Lectura

El reto de mejorar la comprensión lectora de niños y niñas

Según la Asociación Española de Comprensión Lectora, esta competencia “se entrena leyendo”. La duda es: ¿vale cualquier lectura?

Según la Asociación Española de Comprensión Lectora, esta competencia “se entrena leyendo”. La duda es: ¿vale cualquier lectura?
Según la Asociación Española de Comprensión Lectora, esta competencia “se entrena leyendo”. La duda es: ¿vale cualquier lectura?Adam Winger / Unsplash

Estos días se celebra en formato virtual, debido a las limitaciones impuestas por la pandemia de la covid-19, la quinta edición del Congreso Internacional de Comprensión Lectora de Infantil y Primaria (CICLIP), una iniciativa de la Asociación Leobien en colaboración con Método Supertics y Edebé que tiene como objetivo fomentar la lectura y mejorar la comprensión lectora. Un elemento clave, este último, en el rendimiento académico de los estudiantes.

“Hay muchos estudios que demuestran ya la relación directa entre competencia lectora y los resultados académicos, porque al final el rendimiento y los resultados que obtienen los alumnos vienen muy determinados por la comprensión de lo que estudian”, explica María Isabel de Vicente-Yagüe Jara, profesora en el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Murcia y secretaria de la Asociación Española de Comprensión Lectora.

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Saben de lo que habla la doctora en Educación en el Colegio Escolapios Soria, que en los últimos años ha superado en la prueba PISA for Schools (la versión de PISA para evaluar el nivel de los colegios -organizada también por la OCDE con los mismos estándares-) los resultados de países que suelen liderar el ranking PISA una edición tras otra como Finlandia y Singapur. Y lo han conseguido mediante la innovación y el refuerzo de la comprensión lectora.

Su director, Óscar Abellón Martín, cuenta a El País que hace algo más de 15 años el centro inició “una transformación pedagógica importante”, poniendo el foco no solo en los contenidos, sino también en el desarrollo de competencias como la creatividad, el pensamiento crítico, el liderazgo, el emprendimiento o la resiliencia, “fundamentales” en su opinión en pleno siglo XXI. Para el desarrollo de ese nuevo proyecto pedagógico cambiaron de arriba abajo el rol que hasta entonces tenían profesores y alumnos: “el profesor dejo de ser la persona que lo sabe todo y se lo cuenta a sus alumnos y se convirtió en un guía; mientras que los alumnos pasaron a ser el centro y se incorporaron numerosas metodologías que permiten desarrollar en los alumnos una serie de competencias que creemos que nos exige el siglo XXI, como la competencia digital o la comprensión lectora”, explica.

La ecuación de partida era sencilla y tenía toda la lógica del mundo: si se da más autonomía y protagonismo al alumno, este, para desarrollar su proceso de aprendizaje, va a tener que beber de más fuentes que el propio docente, investigar y buscar información para resolver los problemas que se le plantean. Para todo ello se hace necesario una buena comprensión lectora. “Metodologías esenciales en nuestro colegio como el trabajo por proyectos o el aprendizaje basado en problemas incitan a la investigación. Y es muy difícil investigar sin tener una buena comprensión lectora, ya que de lo contrario el proceso de adquisición de conocimiento es más limitado. Por lo tanto, en este modelo que nos está dando tantos buenos resultados, la lectura es fundamental”, argumenta.

Cómo fomentar la comprensión lectora

Según la Asociación Española de Comprensión Lectora, esta competencia “se entrena leyendo”. La duda es: ¿vale cualquier lectura? “La forma habitual de entrenar la competencia lectora es leyendo por placer y en este caso leyendo literatura. Y ahí se incluyen, evidentemente, los álbumes ilustrados y toda la literatura infantil y juvenil que se lee en edades escolares”, apunta María Isabel de Vicente-Yagüe Jara.

