Mar Negro

Rusia asegura haber disparado salvas de aviso a un buque británico en el mar Negro

El Ministerio de Defensa del Reino Unido niega que se haya producido el incidente, que habría tenido lugar frente a la costas de Crimea, territorio anexionado ilegalmente por Moscú

El 'HMS Defender', de la Armada Real británica, llega al puerto de Odesa el pasado 18 de junio. En vídeo, un avión y un dron ruso siguen al 'HMS Defender' en el Mar Negro.(FOTO: EP | VÍDEO: INTERFAX)

Buques militares rusos y el destructor de la Armada Real británica HMS Defender se han visto envueltos este miércoles en un opaco y alarmante incidente en el mar Negro. El Ministerio de Defensa ruso asegura que uno de sus buques ha disparado “fuego de advertencia” contra el destructor británico para que saliese de las que considera sus aguas territoriales, frente a la península ucrania de Crimea, y que como “advertencia adicional” un avión de combate Su-24 “llevó a cabo un bombardeo de precaución” a lo largo del trayecto del HMS Defender, según afirma un comunicado del ministerio que dirige Serguéi Shoigu. Londres ha negado tajantemente los detalles del incidente.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido ha asegurado a través de su cuenta de Twitter que “no se han disparado salvas de aviso” a su destructor, que llevaba a cabo un paso inocente a través de las aguas territoriales de Ucrania, de acuerdo con las leyes internacionales. Se entiende por “paso inocente” la convención marítima acordada por la ONU según la cual las naves tienen derecho a atravesar las aguas territoriales de otra nación si se trata del trayecto más corto entre dos puertos, se hace de un modo rápido y sin alterar la paz.

El testimonio de un periodista de la BBC cuestiona esa versión oficial. El corresponsal de Defensa de la cadena pública británica, Jonathan Beale, que se hallaba a bordo del HMS Defender durante el incidente, ha asegurado que “ha habido avisos por parte de los barcos guardacostas rusos, y hemos podido escuchar cargas explosivas, pero fuera de alcance”. “La tripulación del HMS Defender ha estado en máxima alerta durante todo el tránsito”, ha señalado Beale, hasta el punto de colocarse máscaras de protección ante la posibilidad de que se llegara a un intercambio de disparos.

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Pero el Ministerio de Defensa ruso asegura que el barco británico se adentró casi tres kilómetros en las aguas territoriales rusas, junto a Cabo Fiolent, cerca de la ciudad de Sebastopol ―donde Rusia mantiene una gran base naval desde que se anexionó ilegalmente la península ucrania de Crimea― y que se retiró justo después del supuesto enfrentamiento. “El destructor había sido advertido de que se utilizarían armas si traspasaba la frontera rusa”, dijo Moscú en un comunicado.

Rusia se anexionó ilegalmente Crimea hace siete años con un referéndum no reconocido por la comunidad internacional, y considera una zona amplia frente a la península como sus aguas, que cerró en abril a los buques de guerra extranjeros y que se ha convertido en una zona de fricción. El Mar Negro está considerado como una zona geoestratégica tanto por Rusia como por la OTAN –tienen aguas Bulgaria, Rumania y Turquía—. Buques de guerra estadounidenses, británicos y de otros miembros de la Alianza se han estacionado en la zona o la han transitado cada vez más a menudo, como una muestra de apoyo a Ucrania. Pero Moscú considera esas travesías como desestabilizadoras y en los últimos meses ha profundizado allí su presencia militar y la puesta en marcha de maniobras.

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Desinformación

De confirmarse, el incidente, que muestra de nuevo el apetito de Rusia por mostrar su músculo militar, se trataría de uno de los más graves entre fuerzas de la OTAN y Moscú desde el final de la Guerra Fría, con el uso de munición real para disuadir a un buque de guerra de la Alianza Atlántica. No obstante, el Reino Unido se ha apresurado a negar lo sucedido y el responsable de Defensa británico, Ben Wallace, ha acusado a Moscú de “desinformación”. “Creemos que los rusos estaban realizando un ejercicio de artillería en el Mar Negro y proporcionaron a la comunidad marítima una advertencia previa de su actividad”, dijo el Ministerio de Defensa británico. “No se dirigieron disparos al HMS Defender y no reconocemos la afirmación de que se lanzaron bombas en su camino”.

El Ministerio que dirige Serguéi Shoigu, amigo cercano y uno de los aliados más fieles al presidente ruso, Vladímir Putin, asegura mientras tanto en la nota que no obtuvo respuesta del HMS Defender cuando le advirtió de que se hallaba dos millas náuticas dentro de su demarcación. Posteriormente, un caza de combate Su24-M arrojó cerca de la nave cuatro bombas explosivas de fragmentación como segundo aviso. El buque británico viró su rumbo y no hubo heridos durante el incidente, dice Rusia. Moscú, que asegura que tiene un vídeo en se ve como uno de sus aviones y un dron rastrean al destructor británico, ha convocado al agregado militar de la embajada del Reino Unido en ese país.

Downing Street ha señalado oficialmente al Gobierno ruso, en su reciente Estrategia Integral de Defensa y Política Exterior, como una de las principales amenazas a las que se enfrenta el Reino Unido, y la tensión entre ambos países no ha dejado de aumentar durante los últimos tres años. Especialmente, a partir del intento de asesinato del agente doble ruso, Sergei Skripal y de su hija, Yulia, en marzo de 2018 en la localidad británica de Salisbury. El Gobierno de Theresa May acusó directamente a la Administración de Vladímir Putin de estar detrás del envenenamiento con el agente neurotóxico novichok.

El HMS Defender estaba estacionado a principios de esta semana en el puerto de Odesa, al sur de Ucrania. Este país ha acordado con el Reino Unido la construcción conjunta de varios buques de guerra, así como de dos bases militares navales compartidas.

Tras el incidente, el ministro de Exteriores ucranio, Dymitro Kuleba, ha alertado de las acciones “agresivas y provocativas” de Rusia en el Mar Negro. “La militarización de Crimea por parte de Rusia representa una amenaza duradera para Ucrania”, ha dicho en un comunicado.

La tensión entre Moscú y los países de la OTAN escaló el pasado abril cuando Rusia decidió desplegar unos 10.000 soldados cerca de la frontera con Ucrania. Se trataba de una respuesta, explicó el Kremlin, a las maniobras militares llevadas a cabo por la Alianza Atlántica, Defender Europe 2021, a lo largo de todo el continente europeo, incluida Estonia, fronteriza con Rusia.

Este miércoles, Vladímir Putin ha ahondado en la retórica belicista y ha alertado de las maniobras de la OTAN. “No estamos luchando por una ventaja militar unilateral decisiva para inclinar la balanza de fuerzas a nuestro favor. Pero nunca permitiremos que nadie más incline ese equilibrio”, ha dicho el líder ruso a través de una videollamada en una conferencia sobre seguridad en Moscú.

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