Elecciones EE UU

Un Trump errático añade caos a las perspectivas de recuperación económica

El presidente, recluido en la Casa Blanca mientras pierde terreno en los sondeos, aborta la negociación del nuevo rescate, y después rectifica y urge al Congreso a aprobar medidas parciales

La líder de la mayoría demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, este miércoles en el Capitol Hill, en Washington.
La líder de la mayoría demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, este miércoles en el Capitol Hill, en Washington.MICHAEL REYNOLDS / EFE

A 28 días de las elecciones, el virus ha vuelto al centro de la campaña presidencial estadounidense y, a pesar de sus intentos por recuperar la iniciativa, no son buenas noticias para Donald Trump, que se aleja aún más de su rival demócrata en los sondeos. Encerrado en una Casa Blanca sitiada por el brote de covid, donde se recupera de la enfermedad mientras hace política a golpe de tuit, el presidente ha protagonizado un errático bandazo que aleja la posibilidad de un acuerdo para aprobar un nuevo plan de estímulos que corrija la tendencia descendente de la recuperación económica.

El duelo entre el presidente y el aspirante demócrata, Joe Biden, se ha convertido en una contraposición de dos maneras divergentes de enfrentarse a la crisis sanitaria, simbolizadas en una fotografía difundida por la campaña demócrata: Trump quitándose la mascarilla, Biden poniéndosela. El presidente no parece haber logrado capitalizar electoralmente sus tres días de hospitalización y, al menos de momento, su exhibición de escepticismo hacia la crisis sanitaria no parece estar convenciendo a los votantes. Tampoco le ayuda su comportamiento errático hacia la trascendental negociación de un nuevo rescate a la economía, atascada desde julio en el Capitolio, que ha dejado este miércoles a su equipo intentando salvar algunos de los elementos de un plan al que el presidente había poco menos que administrado la extremaunción el martes.

Un martes que, según el agregador de The New York Times, fue el peor día de sondeos para Donald Trump en este ciclo electoral: la mayoría de las encuestas en el ámbito nacional daban a Biden una ventaja de al menos 10 puntos, que llegaba a los 16 en una publicada por la CNN. El demócrata ampliaba su ventaja en numerosos Estados decisivos, incluido Pensilvania, donde un sondeo le llegaba a dar una ventaja de 10 puntos (en 2016 Trump ganó el Estado sacando un punto más que Hillary Clinton). Todos los sondeos coinciden en un deterioro significativo de la posición de Trump en los últimos 10 días. La tendencia es clara, pero la velocidad de vértigo a la que se vienen sucediendo noticias capaces de cambiar la dinámica de la campaña invita a extremar la cautela.

El panorama económico tampoco sonríe al presidente. Seis meses después de que se constatara el primer severo impacto de la pandemia en el mercado laboral, el prometedor repunte que empezó en verano, mayor que el que pronosticaban los expertos y alimentado principalmente por las inyecciones de dinero público, se está estancando. Septiembre fue el tercer mes seguido con una ralentización del crecimiento del empleo. Y todo indica que la ayuda, salvo quizá algunos parches, no llegará antes de las elecciones.

Las primeras medidas de estímulo a la economía se aprobaron en primavera con amplias mayorías. Pero, después, el presidente se ha decantado por la receta de levantar las restricciones a la actividad recomendadas por los científicos para controlar la pandemia, en lugar de inyectar más dinero público. Ahí se produce la fricción con los demócratas, a los que los republicanos acusan, además, de entorpecer la tramitación del nuevo rescate para no proporcionar al presidente algo que pueda vender como una victoria política antes de las elecciones.

Hace ya dos meses que vencieron algunas de las ayudas comprendidas en el colosal plan de estímulo de más de dos billones de dólares que contribuyó decisivamente a impulsar la economía en primavera. La tramitación de un nuevo rescate está paralizada en el Congreso y el presidente Trump anunció el martes que cancelará las negociaciones hasta después de las elecciones, para centrar la actividad del Capitolio en la confirmación de su candidata al Tribunal Supremo. Horas antes, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advertía de que la economía vería resultados “trágicos” sin un robusto apoyo público.

A pesar de que Steven Mnuchin, secretario del Tesoro, y la líder de la mayoría demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, estaban a punto de reanudar las negociaciones poco antes de que Trump las cancelara en un una serie de tuits, la probabilidad de que se alcanzara un acuerdo antes de las elecciones ya era baja. Pero al intervenir directamente, el presidente asume personalmente la responsabilidad del fracaso de las negociaciones, un cálculo político cuya lectura no resulta del todo clara.

Tampoco resulta evidente la explicación de que el presidente realizara el anuncio cuando todavía estaban abiertos los mercados financieros. La ruptura de las negociaciones hasta después de las elecciones implica, probablemente, que no habrá plan de estímulo hasta que comience el próximo mandato presidencial y la próxima legislatura, en enero de 2021, perspectiva que fue recibida con caídas en los principales índices bursátiles. Caídas que se han neutralizado este miércoles por la mañana, después de que, en otra serie de tuits el martes por la noche, el presidente pareciera rectificar, al conminar a las dos Cámaras a “aprobar inmediatamente” dos programas de ayudas, a las empresas pequeñas y a las aerolíneas.

El presidente ha seguido este miércoles pidiendo más estímulos fiscales, sin que llegara a quedar clara la estrategia detrás de la errática sucesión de mensajes. Desde el hospital, el fin de semana, urgió al Congreso a llegar a un acuerdo; el martes rompió las negociaciones, y el miércoles da indicios de una rectificación, al menos parcial. Su Administración se encuentra, como ha reconocido el jefe de Gabinete, Mark Meadows, tratando de alcanzar acuerdos en algunos de los elementos predilectos del presidente en el plan de rescate, como los cheques a los ciudadanos y las ayudas a las aerolíneas, un enfoque fragmentario que Pelosi ha rechazado desde el principio.

Todo esto sucede con Trump encerrado en la Casa Blanca, aún convaleciente de covid y alejado de los focos. Al menos hasta este miércoles por la tarde, el presidente no ha realizado ninguna aparición pública desde que regresó a la Casa Blanca el lunes.

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