Difiere un poco en esta opinión Óscar Abellón. Según el Experto en Innovación, metodología docente y evaluación aplicadas a la educación, los resultados de diferentes estudios apuntan a que lo ideal es que se lean diferentes tipos de texto, que exista una variedad de géneros. “Cuantos más tipos de texto lea un alumno, la riqueza que va a tener va a ser más amplia. De hecho, existe una correlación entre el rendimiento en una prueba externa como PISA y la variedad de textos que lee un alumno”, argumenta antes de coincidir con Vicente-Yagüe Jara en la importancia de que haya “un interés y un placer” por la lectura.

Según datos adelantados del Barómetro CICLIP 2021, elaborados en base a más de 3.000 encuestas contestadas por docentes, el 60% de los profesores considera que su formación no es suficiente para desarrollar estrategias que mejoren el nivel actual de comprensión lectora de sus alumnos. ¿Qué está fallando?

“Los alumnos que nos llegan a la Facultad, en su mayoría, no son lectores frecuentes. Ellos van a ser los futuros maestros de Primaria, así que nuestra función, incluso en estas etapas, pasa por fomentar en ellos el gusto por la lectura para que ellos, a su vez, puedan trasladar ese mensaje a sus alumnos del futuro como una herramienta para mejorar la competencia lectora. Es un círculo”, afirma la profesora de la Universidad de Murcia.

María Jesús Palop Sancho, gerente de estrategia e innovación en Grupo Edebé y coordinadora del Barómetro 2021, considera que los profesores sí hacen realmente muchas actividades y desarrollan muchas estrategias de apoyo a la lectura y al desarrollo de la competencia lectora, “pero les falta formación para saber en qué medida lo están haciendo”. En ese sentido, considera que hay un déficit de formación teórica: “Por un lado, sería muy bueno concienciar a los profesores de que están ayudando a sus alumnos con las cosas que hacen; y, por otro, animarles a seguir formándose, a leer más, a actualizarse, porque hoy en día, por ejemplo, hay ya muchos avances en neurociencia y si un profesor sabe cómo funciona el cerebro del niño, va a poder hacer más por su aprendizaje”, reflexiona.

En ese sentido, Palop Sancho señala la importancia para el desarrollo de la comprensión lectora de tres habilidades que tienen que ver tanto con lo lingüístico como con lo psicológico: “Si los profesores saben cuáles son esas habilidades y las trabajan y entrenan con los alumnos, sabrán que están ayudándoles en el desarrollo de su comprensión lectora”. Las tres habilidades son la atención, la memoria y la inferencia. “La atención es básica y más aún en un entorno como el actual, donde hay tantos estímulos que nos distraen y dificultan la comprensión. La memoria es fundamental para comprender lo que se lee. Y, por último, por supuesto, la inferencia, que es la habilidad que permite al niño ir más allá de la comprensión lectora, sacar conclusiones, reflexionar”, enumera.

Considera María Isabel de Vicente-Yagüe Jara que en las aulas no siempre se promueven específicamente todas estas dimensiones de la competencia lectora, especialmente la última, la inferencia, lo que en su opinión “se ve luego reflejado en los resultados académicos y en las evaluaciones de PISA”.

Para Óscar Abellón el desarrollo de esa habilidad para la reflexión depende mucho de la capacidad de motivar al alumnado, de hacerles ver que lo que están leyendo o trabajando sirve para algo: “Se trata de que lo que aprendan tenga total relación con la vida, que los alumnos vean que lo que aprenden les vale para la vida cotidiana. De lo contrario cometemos un error grave, porque si se supone que la escuela tiene que prepararlos para la vida, pero en cambio resulta que ellos tienen la sensación de desconexión con su realidad…”.

Y es que al final, como recuerda la docente de la Universidad de Murcia, la competencia lectora sirve fundamentalmente para eso: “tiene una utilidad pragmática: poder usarla en nuestro día a día para comprender el mundo en el que nos movemos”.

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