Lukashenko fuerza el desvío de un vuelo comercial para detener a un periodista crítico con el régimen

Las autoridades de Bielorrusia informaron a la aeronave de Ryanair, que volaba de Atenas a Vilna, de una amenaza de bomba y la escoltaron al aeropuerto de Minsk con un caza por orden del presidente

La policía bielorrusa detiene al periodista Roman Protasevich durante una protesta de la oposición en Minsk, en 2017.
La policía bielorrusa detiene al periodista Roman Protasevich durante una protesta de la oposición en Minsk, en 2017.Sergei Grits (AP)

Las autoridades bielorrusas han detenido este domingo en el aeropuerto de Minsk al periodista Roman Protasevich, perseguido por el régimen de Aleksandr Lukashenko, después de que el avión en el que viajaba se viera obligado a aterrizar de emergencia en la capital bielorrusa. La aeronave de Ryanair, que volaba sobre el país en ruta a Lituania desde Grecia, recibió la notificación de las autoridades bielorrusas de una “potencial amenaza de seguridad” a bordo, según la aerolínea irlandesa. El avión, un Boeing 737-800, fue escoltado a tierra por un caza de combate por orden directa del presidente bielorruso, según el servicio de prensa de Lukashenko. En el aeropuerto de Minsk, los servicios especiales bielorrusos aseguraron que no habían encontrado explosivos en el aparato. El inaudito incidente y el arresto del destacado bloguero crítico con el régimen ha provocado la indignación internacional.

La líder opositora Svetlana Tijanóvskaya ha denunciado el “secuestro” del informador y de la aeronave, en la que volaban 170 pasajeros de 12 nacionalidades, que han aguardado en Minsk durante casi siete horas antes de reemprender el viaje con dirección a Vilna, la capital lituana, dejando atrás a Protasevich y su novia, que podría estar también detenida, según la oposición. Tampoco continuaron el viaje cuatro ciudadanos rusos que sí habían iniciado el camino en Grecia, según fuentes lituanas. En un duro mensaje en Twitter, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que también habló de “secuestro” ha definido como “inaceptable” lo sucedido y ha advertido a Bielorrusia de que su comportamiento “escandaloso e ilegal” tendrá “consecuencias”. La OTAN ha pedido una investigación del “serio y peligroso incidente” en un vuelo de una aerolínea europea (Ryanair es irlandesa) que cubría el trayecto entre dos capitales de la UE: Atenas y Vilna.

Protasevich, de 26 años, fue director y uno de los fundadores de Nexta y Nexta Live, dos conocidos e influyentes canales de Telegram (con más de 1,2 millones y 2 millones de suscriptores) con base en Polonia muy seguidos por la oposición y la sociedad civil durante las protestas por la democracia y contra Lukashenko del pasado verano en Bielorrusia, que han sido etiquetados como “extremistas”. El periodista y activista, que vivía en el exilio en Lituania desde 2019, donde se le ha concedido asilo político, está acusado de “organización de disturbios y acciones colectivas que vulneran gravemente el orden público” y de “cometer acciones deliberadas destinadas a incitar la enemistad social”; delitos que pueden acarrear hasta 15 años de prisión. Los servicios secretos bielorrusos (KGB, Bielorrusia es el único país que conserva el antiguo nombre soviético de la agencia) le incluyeron el pasado noviembre en la lista de personas involucradas en actividades terroristas.

El reportero, que ahora formaba parte de otra publicación de Telegram, Belamova, fue arrestado al aterrizar en Minsk, según confirmó el departamento contra el crimen organizado del Ministerio del Interior en su canal oficial de Telegram en una publicación que borró pocos minutos después. Después ha eludido hacer nuevos comentarios sobre el caso. La Asociación de Periodistas Bielorrusos y la organización de derechos humanos local Viasna han confirmado el arresto del informador, pero no han podido ponerse en contacto con él, según explican en una nota. Protasevich, que estaba en Atenas para seguir la visita a Grecia de Svetlana Tijanóvskaya, había contado a un amigo antes de despegar que notaba cómo un hombre que hablaba ruso le seguía por el aeropuerto y que había intentado incluso sacar fotos a sus documentos en la cola para embarcar.

El avión de Ryanair, un Boeing 737-8AS, en el que viajaba Protasevich, en el aeropuerto de Minsk, donde ha aterrizado de emergencia este domingo.
El avión de Ryanair, un Boeing 737-8AS, en el que viajaba Protasevich, en el aeropuerto de Minsk, donde ha aterrizado de emergencia este domingo. - (AFP)

Nada más aterrizar en la capital bielorrusa y tomar conciencia de lo ocurrido, Protasevich “entró en pánico”, según ha relatado uno de los pasajeros a la edición lituana del diario Delfi. “Después de la maniobra repentina del avión, un chico comenzó a sacudir la cabeza nervioso. Solo después comprendimos por qué”, ha contado el hombre, que ha pedido que su nombre no se publique, desde el aeropuerto de Minsk. Ya en Vilna, al llegar después de siete horas de espera, estrés y terror, una pasajera ha explicado a los medios locales que nada más aterrizar en Minsk, el bloguero empezó a revolver su equipaje de mano y entregó su móvil y su portátil a una chica que viajaba con él y que más tarde ha sido identificada como su novia. Edvinas Dimsa, otro de los pasajeros del vuelo desviado, contó a France Presse en Vilna que el activista y periodista parecía saber a lo que se enfrentaba cuando aterrizaron en Bielorrusia. “No gritaba, pero estaba claro que tenía mucho miedo. Parecía que si la ventana hubiera estado abierta, habría saltado”, comentó.

