, considerada un clásico: ‘Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial’

Donato Ndongo.
Donato Ndongo.EL PAÍS

La necesidad de conocer la propia historia es lo que llevó, en 1977, a un joven de apenas 25 años, Donato Ndongo, a escribir esta obra, cuya última edición actualizada y ampliada, ya está disponible gracias a la alianza entre Bellaterra y Casa África. Dicha obra se retrotrae al siglo XV, pasando por el período colonial y la Guinea independiente, dedicando a esta última más de las dos terceras partes del libro: las que contemplan los años entre 1968 y 1982. Aunque se explaya por más de 600 páginas entre capítulos, cronología y notas complementarias, es en palabras del propio escritor, “una primera aproximación a la verdadera historia de Guinea Ecuatorial”.

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El ingente y minucioso trabajo intelectual llevado a cabo por Ndongo no deja de sorprender por el estilo elegido. Una clara voz de fondo –la del colonizado, tan necesaria de oír tal y como se resalta en el prólogo– va levantando el turbio velo que el colonialismo impuso a base de manipulaciones o, a lo sumo, medias verdades en su discurso edulcorado. No por ello deja de indagar en lo que los “suyos” también les hicieron creer y que, página tras página, es desvelado.

Los primeros en descubrir esta parte del golfo de Guinea fueron los portugueses. La historia oficial mantiene que España tomó posesión de aquel territorio, uno de los países más pequeños de África (casi del mismo tamaño que Galicia), “para civilizar y cristianizar”. “Sin embargo, ninguna de esas palabras figura en los tratados de cesión con Portugal (1777 y 1778). La única razón fue poseer una cantera propia de aprovisionamiento de esclavos para sus dominios americanos”, explica Ndongo.

Con el colonialismo llegó la desposesión, la anulación de los guineanos, la asimilación cultural y el primer peldaño, “el complejo de incultura”. Todo lo que acontecía en la metrópoli (República, Guerra Civil y franquismo) tenía su reflejo en la colonia. “La geografía y la historia eran únicamente las de España: la expulsión de los árabes, los Reyes Católicos, el descubrimiento de América, el Imperio... Y poco más”, relata el autor en el libro.

Con el colonialismo llegó la desposesión, la anulación de los guineanos, la asimilación cultural y el primer peldaño, “el complejo de incultura”

Los cimientos del poder colonial comenzaron a tambalearse en 1942 y empujaron al nacimiento del nacionalismo guineano. Tras la independencia en 1968, las primeras elecciones arrojaron otra nueva situación paradigmática. Se había expandido la idea de que los “nativos” eran los negros más civilizados de África y gozaban de un nivel envidiado por los países colindantes. Sin embargo, ganó Francisco Macías, “el menos proespañol de los candidatos”, matiza el autor.

A España le importaba y mucho la situación que se vivía en Guinea. Las grandísimas ventajas económicas que proporcionaba el país africano les habían hecho reticentes a dar la independencia a su colonia. Pero lo cierto es que cinco meses después, los españoles eran expulsados de manera humillante. La respuesta fue declarar en 1971 “materia reservada” (Suárez la levantó en 1976) todo lo relacionado con Guinea, privando de información a su país y al mundo. Entre la información ignorada, todos los crímenes cometidos por Macías.

En opinión del escritor, los guineanos deseaban la independencia porque con ello terminaba la opresión colonial, pero querían mantener estrechos vínculos con España: ser un país hispánico más. Y Macías parecía encarnar ambas aspiraciones. “Todo se frustró por la ceguera y prepotencia del Gobierno español y la incapacidad manifiesta de un presidente que se dejó llevar por la verborrea demagógica y no supo hacer frente a los primeros desafíos radicalizado hasta convertirse en uno de los peores tiranos de su tiempo”, explica Ndongo.

Afrofascismo es la palabra con la que designa Ndongo al régimen de Macías. Éste, bajo el manto de “libertador”, impuso su discurso –aceptado por progresistas del mundo y amparado por el secretismo oficial– y se dedicó a gobernar de manera despótica, imponiendo un minucioso sistema represivo, y a exterminar a la población hasta dejarla exhausta. Un drama de dimensiones colosales que sufrió un pueblo cuya “inmadurez no supo escoger a sus dirigentes”, según dicta el libro.

El siguiente en llegar a la presidencia fue Teodoro Obiang. Y con él se repetía la historia: un nuevo libertador nacía para derrocar al tirano. Guinea Ecuatorial atravesaba una situación económica y social gravísima, urgían las reformas en un país en el que la cooperación era el motor principal de la actividad económica y en el que acabó generalizándose la cultura de la corrupción. Sin embargo, no hubo ni libertad ni desarrollo.

Cuando Donato Ndongo terminó de escribir la primera versión de esta obra, en 1977, lo hacía desde el exilio. Al acabar la revisión y actualización de la misma, en 2019, continuaba en idéntica situación. Entre medias había alumbrado una trilogía inacabada Los hijos de la tribu, que plasma de manera literaria lo que había narrado en este libro. El colonialismo hiede en Las tinieblas de tu memoria negra y el brutal régimen de “El Tigre”, el apodo de Macías, hace temblar de terror al lector en Los poderes de la tempestad, ante la deshumanización que mostraba aquel tirano.

Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial manó de un joven activista, hoy un hombre que, a pesar de lo vivido, aspira a “superar de una vez por todas los complejos de dominadores y dominados, relegando la Historia a la Historia”. E incide: “Para lograrlo, es preciso conocer esa Historia, mostrarla desde la honestidad de una búsqueda sincera, y relacionarnos de manera serena y fructífera”.

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