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El resto del equipo del canal de Telegram que gestiona Protasevich —en Bielorrusia, con el cierre y la represión a los medios independientes esta plataforma se ha convertido en todavía más popular para la sociedad civil— ha comunicado que revocaron la autorización del bloguero para acceder al canal inmediatamente tras conocer su arresto, para asegurarse de que los datos de sus casi 300.000 suscriptores no cayeran en manos de las fuerzas de seguridad bielorrusas. “Nos sacaron del avión, los perros olfatearon nuestras cosas. Se llevaron al chico a un lado y retiró sus cosas en la pasarela. Le preguntamos qué estaba pasando. Le explicó y añadió: ‘La pena de muerte me espera aquí’”, añadió a Delfi otro viajero del mismo vuelo, que explicó que un oficial custodió en todo momento a Protasevich desde que bajó del avión hasta que se lo llevó.

La Organización Internacional para la Aviación Civil (ICAO), de la ONU, se ha mostrado extremadamente preocupada por el incidente con el vuelo FR4978 de Ryanair. La agencia ha señalado en un comunicado que el “aparente aterrizaje forzoso” de la aeronave de Ryanair pudo haber violado el Convenio de Chicago, un acuerdo de 1944 que estableció los principios fundamentales de la aviación civil.

Svetlana Tijanóvskaya ha denunciado lo que considera una operación de los servicios secretos bielorrusos y ha reclamado nuevas medidas contra el presidente del país, que lleva más de 26 años en el poder. “El régimen de Lukashenko puso en peligro la vida de los pasajeros a bordo del avión. A partir de ahora, nadie que vuele sobre Bielorrusia puede estar seguro. ¡Se necesita una reacción internacional!”, escribió en las redes sociales la opositora, que se enfrentó a Lukashenko en las presidenciales el pasado agosto que desataron multitudinarias protestas contra el fraude después de que el líder bielorruso se atribuyera la victoria con el 80% de los votos. Tijanóvskaya tuvo que abandonar Bielorrusia el pasado agosto, poco después de los comicios, después de recibir amenazas hacia su familia, y se ha instalado en Vilna.

Indignación en la Unión Europea

La oposición considera lo sucedido con el avión de Ryanair este domingo como una nueva maniobra de Lukashenko y un paso más y sin precedentes en su política represiva contra la disidencia. El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, que ha calificado el suceso como “abominable” y “sin precedentes”, ha pedido a la Alianza Atlántica y a la Unión Europea que tomen medidas sobre la amenaza que representa para la aviación civil el desvío bajo esas circunstancias. El mandatario cree que la amenaza de bomba era una treta para obligar a aterrizar el avión y detener al informador, y exigió la inmediata liberación de la nave.

El alto representante para Política Exterior de la UE, Josep Borrell, declaró que lo ocurrido es “inaceptable”: “Colocamos la responsabilidad de la seguridad de todos los pasajeros en el vuelo sobre las autoridades bielorrusas”, ha tuiteado. También Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, se mostró muy preocupado por lo sucedido, pidió explicaciones a Minsk y exigió que permita que “todos” los pasajeros del vuelo desviado continúen su viaje. “La investigación del incidente por parte de la ICAO será de primordial importancia”, remarcó.

La detención de Protasevich y las circunstancias en las que se ha producido han indignado también al primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, que ha pedido al Consejo Europeo que discuta nuevas sanciones contra el círculo de Lukashenko en las reuniones que empiezan este lunes: “El secuestro de un avión civil es un acto de terrorismo de Estado sin precedentes. No puede quedar impune”, ha escrito en Twitter. Alemania ha exigido al Gobierno bielorruso una “explicación inmediata” de lo ocurrido, ha reclamado el secretario de Estado de Exteriores, Miguel Berger.

En contraste, en Rusia, el diputado Viacheslav Lysakov ha declarado que el arresto del informador ha sido una “brillante operación especial”, mientras que la directora del canal pro-Kremlin RT, Margarita Simonyan, recalcó en las redes sociales que con la maniobra el líder bielorruso “jugó de maravilla”.

Lukashenko, que lleva en el poder desde 1994, ha incrementado la represión contra la oposición y contra los medios de comunicación independientes. Todos los opositores políticos destacados están hoy en prisión —como María Koleshnikova o Serguéi Tijanovski, esposo de Tijanóvskaya— o en el exilio. El martes, en un movimiento más contra la libertad de prensa, las autoridades rusas iniciaron otro caso contra el portal de noticias independiente bielorruso Tub.by por “evasión fiscal a gran escala”, allanaron sus oficinas en Minsk y bloquearon sus servidores.

Las numerosas protestas que calentaron el verano bielorruso, y en las que más de 30.000 personas fueron detenidas, según los cálculos de las organizaciones de derechos civiles, han perdido fuelle por el miedo a la represión. Lukashenko se mantiene en el puesto, apuntalado además por Rusia con el apoyo del presidente Vladímir Putin y nuevos préstamos económicos, y la oposición y la sociedad civil han pasado a una protesta de guerrillas con actividades en los barrios y pequeñas manifestaciones.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

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